Hola, antes que nada pues llamo Andrea tengo 18 años y les contare la historia que viví hace unos días.

Comenzare por describirme; tengo el cabello negro y ondulado a la altura de los hombros, no soy muy alta, mido 1.65 y tengo una cintura bien definida sobre todo por que mis caderas son bastante pronunciadas debido a mi mas grande atributo… mi enorme trasero. Es voluminoso, pronunciado y muy muy carnosito, bueno mis senos son muy grandes, y no soy nada fea, tengo una linda sonrisa y unos ojos muy profundos y rasgados (tipo oriental; pero soy mexicana… Del DF para ser mas exactos).

Desde siempre eh estado familiarizada con el sexo y bueno debo admitir que es algo que me encanta y gracias a eso es como se dio mi gran aventura. Desde hace un par de meses que estaba sin sexo debido al rompimiento que tuve con mi novio y estaba que morirá de la desesperación, mis piernas me temblaban y mi conchita se mojaba con el más mínimo roce. Me encontraba perdida y confundida, me tocaba todas las noches hasta terminar en un maravilloso orgasmo; pero nada se comparaba al hecho de sentir un enorme pedazo de carne perforando mis entrañas.

Un día como cualquier otro me preparaba para ir a la escuela, me puse mi uniforme azul con mi falda a cuadros pero esta vez hice algo diferente, me subí un poco mas la falda de forma que me quedara como una minifalda, unos 10 cm arriba de mis rodillas y me veia encantadora como una colegiala ardiente.

Frente al espejo me día la vuelta para ver como me veía de la espalda; me que de sorprendida al ver como se me veían unas piernas carnosas y torneadas y la falda de la parte trasera se levantaba aun mas que del frente debido a que mi trasero respingon la levantaba mas, en esa posición me incline hacia el frente y al hacer eso pude notar como se veía todo el esplendor mis carnes, fue cuando decidí no ponerme ropa interior.

Salí de mi casa y me dirigía a la parada del microbus, mi falda se movía al ritmo en el que mis caderas se contoneaban, y note como un señor de aproximadamente 42 años no dejaba de verme y se mantenía tras de mi para admirar las suculentas nalgas que lo tenían cautivado, fue entonces cuando se me ocurrió una idea. Saque mi monedero y deje caer unas monedas apropósito, me incline para recogerlas sin flexionar las rodillas y escuche como el hombreo exclamó:

-Hija de su puta madre.

Al escuchar esa frase de solo 5 palabras un escalofrío recorrió mi cuerpo, pude sentir como mi pezones endurecieron tanto que me dolían y un calor del demonio se apodero de mi.

Continúe mi camino hasta llegar a la parada a esperar el transporte y note como el señor tenia la verga tan parada que se inclinaba al frente para disimular la rectitud de su aparato. Estaba tan excitada y mojada que no lo pensé 2 veces y desabroche mi suéter del frente y sobresalieron mis gemelas de la blusa ajustada, pude notar como sus ojos se clavaron en mis duros pezones a lo que solo pudo comentar:

-Chinga tu madre

Lo mire a los ojos y le dije:

-Perdon? – con cara de enfado.

-No!! Disculpa no me referia a ti – me dijo sonrojado, aun levemente inclinado al frente.

-Lo que pasa es que el camión no llega – se excuso y me di la vuelta mostrando molestia.

En ese momento sentía un cosquilleo entre las piernas, podía sentir como mis piernas estaban completamente humedecidas por mis jugos. El camión llego y se encontraba completamente atascado. Subí el primer escalón y su cara ya se encontraba a centímetros de mi colita, Deje caer mi monedero sobre mis pies y me incline para recogerlo parando mi culito y haciéndolo hacia atrás lo que provoco que su cara se hundiera entre mis nalgas, esa sensación hizo que mas jugos escurrieran de mi interior y resbalaran por mis temblantes piernas.

-Lo siento – le dije con una sonrisa picara
-No te preocupes todo esta perfecto – Me dijo con su cara de satisfacción.

El maduro hombre se veía como si hubiese tocado el paraíso, y la erección se hizo más fuerte, lo pude notar porque lo tenía justo detrás de mi y su mástil se encontraba postrado en mis nalgas sobre la falda. La situación me puso mas caliente y con un movimiento hábil levante mi falda de tal manera que mis jugosas carnes estaban completamente al descubierto solo para el. Comenzó a frotar su verga de forma más frenética y yo solamente podía morderme los labios para evitar gemir como perra. La sensación era deliciosa y estaba tan húmeda como si me hubiese orinado.

EL señor se acerco a mi oído y me dijo:

-Hueles delicioso mi reina, ¿Estas en celo?

Eso hizo que me calentara aun más y no fui capaz de pronunciar palabra alguna. Note que se aparto de mi y mi falda bajo regresando a su lugar. Sentí una gran decepción y creí que el juego había terminado ahí… cuan equivocada estaba. El muy carbón tomo mis nalgas con ambas manos y las apretó tan fuerte que casi me hace gritar, no dejaba de apretarlas y masajearlas como nadie antes lo había hecho, puso los dedos justo en medio de mis cachetes y los separo para postrar su verga justo en medio, el muy carbón ya se la había sacado, cuando sentí esa dureza justo entre mi culo creí que me desmayaría, y en ese momento me di cuenta de ya todo estaba escrito.

-Tienes las mejores nalgas que he visto en toda mi vida, no sabes como quisiera clavártela – me dijo hombre con dificultad debido a su excitación.

Estaba fuera de mis casillas y solo una cosa pude hacer.

-Bajo en la siguiente parada – Me dirigí al conductor.

El señor desconocido guardo su herramienta desconcertado y se hizo a un lado para que bajara. Baje del micro y lo mire extasiada, me miro sin saber que hacer, lo tome de la mano y lo jale para que se bajara también. El pobre no podía creer lo que estaba sucediendo. El micro se arranco e inmediatamente le hice la parada a un taxi. Mientras el taxi se detenía le dije al incrédulo hombre.

-quiero que me cojas, ¿tienes donde?-
-Vivo a unas calles de aqui – Menciono tartamudeando.

Nos subimos a la parte trasera de un Jetta y el hombre le indico la dirección al taxista.

-Estoy muy cansada papi – Dije en voz alta mientras bostezaba y me recostaba en sus piernas.

Baje la bragueta de su pantalón y note como su boxer se encontraba totalmente húmedo, le mordí la verga suavemente sobre su humedecido boxer y dejo salir un ligero gemido. Saque su verga y pude ver que tenia buen tamaño y grosor. No lo pensé dos veces y comencé a recorrerla con mi lengua, le dejaba caer saliva desde al punta para que estuviera bien lubricada. Me la metí completamente a la boca y en un arranque de deseo subió mi blusa hasta dejar libres mis enormes pechos y comenzó tocarlos con frenesí, giraba mis pezones y los apretaba. Yo seguía mamando su verga como si muriera de hambre, lo chupaba y lo metía hasta casi ahogarme, seguí así hasta que sentí como su miembro se estremecía, sabia lo que estaba por pasar; así que subí y baje mas rápido y pude sentir como una gran cantidad de esa leche tibia y exquisita llenaba mi boca, como pude la trague y fue lo mas exquisito que había probado en un buen tiempo.

Bajamos del taxi y llegamos a su departamento me paso a su recamara y me ofreció algo de beber, me sirvió un tequila y se sirvió uno. Lo tome de un trago y le pedí mas, nuevamente lo tome en un solo sorbo y lo avente hacia la cama, le quite el pantalón con desesperación, me había convertido en una zorra deseosa y ya nada mas me importaba, tenia que tener esa herramienta en mi interior. En cuanto metí su verga en mi boca comenzó a endurecerse nuevamente el ahora realmente gemía de placer, estaba segura de que le estaba dando la mejor mamada de toda su vida, mientras tanto el se quitaba su camisa con desesperación.

Me de tuve un momento y se sentó la borde de la cama yo parada frente al el me deshice de mi suéter y quedo hipnotizado antes tremendo melones que estaban a su merced me quite la blusa de forma sensual moviendo mi cadera y tome la botella de tequila que estaba sobre la mesa, me acerque a el poniéndome entre su piernas y puse mis tetas en su cara, el comenzó a besarlas y lamerlas mientras yo vertía tequila sobre ellas, se encontraba mamando como un niño hambriento y yo lo complacía como si fuera su madre.

-Estas que te caes de buena mendiga – Me dijo con el tequila escurriendo de su boca y mis senos.

Arroje la botella al suelo y me aleje 1 paso de el, me di la vuelta y me incline para que apreciara la redondes de mi culo; EL se quedo con la boca abierta, no podía creer el espectáculo que le estaba dando. Sabia que ahora esas suculentas nalgas, eran ahora suyas y de nadie mas y que podría hacer con ellas lo que quisiera.

Baje mi falda lentamente hasta que cayo al suelo y el inmediatamente hundió su rostro en mis cachetes, me dio una mamada de culo como ninguna otra. Las besaba, mordía y chupaba como desquiciado yo sentía que ardía. Tenía todo el culo ensalivado. Separe mis nalgas con ambas manos y postre mi raya en su miembro, solté mis nalgas y deje que abrazaran su verga como una madre abraza a un niño querido.

Comencé con un movimiento suave de arriba y abajo y cada vez fui haciendo lo mas rápido posible, el no dejaba de retorcerse, entonces me levante un poco y coloque su herramienta en la entrada de mi cuevita, lo fui introduciendo poco a poco, quería sentir cada centímetro de su carne en mi interior no quería que terminara nunca, puse mis manos sobre sus rodillas y comencé a bajar ya subir cada vez mas a prisa, estaba tan caliente que tenia la lengua de fuera, por la falta de aire. Mi conchita estaba húmeda y resbalaba con facilidad, no podía controlarme y solté un alarido ensordecedor: ¡AAHHHHHH! Fue cuando tuve mi primer orgasmo, saque su verga de mi interior y me recosté en la cama, el se subió sobre mí y me puso la verga en la boca, comencé a mamarsela como sedienta de más néctar y me dijo:

-ahora yo llevare el ritmo cachorrita. –

Se bajo de la cama y tomo mis piernas y las comenzó a besar, llego a mi rajita húmeda y comió con desenfreno mi sexo, tragando mis jugos que para el parecían la gloria, arquee la espalda y lo tome con fuerza del cabello en señal del próximo orgasmo pero se detuvo.

-Aun no te corras perra, falta lo mejor – Me dijo con una voz caliente.

Tomo mis piernas y las coloco en sus hombros, comenzó a frotar ese pedazo de carne que tanto deseaba por todo mi sexo y por fin metió la punta, era solamente la punta y sentía que me corría, fue entonces cuando la metió toda, sin preguntar y gemí como cerda.

-Pinché chamaca no era esto lo que estabas buscando? –

-Papi dámela mas fuerte, ¡La Quiero toooda!!! – Le Grite, mientras me sentía como una cualquiera.

El no dejaba embestirme como un animal drogado, a cada embestida sentía que daba un paso más al cielo. Con mis piernas en sus hombres me llenaba toda. Mientras el apretaba los dientes y hacia la cabeza hacia atrás por el esfuerzo yo tenia lo ojos en blanco, tenia a un completo extraño metido hasta el cervix y no me importaba. Arremetió mas fuerte contra mi descontrolado cuerpo y después soltó mi piernas, intento salirse de mi, pero se lo impedí amarrándolo con ambas piernas y descargo todo su ser dentro de mi, pude sentir como su lechita caliente me inundaba toda la vagina, eso hizo que me estremeciera y apretara mis pechos con ambas manos, por fin lo deje salirse de mi y su leche salía como manantial, me arrodille e introduje aquel tronco sobre mi calida boca, para que descansara un poco, Le limpie los restos de esperma con mi lengua y los trague con gusto.

El hombre estaba extasiado y me miraba con lujuria. Yo quería sentir mas, no quería que se detuviera hasta dejarme completamente satisfecha. Me puse en cuatro sobre la cama, el hombre apresurado coloco su verga en medio de mis nalgas y las junto. Comenzó a masturbarse con ellas, la sensación de tenerlo entre mis nalgas era estupenda tenia el cuerpo bañado en sudor.

-Rómpeme el culo!!!! – dije en un ataque de desquicio total..
-Eso es precisamente lo que estaba por hacer mi culoncita.

Me separo las nalgas con ambas manos como si me quisiera partir en dos y comenzó a lamer mi hoyito virgen. Era la sensación mas exquisita de todas, no quiera que se detuviera, pude sentir como introdujo parte de su lengua en mi ano y el cosquilleo me hizo gritar. Mi vagina escurría y yo apretaba mi senos con una mano.

El hombre coloco la punta de la verga en la entrada de mi agujero y un escalofrío recorrió mi cuerpo, temía que literalmente me tronara mi ejotito; pero era mas grande la lujuria que me embarcada, ya no había marcha atrás, no importaba que me negara a hacerlo, el lo haría de una manera u otra y de cierta forma yo realmente lo deseaba.

Comenzó a meterlo lentamente, fue un momento placentero pero también dolió, cada centímetro era como una tortura anhelada. Emití un gemido ahogado.

-Mmmmmhhhh!!! –
-Nunca te habían roto el culito verdad cabrona?-
-No – Dije con cara de niña regañada.

Eso debió excitarlo más, porque la metió toda en un solo empujón. Sentí que la carne se me quemaba por dentro, el dolor me recorrió toda la espina dorsal y salio por mi boca en un grito de desesperación.

Después de eso ya todo era placer, me embestía con la furia de un toro, apretaba mis nalgas con su manos lo mas fuerte que podía, la carne de mis jugosos glúteos le salía por lo dedos y mis pechos se movían como remolinos, arqueaba la espalda del placer que sentía, no podía creer que le había dado mi culo a completo extraño, fue una decisión atrevida pero acertada, jamás me habían poseído de esa forma.

-Aaaahhhhh!!!! Me voy a venir – Dijo exhausto.
-Termina dentro de mi culo, llénamelo con tu leche – Dije deseosa.

Comencé a sentir, como todo su cuerpo se estremecía, podía sentir cada palpitación de su instrumento en mi interior. Tenia que venirse como nunca, comencé a moverme como loca mientras el gemía, mis nalgas giraban en círculos y sentí chorros de esperma que inundaban mis entrañas. Yo no dejaba de moverme y me corrí como cerda.

Me dio un beso en mis nalgas jugosas y se tiro en la cama, me acosté aun lado de el dándole la espalda y nuevamente separo mis nalgas e introdujo la verga de una sola embestida en mi culo aun dilatado. Nos quedamos dormidos y su verga permaneció en mi interior.

Desperté repentinamente y ya eran las 10 de la noche, me vestí y sin despertarlo lo deje. Llegue a mi casa exhausta, creyendo que ya había tenido suficiente, pero estaba equivocada.

Continuara…

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