La primera vez que pude palpar su verga casi morí del gusto, tan gruesa que si la tomaba con mi mano no alcanzaba a cerrarla, sentí mi vagina palpitante al tiempo que se me hizo agua la boca, eran nuestros primeros meses de pololeo, hace muchos años atrás pero lo recuerdo como si fuera ayer, en esos años inexpertos cuando yo ni siquiera sabia dar una buena mamada, pero me daba un gusto palpar su miembro con mis manos, apretarlo y sobarlo era lo único que atinaba a hacer, el era y lo es ahora también, un chico paciente, dejó que yo fuera avanzando a mi ritmo en los placeres del sexo, siempre se preocupa de mi satisfacción antes de la suya, su explicación es simple y directa: Yo gozo cuando tú gozas… Lo digo abiertamente, amo a ese hombre.

La primera vez por ahí…

Que yo le entregara mi trasero fue una tarea muy larga.

Solía darme tardes enteras de caricias, cogíamos como locos, pero cuando sentía su miembro en mi entrada posterior, oooh! no por ningún motivo, el solo pensar que algo tan grueso entraría por ahí me daba pánico ¿sería las malas experiencias de mi niñez y los supositorios?, que horror no debería existir tal medicamento, apenas sentía la punta de su verga yo me volteaba y le decía que no, miraba su cara con esa lujuria contenida, tomaba su verga y le daba una mamada, como para no quebrar el ambiente…

Y gracias a esos meses le tomé gusto al sexo oral, me encanta.

Uno de esos días el sólo me dio caricias y por mas que yo le pidiera que me cogiera no lo hacía.

-Pero por que?…

-Todavía no… – me contestaba.

Y por mas que yo intentase hacerlo, no, no lo hacía. Traté de sentarme en él, pero rapidamente me volteaba y me daba feroz mamada de clítoris, esto hacía que estuviera mas y mas excitada.

Su cabeza hundida entre mis piernas y su lengua serpenteante me tenía al borde de la desesperación, quería verga yaaaa!

Como pude lo atraje hacia mí, nos dimos un beso profundo, por primera vez pude sentir mi sabor dulzón de su boca, tomé su mano y la lleve a mi vagina, me masturbó un poco, casi obligado por la presión de la mía, tomé sus dedos y lo insté a que me penetraran, y asi aliviar un poco la calentura que tenía, pero apenas se dio cuenta de mis intenciones la retiró, tomó uno de mis senos y los amasó fuertemente como descargando un poco de lujuria a traves de ese acto he hizo algo nuevo, me volteó y quedando sobre él tomó mis dos senos y apretándolos uno contra el otro, juntó los dos pezones y se los llevó a la boca, acaso eso es algo que a todos les gusta hacer? Eso me gustaría que lo respondiesen en este post.

En ese minuto yo estaba feliz, lujuriosa, calentona y todos los adjetivos que se imaginen, ahora sí… busque su miembro con mis caderas y posando mi vagina sobre su verga me senté. Aaaaaaah que rico!!! Me dije. Pero fue un placer que duró solo un segundo y el se safó.

Algo frustrada y picada lo besé con mucha pasión diciéndole que ya no daba mas, que por favor era ahora y que ya me estaba impacientando, dimos media vuelta en la cama y nos acomodamos en cucharita. Me tenía abrazada de medio lado, sentía su verga en mis nalgas, y por primera vez me planteé la posibilidad de darle mi trasero, después de ver tantas películas en que las actrices parecían gozar, no podía ser tan malo verdad?. No hubieron preguntas, nada, solo caricias y su pene abriéndose paso entre mis nalgas, estuvo un buen rato pajeándose en ellas, como esperando a que me arrepintiera, pero no lo hice, bajé su mano de mi seno hasta mi monte de Venus, que palpó amorosamente mientras me besaba el cuello, los hundió comprobando mi humedad, yo estaba muy nerviosa pero traté de disimular lo mas que pude, lo único que sentía era su pene atrás, mojado, totalmente erecto, durísimo como roca, resbalaba entre mis glúteos, hasta que sentí la presión directo ahí, record{e que las veces que metió uno de sus dedos me dolió de una manera aaay, y considerando que su verga era mucho pero muuucho mas gruesa me dije Oh dios esto me va a doler de veras que sí. Relajate, relajate, relajate….me decía para mí.

La retiró un poco y con los dedos mojados con mis propios jugos penetró un poco mi ano.

-Te duele?..

-No… – mentira si me dolió, pero aguante estaba decidida a hacerlo.

Me besó, me beso mucho mientras fue presionando su verga, traté de concentrarme en sus besos mientras me decía no aprietes, no aprietes será peor…

Me fue clavando, lentamente, no sabía si dejarlo seguir así o que me lo metiera de una vez, él me daba mas y mas caricias, de pronto sus movimientos pélvicos se detuvieron solo parra preguntar si podía seguir, rayos, me dolía demasiado, pero seguí adelante. El dio un empujón un poco mas fuerte y fue extraño ya no me dolió tanto como al principio.

Se quedó otro rato quieto mientras seguía dándole con sus dedos a mi clítoris, y así de a poco el dolor fue desapareciendo. Levantó una de mis piernas para tener un mejor acceso a mi vagina, fue metiendo un dedo en ella, luego dos, eso me gustó tanto que le pedí mas, en eso una imagen se vino a mi cabeza, imaginé que sus dedos eran una verga y descubrí un placer desconocido para mi hasta ese día, esto de sentirme doblemente penetrada, completamente llena.

Cuanto mas rápido se movía, mas me gustaba, aún no podía creerlo, lo estábamos haciendo por fin y me estaba gustando. Me sentí casi animal, creo que la lujuria la conocí solo hasta ese día. Gocé cada empuje y no supe por qué pero me sentí mas hembra que nunca.

Ahora soy yo la que le pido que me coja de esta manera. Y creanme lo disfruto mucho.


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