A pesar de conocer a Michell mi vecino un moreno divino, dos años mayor que yo hijo de padre blanco y mujer negra, dando como resultado un hombre de cuerpazo y altura de un negrote, pero con una facciones finas y delicadas de un hermoso color semejante a un bronceado permanente, desde mi adolescencia recuerdo que me parecía un hombrón, no nos conocimos en forma sino hasta hace unos cinco años después de haber pasado muchos años donde se casó él, me casé yo y claro de haberme separado y haber tenido cada uno un par de hijos…14 años después a pesar de vivir muy cerca, conocerlo y admirarlo sólo a la distancia, un buen día como siempre lo he visto pasar un poco más cerca y me doy cuenta que este bendito negro, me mueve el piso y me revuelve las entrañas solo de imaginarme como sería una noche de faena con él recogida en semejante cuerpazo, que sin ser formado en gimnasio, no lleva ni una gota de panza, adornado con unos pechos duros y redondos, brazos fuertes y unas piernas y trasero de ensueño, eso era lo que se podía ver por encima de su ropa.


Como siempre se saluda de carrera pues cada uno va para su trabajo, una mañana coincidimos en el transporte público, hablamos de cosas sin importancia, yo con mucho trabajo trataba de alejarme de su lado para que no se diera cuenta que al lado suyo me sentía como un carbón en llamas, que la respiración salía con dificultad y que seguramente recorría su cuerpo tratando de quitarle la ropa que llevaba encima, en mi país las mujeres aún guardamos un poquillo de compostura y la verdad con él la cosa se complicaba mucho pues aunque quisiera tirármele encima y comérmelo hasta los huesos estaba su condición de hombre casado. La charla siguió mientras llegaba cada uno a su oficina. Antes de tocar su parada de autobús se acercó y me dio un inocente beso de despedida de amigos, pero eso fue casi sobre mi boca en ese instante me desbordé, ya no era un carbón encendido sino un perfecto volcán en erupción, creo que me quedé paralítica dejando que la energía recorriera todo mi cuerpo mientras él se alejaba para tu trabajo.

Un par de noches después coincidencialmente nos encontramos nuevamente en el autobús de regreso, esta vez nos bajamos en el mismo sitio, y para mi sorpresa me dijo que si podía besarme, a lo cual desde luego y por supuesto yo no me hice del rogar, por que las ganas y la perdición pueden más que la compostura, desde ese día nos dimos cuenta que no solamente yo sentía estas sensaciones, sino que eran sentimientos mutuos y que él no me decía nada por respeto a mi familia, en especial a mi padre del cual era muy buen amigo, mi familia es una de esas muy tradicionales donde hay límites que uno no puede traspasar, como por ej. : un hombre comprometido y con hijos. El caso es que empezó una carrera vertiginosa de descubrirnos mutuamente, la montaña de deseos reprimidos que ambos llevábamos encima y al cabo de una semana después de su inocente beso de amigos ya habíamos arreglado nuestro primer encuentro íntimo.

Yo iba aquella noche con todas las baterías recargadas, me sentía sexy, linda, además de lujuriosa y atrevida también, iba con una idea fija en mi cabeza, ese hombre con cara de haber tenido a las mujeres que se le antojaran sería mío y ese día viviría algo diferente a todas sus aventuras pasadas y sería conmigo. Me preparé bien, una verdadera mujer sabe todos los trucos para hacer su cuerpo inolvidable y sé que mi piel es tan suave como pétalo de rosa y eso es una gran bendición, porque lo exploto al máximo, me perfumé hasta los lugares más recónditos, me coloqué mi liguero eso si cuidando de no ponerme bragas, una falda muy corta, una blusa transparente y los zapatos más altos que encontré todo muy negro, soy delgada, alta y de piernas muy largas y torneadas, y el caminar sin ropa interior me excita de tal manera que me mojo al sentirme la puta más arrecha del mercado y aquella noche envuelta en toda esa ropa sugestiva, no era la excepción. Me sentía como la madrona que va ha acabar a todo un batallón a punta de follar y follar, me sentía linda, salvaje, y creo que todo se me notaba pues el tipo del taxi me miraba insistentemente por el espejo retrovisor.

Cuando me encontré con Michell, no hubo necesidad de decirse nada, ya nos habíamos hablado lo suficiente para saber lo que se necesitaba. Ahora lo esencial era calmar este volcán que llevaba a cuestas y de comprobar las mieles de este hombre que me tenían perdida y la prisa era tal que nos fuimos directamente al apartamento que un amigo suyo le había prestado. El se sentó en un gran mueble y yo un poco tímida me he sentado a su lado, me he dado cuenta de inmediato que él había preparado el sito con anterioridad, porque había licor uno que me gustada mucho y el cual ya estaba listo frío y servido para los dos, y desde luego que hemos brindado en honor a ese encuentro y me he mandado un gran sorbo para acelerar aún más mi decisión de acabar con él (o de empezar).

Él sentado en el sillón y yo sentada en sus piernas y enfrente de él rodeando su cuello con los brazos, nuestras bocas se unen en un gran beso húmedo, siento sus manos que comienzan a recorrer desde los pies hacia las piernas, la suavidad del contacto hace erizar hasta el pelo, yo acaricio su cara, su pelo, cierro mis ojos para empezar a grabar en mi memoria todas sus formas, siento sus manos entrar bajo mi falda que chocan contra los bordes del liguero, creo que él no se esperaba esta prenda y mucho menos esperaba no encontrar bragas, yo noto un gran bulto formándose en su pantalón, pero no quiero acelerarme, tenemos toda la noche y esta noche debe ser especial cada instante, así que es mejor hacerlo sufrir y de paso sufrir yo también, él despunta mi camisa de seda, no dejamos de mirarnos a los ojos, hoy ya sé lo que pensaba en ese instante mientras nos sosteníamos la mirada con un cierto desafío… hoy en día después de haberlo conocido tanto me remonto a ese instante y no me equivoco en contarles que ese hombre lo que estaba pensando era “esta noche, te haré el amor como nadie te lo ha hecho en tu vida” y así ha sido desde esa noche hasta hoy.

Sin dejar de besarlo con la pasión que él me despierta, empiezo a desabotonar su camisa, a lamer su cuello a succionar los lóbulos de sus orejas, quería no dejar un solo centímetro sin saborearlo, me gusta su olor me fascina el sabor de su piel eternamente bronceada,….. fuera camisa, lo miro un instante sus pechos firmes me hipnotizan, yo sabía que eran lindos y allí estaban firmes bien formados, unas tetillas pequeñas y para mi sorpresa también está dotado de una piel de terciopelo, de esa que incita a tocar y tocar, recorro primero con mis manos todo centímetro de su cuerpo descubierto para ser grabado en mi mente y luego a recorrerlos con la boca, el ya tiene afán por quitarme la ropa y es justo podemos tácitamente jugar un juego de prendas, dejo caer mi camisa de seda y le ayudo a desajustar la pequeña falda negra la que cae sin ningún tropiezo, dejando al descubierto un espectáculo semejante al de las chicas que se ven en las fotografías de revistas para hombres, ellas envueltas en esas prendas negras seductoras con látigo en mano, pues yo lucía exactamente igual a esas de las fotos sólo que me faltaba el látigo y las bragas, había tenido cuidado de haber depilado bien mi chochito para que luciera como la de un bebé, sin pelos que me estorbaran, pues me encanta el sexo oral y me deprimo sólo de pensar que la sensación se vaya a quedar en ese pelero y no en mi piel. Esa es la razón básica por la cual siempre llevo mi conejillo bien peladillo. Claro que la sorpresa de él no se hizo esperar, después me comentó que había sido la mejor visión hipnótica que había tenido de mujer alguna.

A esta altura yo, ya tenía un pesar inmenso de ese bulto en el pantalón, lo miraba a punto de romper la tela y me imaginaba que ya debería tener un dolor intenso de estar allí aprisionada, pero no… para ser malas con los hombres hicieron a las mujeres y lo que se me ocurrió fue sentarme a horcadas sobre sus piernas y tocársela por encima de la tela y con mis piernas bien abiertas para que se le antojara toda mi peladita, seguía acariciándole con la otra mano el pecho y besando sus labios, él aún estaba quieto, aún no reaccionaba, solo tenía sus manos acariciando mis nalgas y dejándose hacer, sabía que de esto no le habían dado de esa manera y quería vivirlo sin afanes, como toda una chica mala y así tan zorra como me sentía en ese momento, sentada a horcadas en sus piernas frente a él llevé mi dedo índice a mi chochito bien abierto de par en par y empecé a esparcir suavemente todos los jugos que me lo tenían empapado desde hacia mucho rato, cerré mis ojos y empecé a hacer una especie de masturbarbación enfrente de él. Él no decía nada solo miraba la película en vivo, con un aire de maldad he sacado mi dedo empapado de mis propios jugos y lo he llevado a mi boca para lamer y saborearme luego me he prendido a su boca y he metido mi lengua lo más profundo posible para pasarle mi sabor y meterle un beso que le llegó hasta las amígdalas.

Él estaba realmente caliente, me bajó la tela de mi traje y dejó al aire mis pechos los cuales empezó a mordisquear y lamer en toda su extensión que delicia sentir esa lengua baboseándome con gusto. Ahora era yo la que me dejaba hacer, cerraba los ojos y me dedicaba a sentir sus labios en mis tetas una mano hurgando en mi panocha y la otra acariciándome las nalgas, yo sé que si Michell hubiera tenido otras dos manos quien sabe que otra cosa me hubiera hecho en ese momento, ahora era él, el que sacada mis jugos y se los lamía y me los daba a mi en la boca, era un espectáculo de lo más lujurioso, luego mientras Michell hacía esta tarea que os cuento, yo empecé a desabrochar su pantalón, no había empezado a abrir su bragueta cuando una hermosa cabezota morenita, grande y brillante se asomó, yo no podía creer la belleza que estaba por descubrir, hoy les cuento que es el pollón más rico que me he comido en mi vida,….. él se liberó de todas mis partes a las que les estaba dedicando su atención se incorporó y en una carrera vertiginosa bajó su pantalón junto con su ropa interior quedando totalmente desnudo, si antes estaba feliz de ver la mitad de su cuerpo su otra mitad si que es para entretener, es poseedor de una piernas lindísimas parecen de futbolista, un culo que ni para que se los cuento y un maravilla que lleva en medio de las piernas que cada que se la miro aún cuando lleva ropa puesta, se me hace agua la boca, porque yo sé que es lo que guarda allí y en mi vida tuve una cosa semejante a esa, les juro que tiene una barra de película, no sólo por lo grande, ni por el color de bronceado permanente, sino porque para rematar él también se rasura todos y cada uno de sus pelos desde el estómago hasta más abajo de los huevos y todas sus venas, sus formas, su color, su grosor y su latitud están disponibles a la vista, al olfato, al gusto y al tacto sin ninguna barrera….

Bueno pasada la sorpresa del impacto, caí de rodillas frente a su pollón, necesitaba con urgencia metérmela hasta donde la garganta me permitiera, primero la cogí con delicadeza la toque, “creo que verifiqué medidas para ir preparando mi cuevita y mi boca” le medí consistencia y era todo un fierro, lamí su cabeza con delicadeza para recoger la secreción que salía de su cabezota, luego me refregué ese pollón por toda mi cara, lo pasé por mis mejillas, por la nariz, por la boca, que veneración, no puede ser posible estar de rodillas frente a esa belleza, fue instintivo solo cerré los ojos y sentí la piel de su pene pasar por sobre toda mi cara, me la refregué con gusto, era tan rígida y suave… Ummm…… que linda tranca repetía mi mente con insistencia, luego la lamí desde la base hasta la punta, por todos lados, le apliqué la misma técnica que le hice a sus pechos y a su cuello primero la recorrí por todos los milímetros existentes en ese aparatote y la gravé en mi mente, todos los centímetros desde la base hasta la punta por encima, por los costados, por debajo, sus huevos me los metí en la boca cada uno por vez les tome medidas exactas, les tomé sabor, le tomé el gusto. Todo su aparato reproductor, fue víctima de un exhaustivo reconocimiento, luego siguió la mamada que le propine con gusto infinito, tenía un olor agradable, creo que el muy bandido me conocía esa debilidad y sabía que desafortunadamente siento aversión a ciertos olores y a una persona que me huela mal, yo no me le acerco, ha sido una constante en toda mi vida, para mí una persona no importa que sea fea físicamente, después de que tenga una personalidad arrolladora y huela bien, allí me tiene prendida.

Bueno volviendo al cuento recuerdo que le mamé esa tranca con gusto infinito, tanto que llegó un momento en que el me detuvo, ya estaba casi a punto de venirse y si continuaba propinándole esa mamada lo haría en mi boca sino me detenía y parece que él no quería eso.

De pronto sentí que me alzó en sus brazos y me llevó a una habitación contigua donde había una gran cama, la verdad el sito estaba en penumbras y no era mucho lo que podía verse, me acomodó al borde de una cama y separó mis piernas, me besaba la boca, besaba mi cuello, mis tetas, me manoseaba como un pulpo por donde podía he iba bajando besándome por encima de la tela, besaba mi estómago y en la parte de la ingle sentía su lengua pasar como recogiendo un dulce depositado en mi piel, yo sentía corrientazos por todo el cuerpo, quería ya que me metiera esa lengua o ese pollón hasta el fondo de mi enardecida cueva lo que fuera, pero que fuera pronto, sino me iba a venir de solo calentura, siguió de largo hacia mis piernas las cuales besaba por encima de la delicada tela de la media, sentía que mordía mis dedos de los pies, yo no le decía nada sólo sentía unas ganas terribles de terminar con toda esta tortura china, ya sentía que me retorcía en medio de toda esa sensación, me masajee un poco el clítoris para calmar la tensión, pero me retiró la mamo y por fin sentí sus preciosos labios calmando a besos y lengüetazos mi ardor, no pude más que arquear la espalda al sentir por fin su lengua hurgando cada rinconcito de mi chochito, sentía su lengua entrar y salir de todo huequito que pudo encontrar disponible por esos lugares, metió sus dedos en mi vagina mientras empezó a follarme con ellos tomaba el clítoris con sus labios y lo apretaba. Lo estiraba, lo besaba, lo mordía luego lo relamía con su lengua y por último le hacía un movimiento semejante al movimiento frenético de las bailarinas del vientre, era para enloquecerse del gusto, disfrutaba como a una loca posesa del vibrador humano que lleva este hombre en su boca yo sentía que me dolía la cabeza de tantas sensaciones juntas, me sentía al rojo vivo y claro pasó lo inevitable, sentí una oleada de calor que salía de mis entrañas hasta mi cara, la corrida de mi vida no se hizo esperar, la cosa más rica me la habían propinado esos dedos y su lengua traviesa, acababan de propinarme el orgasmo más bestial que había sentido en mi vida, apenas si me había recuperado del acalorado impacto, cuando siento que él, se acomoda encima de mí, Dios se me había olvidado que aún no me habían enterrado semejante clavo.

Su mástil se entierra en mi vagina hasta los huevos, que sensación, me sentí totalmente llena todas mis entrañas quedaron ocupadas por esa belleza y empezó un mete y saca de locos, yo me seguía muriendo de gusto, no sé que tiene más rico este negro si la lengua o la polla, yo me aferraba a su labios propinándole un beso hasta donde la lengua me alcanzaba, mordía sus labios arañaba su espalda, mordía su oreja, su cuello, le aprisionaba el culo con las manos, mientras su polla me partía el chocho en dos a toda velocidad, cuando sentí su leche salir. Fue lo más hermoso, sus ojos se cerraron y su cara lo decía todo, este era el principio de una de las mejores noches de nuestras vidas también el principio de una relación hermosa que ya lleva cinco años y creo que va para muchos más…

Para ti mi negro. Te amo mucho

Autor: Katisa24

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