Algo que muy pocos conocen es que la primera vez que follé fue con una puta, en una casa de putas. Yo vivo en Madrid, cerca del Bernabéu y en aquellos años (mediados de los noventa) las chicas no daban tantas facilidades como dan ahora. Salíamos el fin de semana, pero lo más que hacían las tías era tocarnos por encima o debajo del pantalón. Tenía 18 años y estaba ya harto de masturbarme con las revistas y películas porno que compraba en quioscos de mi barrio, por que internet aún quedaba lejos. Hasta ese momento mis relaciones con chicas se remitían a tocamientos y una sola mamadita, muy corta, de una amiga que estaba borracha. Un día leí en un periódico que había “señoritas de compañía” por una zona cercana a mi barrio. Decidí ir ahorrando para hacer una visita si no majaba pronto.
Pasaron los días y no conseguía nada, así que miré la hucha que estaba haciendo para pagarme la puta, me daba para eso y más, así que me decidí.


Un sábado, con la excusa de haber quedado para ir al centro con los amigos, me lancé a la aventura. En la primera cabina de teléfono que encontré llame para que me dijesen la dirección. Tardé en llegar media hora andando. Era un chalet de una zona residencial de los 60, metido en una de las calles menos transitadas. Llamé a la verja y me abrieron la puerta. En la de la casa había una señora, de unos 45 años muy normalita, sería la madame, pensé. Me hizo entrar y me subió al primer piso, en el que había cuatro habitaciones y un baño. Entramos en la más pequeña, tenía un sofá, mini-nevera y una lámpara de pie.

-¿Cómo te llamas guapo?- me preguntó.

-Ángel.

-¿Y tu edad?- siguió averiguando mientras me recorría con la mirada. Yo estaba muy nervioso.

-18- -¿Y por que has venido aquí?Estaba tan excitado que decidí ser sincero cien por cien.

-Es que……….., soy virgen. Pero tengo dinero.- espetéLa madame se sonrió.

-Ya me lo imagino. Supongo que querrás algo inolvidable. Nuestros precios son 5000 pesetas por mamada, 8000 por polvo en media hora y 10000 por si además quieres dar por culo y 15000 por una hora sin límite de nada. Nada de besos, y mamadas con condón solo para ti, tu no ¿Entendido? -Si.

-Entonces dime que es lo que quiero y dame el dinero.
Llevaba cerca de 20000 en el bolsillo, pensando gastar algo más de 10000, pero la última opción me convenció. La di el dinero y salió a por las putas; se me presentarían de una en una y debía elegir a una. Pasaron muchas sudamericanas, alguna del este, dos españolas y otro par de mulatitas. Una de las sudamericanas tenía 20 años, pechos redondos y abultados, vientre muy plano y el culito muy pequeñito y redondo; su piel era morenita, pero para nada negra. La cogí a ella.
La madame nos llevo a una habitación y cerró, no había seguros ni cierre alguno.

-Así que eres virgen. Parece mentira. Pues venga, tienes una hora para hacerme todo lo que has esperado durante 18 años.
Estaba nervioso y sonrojado, así que me llevó las manos a sus tetas.

-No te cortes, tócame todo lo que quieras.- Esa fue la señal para que mi libido saltase a chorros.
Le quité enseguida el sujetador. Estaba tan nervioso que al morderle los pechos la hice daño al principio. Por la cara que puso, ahora se que es de las que les va el sado, porque llegó incluso a gemir un poco. Las bragas tampoco duraron mucho. Y mi mano tocó su coño. Entonces me dijo: -Espera- se tumbó –Quiero que explores mi coño. No me lo chupes, solo descubre tu primer coño. Me dais mucho morbo los vírgenes.

-¿Conoces a muchos? -A alguno, soleéis venir muchos a lo mismo.
Así pues metí mis manos en su sexo rasurado, toqueteando todo como un niño con juguete nuevo. La abrí sus labios contemplándola entrada de su vagina ya dilatada, lo justo para meter un dedito y moverlo en círculos y empaparlo de sus jugos.

-Mmmmm. Tienes un dedito juguetón, guapo -¿Te gusta? -Mucho, pero mete alguno más, sin miedo- así pues la metí uno más y empecé a moverlos como si fueran una polla. Ni que decir que la mía estaba bien gorda. –Ahora a ver si encuentras el clítoris con tu otra mano-Sabía por donde caía, eran muchas las pelis y fotos que había visto. Separé bien sus labios en la parte de arriba y vi como sobresalía un tronquito de carne, lo encontré. Con mi dedo índice lo toqué despacio, lo que provocó una reacción de placer en la puta.

-Oh. ¿Seguro que eres virgen? No has tardado mucho.

-Es que veo muchas pelis -Entonces tendrás claro que es lo que quieres.

-Todo lo posible, por eso cogí una hora. Me gustaría mandarte todo.

-Pues hazlo mi amor.

-Quiero que me desnudes, puta.

-Ahora mismo cielito.
Se levantó de la cama y se puso frente a mí. Me desabrochó los pantalones y me quitó el polo. Bajó ligeramente los pantalones y me abrazó. Con los pies empezó a bajarlos del todo lentamente hasta que llegó al suelo y la ayudé a sacarlos. Estábamos abrazados con mi polla en los calzoncillos bien gorda.

-Veamos que se han perdido tus amiguitas.
Y de un golpe me bajó los calzones. Mi polla saltó con furia y me dio en el vientre. Medía ya entonces más de 20 cm, ahora alcanza los 23-24.

-Joder, si que la tienes bonita- me la agarró con una mano y los huevos con otra –y la tienes bien mojadita tambiénMe llevó cerca de una mesilla. De un cajón sacó unos pañuelos de papel y me la secó. Me masturba despacio.

-Joder puta, métetela ya en la boca, por favor.

-Solo si me lo pides como a una autentica puta.
Me acorde de varios y videos y….

-Puta, comete mi polla hasta el fondo -Ahora mismo.
Sin dejar de masturbarme, con la otra mano saco del cajón unos condones. Cogió uno y lo abrió. Lo desenrolló despacio en mi glande, desprendía un suave olor a fresa, y cuando terminó del capullo, lo sujetó con sus labios y desenrolló el resto del condón. Por primera vez comprobé que algunos condones me iban a venir justos, pues lo desenrolló por completo y aún no llegó a la base. Cuando terminó la operación, despacito, fue tragando más de mi polla, hasta la base. Noté que la costaba no dar arcadas. Su lengua se movía de maravilla por mi pene, tanto que mis piernas flaqueaban de placer, así que me senté en la cama. Me estaba gustando mucho. La sacaba y la metía lentamente y de vez en cuando la lamía de arriba abajo. Estaba en éxtasis, cuando se abrió la puerta y se asomó la madame. Me llevé un susto de muerte.

-¿Qué tal va tu primera vez, guapo?No sabía que hacer, allí estaba yo, desnudo y disfrutando mi primera felación y enfrente tenia a una señora preguntándome que tal iba y la puta sin dejar de chupar como si no pasara nada.

-Pues muy bien- acerté a decir -¿Se porta bien la nena? -Muy bien, la chupa de lujo.

-Anda nena, déjame ver la polla del señor.
Se la sacó de la boca y la enseñó.

-¿A que esta muy bien, jefa? -Ya te digo, disfrútala bien.

-Pienso dejarle seco- y se sonrío.

-Que os divirtáis- y se dirigió a mí –Te quedan 40 minutos.- salió y cerró la puerta.

-Parece que tu polla se ha aflojado un poquito. ¿Que pasó?Aún estaba un poco descentrado. – ¿Es normal que haga eso? -Si, no es raro. Tenías que ver la cara que ponen algunos cuando entra para decirles que ya es la hora. Pero a lo nuestro.- y volvió a meterse mi polla en la boca. Lamió mi polla desde los huevos al capullo y se lo metía para moverse un par de veces, a la par que masajeaba mis cojones. Estaba extasiado y a punto de correrme, así que la hice parar y la ordené que me follase. Me tumbó en la cama dejando mi polla al aire como el mástil de una bandera, y ella gateó desde los pies hasta situarse sobre ella, bien abierta de piernas. Bajó lentamente y con una mano la dirigió a su coño, metiéndola despacio. Menuda sensación descubrir el placer que dan las paredes de la vagina en mi polla.
La puta, además, según se la mete contraía su sexo, lo cual aumentaba mi placer, como si estuviese fuese de mi cuerpo. Y terminó con ella entera dentro, quedándose sentadita.

-¿Te gusta? -Mucho, me gusta mucho -¿Y esto?- empezó despacio a moverse de atrás a delante -Muuuuuuuuuuucho.

-Pues disfruta guapo. Tu pollón me llena entera.
Fue aumentando el ritmo despacito, agarrándose en la cabecera de la cama. De vez en cuando se soltaba y rebotaba sobre mi polla en vertical. Le sobaba sus tetas y pellizcaba sus pezones. Nunca sabré si sus gemidos eran de verdad o fingía como profesional. En menos de 5 minutos me corrí por primera vez en una vagina con un frenético movimiento por parte de la puta. Con dos dedos cogió el condón y se sacó mi polla. Estaba lleno de lefa.

-Parece que tenías mucho acumulado.

-Pues me hice una paja antes de venir.

-Pues anda que si no te la haces……….. Por eso has aguantado más que otros vírgenes -Practico en casa.

-Bueno Angelito, tienes algo más de media hora para hacer más cositas. ¿Qué gustas? -De todo. Darte por culo, follarte sin parar……… Muchas cosas.

-¿Y correrte en mi cara? -¿Qué? Pero eso significa…………

-Vamos, tú eres virgen, así que no has podido coger ninguna enfermedad, ¿verdad? -Pues……… esto…………. Sí claro.

-Pues me gustaría ser la primera que se comiese tu semen. ¿Ok? -Pero la madame me dijo que nada sin condón.

-¿Tu la vas a decir algo? Yo por mi parte, no, ya me cansé de látex.

-No, claro………….. Yo que voy a decir- estaba muy excitado por esa proposición.
Mientras hablábamos esto, me agarró la polla y me la masturbaba despacio. Se empezaba a poner dura y sacó otro condón, poniéndolo despacio. Me lo puso lentamente ayudada por su boca y cuando terminó, me la chupó un rato. Se levantó y salió al baño, abriendo la puerta de la habitación y dejándola abierta de para en par. Volvió con un botecito de leche hidratante. Volvió a metérsela en la boca y después extendió sobre ella un poco de crema.

-Venga machote, rómpeme el culo por la mitad.
Se levantó y puso su culo en pompa apoyándose en la cama. Me levanté y dirigí mi polla a su culo. Estaba cerradito, pero yo estaba muy duro. Empuje despacito entre pequeños susurros de dolor de ella.

-¿Te duele? ¿Paro? -Ni se te ocurra, aunque grite como si me matasen. ¿Ok?Asentí y seguí empujando. Notaba como su agujero estaba bien cerrado. Ella gritaba entrecortadamente, una mezcla de dolor y placer. Costaba atravesar su ano pero me gustaba, así que llegué hasta tocar con mis huevos su culo, bombeando sangre para engordarla un poco más, a lo que respondió con un grito.

-¿Te gusta puta? -Si claro. Venga, ahora follame.
La saqué un poco y la metí de golpe. Comencé así una serie de enculamientos, a cada cual la sacaba más y la metía con más fuerza.

-¡Hijo de puta, me estas matando! ¡Joder como me duele! -Aguántate puta, para esto te pago.
Estaba fuera de mí. Con una mano la cogí del pelo y tiré de ella con fuerza.
La dolió mucho, a la vez que se la metía bien dentro.

-Cabrón, me estas haciendo daño.

-¿Y? Ya he pagado por disfrutar de ti. Ahora me perteneces.
Cada vez que la metía de golpe, tiraba de su pelo. Llegó un momento en que sus gritos de dolor mezclaban también placer. Acomodé mis piernas mejor y me solté de su cintura, así pude azotarla con la otra mano, y me di cuenta como una mano suya la había llevado a su coño y se tocaba. La verdad es que toda la casa debía conocer de lo que hacíamos, pues sus gritos eran muy fuertes.
Su culo se abría cada vez más, y me daba la sensación de que salía algo rojo el condón. No me podía creer que la hiciese ese daño con la de pollas que la habrían follado. Me estaba gustando mucho. Estuve así más de cinco minutos, pero me moría por follarla, así que en una de mis sacadas, se la metí luego en el coño. Vaya grito que metió la zorra; de un golpe se la había metido hasta darla en el útero, noté como rebotó mi punta en él.

-Eres un cabrón, me vas a matar de placer.

-¿Te gustó? Pues toma más.- y seguí follándola salvajemente tirando de su pelo moreno.
No tardó en correrse más de un minuto.

-Enséñame ahora buenas posturas para follar, puta, aun me quedan 15 minutos.

-Como quieras cabrón. Te devolveré tu dinero con creces.
Se tumbó en la cama y cerró sus piernas, levantó las caderas y las puso en su cara. De su entrepierna asomaba el bulto de su chocho bien prieto.

-Venga, métemela machote.
Estaban todos los labios completamente cerrados, así que puse mi punta en su coño y empujé, a ver donde entraba. Me costó empezar a entrar, pero cuando estuve dentro, vaya gusto que daba sentir tan cerrado el coño de aquella diosa del sexo. Solté un pequeño susurro de placer -¿Te gusta, verdad? Pues ahora muévete y ya veras.
Mi cuerpo se apoyaba en sus piernas, y estas en ellas, y mis brazos en la cama cerca de sus hombros. Estaba tan mojada, que me movía deprisa sin por ello acercarme a la eyaculación. A ratos, la puta contraía su vagina, obligándome a bajar mi ritmo para no correrme. Luego abrió como un abanico sus piernas dejándome caer sobre ella y poder comer sus sabrosos pechos. Al rato me abrazó fuerte, y sin salir de ella, me demostró su experiencia: giramos quedando ella encima, se irguió y consiguió rotar su cuerpo sobre mi polla para mostrarme su culo, y lentamente fue bajando hacia la cama, quedando ella tendida y mi polla obligada hacia abajo, y de ese modo estuvimos cerca de dos minutos. Luego volvió a moverse sin sacarla para ponerse de medio lado y saltar sin parar. Desde hacia minutos, nuestros gritos debían oírse por toda la casa, igual que yo podía oír a los de la habitación de al lado.

-Creo que ya va siendo hora de que te corras, ¿no?Mire el reloj, quedaba menos de diez minutos.

-A ver si lo consigues puta.
Se sacó la polla, me senté en la cama y ella se volvió a arrodillar, me quitó el condón y empezó de nuevo a chupármela.
Pasó un par de minutos, cuando mi puta, muy hábil, hizo varios movimientos que me excitaron sobremanera. Entonces con su mano me masturbó deprisa.

-Me corro puta, comete mi semen.

-Leche, llámala leche. A mi me gusta mucho vuestra leche.

-Pues tomate un buen vaso de leche, puta.- y según terminaba la frase me corrí, entrando buenos chorretones en su boca, aunque alguno se escapaba a la cara, chorreando a sus tetas. Me dio mucho morbo ver a esa puta con la cara blanca de mi leche, como lo llamo desde entonces, y más aún cuando vi como se la tragaba.

-Mmmmm. La tienes muy buena, es más dulce que las que he probado hasta ahora.

-Esto….. GraciasSe sentó a mi lado y con unos pañuelos de papel se limpió la cara.

-¿No has probado tu lechecita? -Pues no. Nunca me lo he planteado. Lo veía algo asqueroso.

-Pues esta bien rica. Espesita, como me gusta. Y a ti, ¿te ha gustado todo? -Mucho. Ha sido mi mejor inversión hasta la fecha.
Justo cuando terminaba de limpiar su rostro de mi lefa entro la madame para anunciar que la hora se había acabado y que acababan de llegar otros clientes, así que nos vistiésemos rápido que tenía trabajo. Nos despedimos abajo, ella fue con las demás y subieron al piso de arriba, ya había más gente esperando. La madame me despidió en la puerta invitándome a volver cuando quisiera, pagando claro, añado yo.
Así fue como perdí mi virginidad, y he de reconocer que me sirvió para ser más abierto y conseguir nuevas chicas. No tuve la necesidad de volver al prostíbulo, si bien me gustaría volver para ver como esta mi “primera mujer”.

Autor: Onan [email protected]

Busquedas entrantes: