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Posiciones Sexuales

Posiciones Sexuales
Guía de pocisiones sexuales

Posturas Sexuales:

Cara a Cara

Postura clásica y universal, pero no por eso aburrida, el cara a cara permite una infinidad de variantes
para hacerla más atractiva y excitante. La movilidad de las manos, la
cercanía de los rostros y la comodidad de los cuerpos son las ventajas
que la hicieron famosa. No hay que temer probar nuevos tipos de contacto
durante el coito: que ella toque los glúteos y el ano de su compañero,
que él frote el clítoris de la mujer o que ella misma lo haga, que las
piernas de ambos estén más cerradas para sentir cierta dificultad en la
penetración…. Es una posición que muchos identifican con el amor y el
romance, los comienzos de una pareja, la adolescencia… pero vale la
pena experimentarla en todas las etapas de la vida sexual y sacarle el
jugo a sus ventajas.

Mujer Dominante
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border=0>Esta postura clásica también se realiza con la mujer
en la posición dominante, lo que resulta muy excitante para muchos ya
que modifica sustancialmente lo tradicional en la “Cara a cara
que es el hombre sobre la mujer. De esta forma ella puede frotar su clítoris
en el vientre de su compañero con más facilidad y según su antojo. Es
ideal para las mujeres a las que les cuesta llegar al orgasmo y necesitan
una estimulación muy directa del clítoris y los labios vaginales. Además
el hombre puede tocar impunemente los glúteos de su compañera, meter sus
dedos en el ano de ella y atraerla hacia su cuerpo con fuerza tomándola
de las nalgas.

Profundidad

Esta es una posición de penetración
total, de allí su nombre. Con las piernas elevadas y abiertas, ella aguarda
a que su compañero introduzca el pene en su vagina para calzar sus piernas
en los hombros de él, que apoyará sus manos para regular el movimiento.
A muchas mujeres puede parecerles complicada, incómoda o dolorosa la visualización
de esta postura, pero vale la pena probarla porque ofrece la penetración
absoluta y un contacto genital único: los testículos se posan suavemente
entre los glúteos y el clítoris se encuentra presionado por la abertura
de las piernas. La dificultad para besarse y la distancia de los rostros
pueden ser ampliamente excitantes para ambos.

El trapecio
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El hombre se sienta con las piernas
abiertas y su compañera (ya penetrada) arriba de él. Tomándola de las
muñecas, ella se va relajando hacia atrás hasta caer por completo: debe
estar súper relajada y entregada a la fuerza de su compañero que la atrae
a su cuerpo con sus brazos provocando la embestida necesaria para el coito.
Es una postura complicada ya que requiere la liviandad de la mujer, bastante
equilibrio de ambos y la fuerza y habilidad del hombre.
Ideal para cambiar la rutina y probar nuevas emociones…

El arco
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El arcoEl arco es
una posición que, a través de una pequeña variante, modifica las sensaciones
al extremo. La mujer permanece acostada boca arriba con las piernas abiertas
y flexionadas, apoyando sus brazos detrás de los hombros. Cuando su compañero
esté listo para penetrarla, eleva sus caderas y se posa sobre las piernas
flexionadas del compañero. El placer que ella recibe se centra en la penetración
profunda y en la particularidad de sentir toda la zona vaginal y abdominal
envuelta de la piel del hombre. El cansancio que se experimenta al mantener
la posición se ve recompensado con la potencia del orgasmo que puede provocar.

El abrazo

El abrazoLa
pareja está de pie, desnuda y enfrentada. Ella trepa a su compañero por
los hombros y abraza su cuerpo con las piernas. El toma a la mujer de
los glúteos y la atrae a su cuerpo para penetrarla. El abrazo total es
parte de un sexo pasional y creativo, donde el contacto corporal es muy
completo.

El ritmo del coito puede ser de dos maneras: de arriba hacia abajo o de
atrás para adelante, dependiendo de la intensidad de placer que ambos
experimenten con cada opción.

Es una postura que puede dejar al hombre bastante cansado por la fuerza
que debe realizar, pero merecera la pena. Siempre se puede ayudar apoyandose
en una pared o similar.

La butaca

La butacaRecostado
sobre una almohada o almohadón confortable, el hombre se sienta con las
piernas flexionadas y un poco abiertas. Esta posición permite la postura
que consiste en que ella se siente cómodamente en el espacio que él forma
con su cuerpo. Con la ayuda de sus manos, el hombre acomoda a su compañera
en su erección, controlando ambos el ritmo y la intensidad de la penetración.
Las piernas de ella se apoyan suavemente en los hombros del hombre, quien
tiene su cabeza atrapada y envuelta en los muslos de su compañera. El
hombre puede tocar el clítoris de ella al tiempo que la sostiene de la
cintura con fuerza. La dificultad que reside en acercar los rostros y
lo osado de la propuesta, convierten a “La butaca” en una
postura diferente y extremadamente sensual.

La carretilla

La carretillaAl
borde de la cama y con los antebrazos apoyados, la mujer se dispone a
ser “levantada” de las piernas por el hombre, quien de pie detrás de ella,
la penetra sosteniéndola de los muslos. El estímulo y el placer se concentran
en los genitales de ambos, pero es el hombre quien lleva el ritmo atrayendo
el cuerpo de ella hacia el suyo.
La variedad de movimientos y sensaciones que permite la postura es asombrosa:
circulares, ascendentes y descendentes, con las piernas de ella más cerradas
o bien abiertas…

El tornillo

Nada más recomendable para una
mujer con dificultades para llegar al orgasmo que las posturas que presionan
el clítoris mientras la vagina es penetrada. En El tornillo
esto se cumple a rajatabla. Ella se acuesta en el borde de la cama y tiende
sus piernas flexionadas a un costado de su cuerpo (cada mujer sabrá cuál
cuál de los dos lados le resulta más confortable). Esto permite mantener
el clítoris atrapado entre sus mejores aliados para llegar al preciado
orgasmo: los labios vaginales. La mujer puede contraer y relajar toda
la zona, mientras él la penetra arrodillado frente a ella y tocando sus
pechos. Un manjar.

La fusión

Para esta postura, el hombre
se sienta echando su cuerpo levemente hacia atrás y apoyando sus manos
al costado del cuerpo. Las piernas pueden estirarse o flexionarse según
la comodidad que se disponga y la cabeza puede estar relajada. La mujer,
asumiendo el rol activo de la ocasión, pasa sus piernas por encima de
su compañero y apoya sus brazos atrás del cuerpo. La estimulación previa
debe ser intensa, ya que durante la penetración esta postura impide el
acercamiento manual y el contacto de las bocas. La mujer marca el ritmo
o se pacta un encuentro pene-vagina con un movimiento de ambos hacia el
centro. De cualquiera de las dos formas, es esencial que el clítoris aproveche
los impactos con el cuerpo de él. La mirada tiene un componente fundamental
y la palabra puede ser un increíble arma para gozar la fusión por completo.

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