Mi nombre es Juan y soy un estudiante de química, trabajo en el departamento de Orgánica y elegí esta carrera porque me encanta el trabajo de laboratorio, me sirve de terapia para escaparme de las presiones que tenemos todo estudiante entre los trabajos, las practicas, los exámenes… ojalá pudiéramos clonar el tiempo. Pero me gusta relajarme en el laboratorio, diluir, extraer, filtrar, depurar y obtener un bonito cristal de color verde esmeralda a partir de una disolución negra y espesa. Lastima que a Nuria no le parezca tan relajante.

Nuria, tan buena estudiante como guapa. Algo mas baja que yo, pelo rubio y unos ojos azul verdosos capaces de enamorar con una sola mirada. Me pasaba noches enteras soñando con sus voluptuosas curvas. Y en una de esas noches febriles me vino la inspiración.

Me encontraba en el departamento, trabajando en una síntesis cuando sonó el teléfono del laboratorio. “Juan, soy Nuria” dijo su melosa voz al otro lado del hilo “Estoy cansada. ¿Te apetece un café?” “Espera un momento que ahora bajo” Nuria también era alumna interna como yo solo que ella estaba en el departamento de Analítica, un par de pisos mas abajo. Deje todo bien tapado y baje por las escaleras deseando que la primera parte del plan hubiera funcionado. Allí estaba ella, con su bata blanca, el pelo recogido en coleta y unos auriculares de walkman alrededor del cuello. “¿Te han gustado las cintas que te deje, ojazos?” pregunte. “Si, son geniales. ¿Cómo dices que se llama?” “New Age”, conteste. “¿Qué te pasa? Pareces agotada” “Estresada es la palabra” “Me hago a la idea.” Dije mientras me sentaba en uno de los taburetes “Tienes que relajarte. ¿Has probado con la hipnosis?” “¡¿Qué?! Es una broma, ¿no? ¿No creerás en esas tonterías?” Me espeto. “Oh sí, realmente funciona, hace maravillas en la gente” “Me sigue sonando a fraude. Y te quiero decir que nunca funcionaría conmigo.” “No estés tan segura. Creo que yo podría hacerlo” Le conteste. Nuria me miro con dubitativamente con esos ojazos antes de asentir “¿Por qué no? Me reiré un poco, y eso también quita el estrés”

Mi excitación crecía por momentos mientras íbamos hacia los sillones del vestíbulo del departamento. Nos sentamos uno enfrente de otro. “Bien, respira profundamente” comencé “Solo ponte cómoda y a gusto. Ahora, mírame a los ojos. Solamente mira. Fija tu mirada en la mía y trata de limpiar tus pensamientos. Solamente sigue mirando profundamente a mis ojos. Profundamente, Nuria. Sigue respirando dentro y fuera, y mirando profundamente a mis ojos. Bloquea todos tus pensamientos ajenos, concéntrate en mi mirada y en mi voz. Sigue mirándome a los ojos, más y más profundamente, Nuria, estas cayendo en la profundidad de mis ojos mientras miras más y más profundamente.” Mientras hablaba iba desplazando mi mirada lentamente, para ver como Nuria balanceaba su cabeza para mantener su mirada fija en la mia.

Los mensajes subliminales de las cintas habían hecho bien su trabajo, reduciendo su resistencia a la inducción. Además, Nuria era ya de por si un estupendo sujeto hipnótico, con inteligencia e imaginación. Caería en poco tiempo, mucho más rápido de lo que yo esperaba. Podría haberla hipnotizado con las cintas pero quería hacerlo por mi mismo. “Profundamente, Nuria, mientras miras profundamente mis ojos, comienzas a sentirte somnolienta. Muy somnolienta. Muy cansada, Nuria. Mientras miras más y más profundamente a mis ojos, sientes como caes en un profundo sueño. Un agradable y profundo sueño, Nuria. Déjate llevar por ese profundo sueño. Es muy agradable dejarse llevar por el sueño. No puedes mantener los ojos abiertos. Cae dormida, Nuria. Duerme. Duerme profundamente.”

La cabeza de Nuria cayo hacia atrás mientras sus ojos se cerraban. Podía sentir mi polla endurecerse mientras miraba a la chica de mis sueños

bajo mi hechizo. Me tome unos momentos para asegurarme que estaba en un trance lo suficientemente profundo antes de darle algunas ordenes. “Nuria, estas hipnotizada ¿Verdad?

“Sí… estoy hipnotizada…”

“Si, Nuria, y sabes lo que tienes que hacer bajo hipnosis, ¿no?”

“Síí… Haré… cualquier cosa que digas…”

“Debes obedecer, ¿verdad, Nuria?”

“Sí… te obedeceré.”

Nos dirigimos al despacho de mi tutora, la había “persuadido” para que me dejara solo trabajando en el proyecto. Nuria me seguía como un perro sigue a su amo. Nos sentamos en el sofá uno junto a otro y me incline para besarla. Quede sorprendido con la pasión con la que me correspondió. Al final me separe lo suficiente para ordenarle “Quítate la ropa, Nuria. Debes obedecerme, quítatela.” Comenzó a desabotonarse la bata, que cayo lentamente al suelo. Vestía con un vestido amarillo de una pieza, muy sexy. Primero se quito un tirante, después el otro y el vestido se unió a la bata. No llevaba sujetador, seguramente por el calor así que sus maravillosas tetas quedaron libres. Eran más grandes de lo que había imaginado. Tenia los pezones erectos. Comencé a besarla, primero su increíble boca, dirigí mi lengua alrededor de sus carnosos labios y después nuestras lenguas comenzaron a rozarse. Baje la cabeza hasta introducirla entre sus pechos y me lance a besarlos y chuparle los pezones. Empezó a gemir al sentir las ondas de placer que le llegaban de los senos. Estruje y manosee sus hermosas tetas. Seguí bajando mi cabeza besándole el liso vientre hasta llegar a su rubio coño. Le quite las bragas e introduje mi lengua en su clítoris mientras ella masajeaba sus pechos y yo hacia lo propio con sus nalgas. Cada vez los gemidos eran mas fuertes.

“Ahora me toca disfrutar a mí, Nuria” le dije mientras me quitaba toda la ropa y me tumbaba sobre el sofá. Mi polla estaba totalmente erecta. “Hazme el amor” Ordene. Mi hipnotizada compañera acato la orden y comenzó a cabalgar sobre mí. Mi polla entraba y salía de su cuerpo mientras yo empezaba a gruñir, sintiendo los espasmos de placer por todo mi cuerpo. Mis manos acariciaban todo su cuerpo y ella lo hacia con el mío. Fue entonces cuando me lleve un tremendo susto. Nuria abrió sus preciosos ojos y yo creí que iba despertar del trance. Me calme cuando me di cuenta de que su mirada estaba perdida en el infinito, sin expresión. Estaba demasiado entregada al placer como para salir de mi control. Continuaba moviendo su cuerpo de arriba a abajo, intentado que mi polla penetrara cada vez mas en su coño. Yo estaba a punto de correrme. “Nuria, túmbate en el suelo” Le dije. Ella obedeció y yo me arrodille su pecho. Coloque mi polla entre sus tremendas tetas y comencé a masturbarme. Nuria se las estrujaba para darme más placer. De pronto agarro mi polla con sus manos y se la llevo a su boca. La recorrió de arriba abajo con su lengua y con sus labios. Se la introdujo totalmente en la boca. Yo estaba al borde del éxtasis, mi querida esclava estaba tan perdida en la lujuria que tomaba decisiones por si misma si estas me conferían más placer. Me corrí en su boca y le ordene que se lo tragara todo. Me seque el sudor de la frente mientras ella lamía los restos de semen que habían caído sobre sus pechos.

Después de limpiarnos con unas toallas que había traído en mi mochila y vestirnos de nuevo bajamos al vestíbulo de su departamento y le ordene que se sentara. “Nuria, en uno momentos, voy a dar una palmada y despertaras. No recordaras nada de lo sucedido, ni siquiera nuestra conversación sobre la hipnosis. Solo recordaras que nos sentamos aquí, comenzamos a charlar sobre los exámenes y te quedaste dormida y si alguna vez te miro fijamente a los ojos y te digo “Duerme” volverás a este maravilloso estado de trance. Recuerda esto pero nada mas” Dicho esto di una palmada. Nuria se despertó. “Vaya, me he quedado dormida. En esta época de exámenes parezco una marmota, me quedo dormida por todas partes” “Será mejor que te vayas a casa y descanses. ¿Te llevo a casa?” “Si, muchas gracias. Soy capaz de quedarme dormida en el autobús y pasarme la parada.” “Ve a recoger tus cosas, yo subo a por las mías.” Mientras subía por las escaleras me complacía en haber encontrado algo más relajante que el trabajo de laboratorio.