Amalia y unas amigas habían quedado para salir y divertirse un poco esta noche. La noche se presentaba calurosa y Amalia mientras terminaba de ducharse pensaba en la ropa que ponerse.

Llegó la hora de quedar y ella se presento en el lugar acordado con un vestido negro cortito para lucir sus piernas, ya que Amalia era alta sobre 1.75, cabello largo moreno con mechas rubias, un culito respingón pero no muy marcado por lo que no solía ponerse ropa interior, ojos verde oscuro y unos pechos muy sugerente de talla 105, a ella le incomodaban un poco porque era lo que mas se marcaba de su cuerpo pero según las ocasiones los mostraba mas o menos.

Para esta ocasión y volviendo al vestido que lucía, era abierto por detrás justo entre mitad de su espalda y final de la misma, y con algo de escote, la verdad ella se gustaba esa noche.

Se fueron a un bar de copas muy conocido en la ciudad, el local presentaba varia zonas de estar y ellas decidieron colocarse en una zona amplia con sillones para estar cómodas. Empezaron a hablar de sus cosas pero Amalia no le gustaban las conversaciones que habían por lo que empezó a distraerse mirando la decoración del local, en una de esas vio que un chico la miraba. Parecía un chico normal pero con algo en su mirada que la atraía, ella no sabía que hacer puesto que era algo tímida y por su corta edad, 20 años, sin mucha experiencia con hombres.

Con todo lo que estaba bebiendo y cuanto más la miraba más bebía por lo que ya estaba bastante mareada y sin saber que hacer, ya era tarde y sus padres no la dejaban llegar muy tarde por lo que hablando con sus amigas decidió irse sola hacia su casa, no sin antes echarle la ultima mirada a aquel chico que sin saber nada de el le atraía en exceso.

De aquel bar hasta su casa debía pasar por un parque con poca luz, ella andaba lenta no se tenía mucho en pie. Se encontró varias parejas enrollándose por el parque y mirando y mirando se perdió dando vueltas.

En una de aquellas sintió como si alguien la siguiera, miraba hacia todas partes pero no veía nada, estaba asustada porque oía pasos pero no veía nada. Llego a una zona con mucho árbol y de repente sin esperárselo la cogieron por detrás y le taparon la boca. Ella no sabía que pasaba, intentaba escabullirse pero no lo lograba los brazos de aquel hombre tenían fuerza llevándola detrás de unos arbustos.
Se quedaron los dos inmóviles por unos segundos, ella notaba la respiración agitada del hombre en su pelo. Entonces escucho como el hombre le decía algo en su oído; “lo siento por fijarme en una chica tan bonita, pero ahora vas a ser mía”. Ella por fin entendió que aquel hombre era el chico del bar que tanto la miraba.

El chico empezó a retirarle el pelo de sus hombros y besarle el cuello con delicadeza a pesar de lo rudo de cómo se la había llevado a aquellos arbustos. Ella se sentía contrariada por la circunstancias pero se dejo llevar.

Mientras tanto el seguía besándola y acariciando sus caderas, pasando sus manos por su vientre y rozando el contorno de sus pechos. Amalia estaba experimentando un gran placer con sus caricias. Entonces la dejo y se sentó en una piedra que había allí, cogío una de sus piernas y con delicadeza le fue quitando la media mientras besaba sus pies. Por fin ella quedo sin medias y el chico la atrajo hacia el abrazándola así sentado como estaba, reposando su cabeza en su vientre. Ella por su parte en un gesto de placer apoyo sus manos en el cabello del chico.

El chico que también había bebido unas cuantas copas decidió que ya era hora de ponerse serio y darle todo el gusto que se merecía aquella chica. Por lo que se levantó y volviéndose a poner detrás de ella fue directamente a sus pechos que los cogío y amaso con gran maestría, mientras no paraba de lamer y besar su cuello. Ella notaba como algo duro crecía a la altura de su culo, y el chico bajando sus manos hasta su cadera la atrajo hacia el clavándole toda su polla en su culo. Sin más, se dieron la vuelta y se fundieron en un beso intenso y con mucho deseo que duro varios minutos.

Ella ya sentía su clítoris palpitando ante la situación y también mojada, solo una vez había sentido eso y fue viendo una revista porno en el baño de su casa., pero esta vez era real y no quería desaprovechar la situación por lo que se decidió a participar y comenzó a acariciar el culo de su nuevo amigo mientras seguían besándose. Con algo mas de decisión coloco una de sus manos sobre el paquete el chaval quien dio un leve suspiro al notar su mano, ella comenzó a acariciarlo, a agarrar toda su longitud y a apretarlo con lo que el chico soltó un poco de liquido preseminal y mancho sus pantalones y la mano de Amalia.

Él se puso muy cachondo, la apoyo sobre un árbol cercano y le levanto el vestido quedándose perplejo al encontrar que no llevaba ropa interior, directamente se arrodillo y le empezó a lamer el culo y el chocho, eso a ella la llevo un estado de puro éxtasis al notar la lengua de aquel chico dentro de ella. Se corrió en poco minutos ya que no estaba acostumbrada a tanto placer, entonces él se puso de pie se bajo los pantalones y los calzoncillos dejando su polla desafiante apuntando directamente a ella. Ella no veía nada de lo que pasaba pero si que noto a su compañero rozándole con su polla en las partes íntimas, se volvió a mojar y a poner cachonda, se puso un poco nerviosa porque sabía cual iba a ser su próximo paso el cual nunca había dado con otro hombre. Ante tal situación se dejo llevar y moviendo su culo indico que la quería dentro ya.

El chaval con delicadeza la apoyo en la entrada del chochete y empezó a introducirla poco a poco mientras ella se mordía un labio en signo de dolor. Por fin entro entera, el la dejo unos segundo allí para que ella se acostumbrara. Cuando considero oportuno comenzó con el vaivén del mete y saca lentamente, ella ya se encontraba mejor puesto que la excitación la había echo relajarse y disfrutar mas. El chico se le notaba muy cachondo y empezó a dar fuertes embestidas mientras le agarraba sus grandes tetas por encima del vestido que aun llevaba puesto, gemían los dos levemente para no ser oídos.

Disfrutaron por un tiempo de esa postura hasta que el chico dejo de moverse y la saco de golpe para no correrse aun, se quedo de pie y Amalia al verlo así, sudado por el placer dado se acerco a el y besándole empezó a masturbarlo sintiendo lo caliente de su tronco y su tamaño. Con un tono ronco el chico le dijo; “arrodíllate y chupamela”, para ella eso no era nuevo puesto que a sus antiguos novios si que se lo había echo y tenía algo mas de experiencia. Cumplió su orden y metiéndosela en la boca la empezó a chupar con dulzura pasándose el grande por sus labios y pasándole su lengua por su tronco. Paso el tiempo y ella seguía chupándosela, era lo que mas le gustaba tener algo duro dentro de su boca. El la cogio de la barbilla, la levanto y la volvió a apoyar en el árbol, esta vez el quería otra cosa, quería su culo.

Le lamió su culo mientras jugaba con su clítoris, le introdujo varios dedos dentro de su culo, ella disfrutaba de algo nuevo con gemidos ahogado. De repente el chico se acercó a ella y volviendo a ponerle la polla en la boca le dijo que quería su culo. Eso la asusto puesto que recordaba como a una amiga suya le hicieron mucho mal al intentar follarla por ahí. El chico le pidió que se la chupara de nuevo para que entrase mejor por aquel estrecho agujero. Amalia obedeció y se la chupo dejándosela bien lubricada el se volvió a colocarse detrás de ella ensalivándole la entrada del culo y apuntando con polla empezó a hacer presión, ella sentía mas dolor que antes pero no quería parar aunque hubiese oído malas experiencias.

El la agarraba de su culo y apretaba mas y mas mientras escupía para lubricar mas la entrada, la saco para no forzarla mucho y la volvió a meter entrando del todo. Se la follo mucho tiempo en esa posición, ella notaba como sus piernas temblaban de tanta embestida fuerte que el le daba, la cogía del pelo y le echaba la cabeza hacia atrás mientras ella se tapaban la boca para no gritar de placer que el le estaba dando.

Ya se estaba haciendo de día y eso la incomodaba y en un instante pensó en las horas que eran y la bronca de sus padres, por lo que se saco la polla de su culo, se la cogio y se la empezó a chupar con fuerza, metiéndose toda en la boca llegándole a la garganta y produciendo arcadas asi llego el momento de correrse para el chaval, eso le gustaba a Amalia que terminaran en su boca, pero esta vez la cogio entre sus tetas y le hizo una merecida cubana haciendo que el tío se corriese abundantemente sobre su cuello, boca y tetas, dejando al chico extasiado, sudado y tembloroso por tal esfuerzo.

Esa noche fue muy especial para ella ya que había perdido su virginidad por ambos lugares y además en un parque.

Escrito por ascensorista

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