No soy nada del otro mundo, ni tengo un cuerpo atlético, mas bien bastante
normal, voy al gimnasio todos los días pero a mi novia tampoco le gustan los
cuerpos esculturales, soy más bien tirando a bajito, sólo mido 1`76, el pelo
lo llevo siempre cortito y peinado a lo pincho y los ojos los tengo verdes.
Hace poco más de un año empecé a salir con una chica, era la mejor amiga de
la novia de un amigo. La verdad es que la primera vez que la vi no me fije
mucho en ella, pero debajo de su actitud infantil, su pelo suelto y sus gafas
había una chica realmente atractiva. A veces salía con nosotros y poco a
poco nos fuimos haciendo amigos y un día me atreví a pedirle que saliera
conmigo.

A los pocos días me contó que a sus 19 años yo era su primer novio. Cogimos
confianza muy pronto yo le conté que a pesar de que nunca e habían faltado
las chicas yo todavía era virgen.
Al principio la cosa no pasaba de inocentes besos, pero un día empezaron las
caricias, yo me lance y mientras nos besábamos los dos solos en mi casa por
encima de la camiseta empecé a sobarle las tetas, ella empezó a respirar
entrecortadamente y cuando yo retiraba la mano ella me la volvía a colocar,
parece que a la tía le gustaba aquello.
Pasaron los días y en toda la semana no nos vimos, sólo hablábamos algún día
por internet, entonces empezó a decirme que aquello la había puesto cachonda
y que le había gustado mucho. Ese fin de semana ella se quedaba sola en su
casa y yo fui allí a pasar todo el día, en el salón de su casa empezamos a
besarnos y yo volví a sobarle sus tetas, pero fui mas lejos y empecé a
tocarle su coñito, estaba muy húmedo y mis dedos lo ponían todavía mas
húmedo. Ella disfrutaba y yo me estaba poniendo cachondo, así que le quite
los pantalones y empecé a hacerle un dedo, mi polla estaba a punto de
reventar sujeta por los pantalones y los calzoncillos, pero aquel día no
paso de ahí.
Así fuimos poco a poco pero ella a mi nunca me hacía nada, lo que hacía que
después de eso yo fuera a mi casa y me hiciera una inmensa paja pensando en
lo que le había hecho. Un día estando en mi habitación con mi mano en su
coño haciéndole un dedo me dijo que no me atrevía a comérselo y yo baje y
hundí mi cabeza entre sus piernas, mientras yo chupaba ella agarraba mi
cabeza y la apretaba mas fuerte, mi lengua jugaba por su coño y yo cada vez
estaba mas cachondo, cuando la muy guarra se había corrido en mi cara me
dijo que quería ver como me hacia una paja, y yo lo hice, baje mis
pantalones y mis calzoncillos y empecé a meneármela.
Los juegos siguieron, pero ella nunca tocaba mi polla, a pesar de que yo se
lo pedía, decía que no sabia que no. Un día mis padres se habían ido y yo
estaba sólo puesto que mis hermanos no viven en casa, ella y yo estábamos en
mi habitación hablando y riendo y de repente ella me dijo que me quedara
quieto, se bajo los pantalones y las bragas y empezó a tocarse el coño, me
dijo que le quitara la camiseta y el sujetador pero que no podía tocarla y
yo la desnudé, ella estaba sentada en mi cama con sus piernas abiertas y
masturbándose mientras se tocaba sus tetas, metía y sacaba sus dedos y yo
cada vez estaba mas cachondo ella siguió masturbándose hasta correrse, y
entonces se bajo de la cama, se arrodilló delante de mi silla y me bajo los
pantalones y los calzoncillos, entonces comenzó a chuparme la polla, lamía
mi polla desde el tronco hasta el capullo y luego jugaba con mi capullo y su
lengua, se la metia en la boca y me hacia gozar, cuando le dije que si seguía
iba a conseguir que me corriera paró y me dijo que me tumbara en la cama. Lo
hice y ella se sentó sobre mi cara, me dijo que no hiciera nada y empezó a
masturbarse otra vez, con su coño en mi cara, mi polla estaba enorme, creo
que no he vuelto a tener una erección como esa, de repente saco el dedo y me
lo paso por los labios cuando fui a metermelo en la boca ella se lo llevo a
la suya y se lo chupo como si de mi polla se tratara, bajo su cabeza y
volvió a chuparme la polla, entonces la agarre y comencé a chuparle el coño,
el 69 era perfecto hasta que ella se volvio a correr en mi cara, entonces
paró y de un salto se coloco sobre mi polla y empezó a metersela, me dijo
que le dolia pero la mezcla de dolor y placer era impresionante, se la clavo
hasta el fondo y empezo a montarme, yo no podía decir nada, estaba en la
gloria y sentía que me iba a correr, no me había puesto el condón y ya no
había marcha atrás, estaba corriendome en el coño virgen de mi novia,
entonces ella salió, me la chupo hasta dejarla limpia y se quedo dormida
encima de mi.
Desde aquel día practicamos el sexo siempre que podemos pero ninguna me
gusto tanto como la primera, la que parecía una chica decente se ha
convertido en una viciosa que me pone muy cachondo, porque cada vez que me
ve me toca la polla y me la come siempre que puede.

Autor: Juan
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