Que tal, me llamo Raul y soy psicólogo y a aunque no soy terapeuta sexual, el tema siempre me ha llamado la atención, lo he estudiado y me ha tocado tratar varios casos con mis pacientes.

Un dia llegó a mi consultorio un amigo mio con su hijo quien hacía mucho no veía y que conocí cuando era pequeño, ahora su hijo tenía 16 años, y aunque eramos amigos ya no nos frecuentábamos mucho, pero que me dio mucho gusto ver.

Aunque esta faceta de el no la conocía y me cayo bastante mal, había acudido a mi por que su hijo le acababa de confesar que era homosexual y el planeaba que yo le ayudaría a quitárselo, una completa tontería.

El joven se veía muy apenado y consternado por toda esta situación, por lo que decidí decirle al padre que platicaría con el chico y después veríamos que hacer, lo hice primordialmente para calmar al padre. Me despedí de el, me agradeció mucho la ayuda y se marchó dejando a su hijo ahí conmigo.

Empecé a hablar con el, primero preguntando como estaba, como se llamaba, que edad tenia, como iba la escuela, como estaban las cosas en casa etc. Se soltó a llorar, estaba muy mal la cosa en casa, el se llama Alejandro, un chico delgado, sensible, guapito y muy triste por todo esto.

Tras una larga charla el se sincero y me dijo un poco molesto “¿eres de los que cree que la homosexualidad se cura?” yo también fui sincero con el “claro que no, pero tu padre es mi amigo, aparte lo mejor por ahora es que se calmen las cosas no crees? creo que esto lo calmara y esperemos se vaya acostumbrando a la idea”. El se tranquilizó al escuchar esto, al menos su padre no lo había llevado con un charlatan, pero también le dije “aquí vamos a descubrir realmente lo que te esta pasando”, el se sorprendió y molestó, “crees que estoy inventando esto?”, yo le respondí calmadamente “te sorprendería lo que yo he visto de gente que no sabe lo que quiere, hombre con 30 años de casados que me dicen que son gays, o señoritas que hacen cualquier cosa solo por contrariar a los padres”, el no supo que responder, quizás un poco sorprendido por lo que le dije.

Terminó la sesión y lo cité en dos días.

No los aburriré con los detalles de nuestras sesiones, pero poco a poco iba entrando en confianza con el.

– Y cuéntame, te molestan en la escuela
– si, algunos chicos me dicen afeminado
– has tenido novia?
– No, nunca
– y novio?
– no, tampoco
– te gusta algún chico de la escuela?
– no, son muy inmaduros
– y alguna chica?
– no, tampoco
– pero dices que te gustan los hombres? quien te gusta?
– mi profesor de educación física
– y eso por que?
– ya es un hombre, atlético, enérgico, no se, me gusta
– nunca has besado? o no se, tomado de la mano?
– no, nada de eso ni con hombres ni con mujeres

Tras algunas sesiones mas me confesó que ha usado ropa de mujer, cuando lo dejan solo va a la recamara de sus padres y toma algún vestido de su madre y se lo pone, dice que al hacerlo se siente mucho mas relajado, lo suele hacer en época donde hay trabajos finales o exámenes y le ayuda para la presión. Esto no me lo esperaba la verdad, lo tenia bien escondido, le pedí que trajera esa ropa a una sesión pero se negó, dijo que se podrían dar cuenta en su casa así que decidí comprarle yo algo de ropa y en nuestra siguiente sesión se la enseñe y le sugerí que se la pusiera. El acepto, no tengo biombo en mi consultorio por lo que le dije que me podía voltear, pero a el no le importo y se quito su pantalón y su playera y se puso el vestido.

Su actitud cambió por completo con el vestido, se veía relajado, contento y hasta platicador, la sesión fluía mucho mejor. Ahora se paraba y caminaba descalzo durante las sesiones, viéndose el vestido y como daba vuelo al caminar por el consultorio.

– Y como te masturbas?, le pregunte
– Como que como? pues normal
– Estimulas tu ano de alguna forma?
– mmmhhh no, contesto dudando

yo hice mis anotaciones, cosa que el se dio cuenta, “si lo he pensado” dijo intentando reivindicarse.

– “pero no lo has hecho?”
– no
– alguna razón?
– me da miedo, creo que me puedo lastimar
– solo cortate bien las uñas le dije bromeando
– el solo me sonrió apenado

En las siguientes sesiones siempre me pedía su vestido para cambiarse, y un día decidí darle una sorpresa, una peluca, le había conseguido una peluca de mujer que se puso de inmediato y que le gusto mucho.

En esa sesión sin que yo se lo preguntara me confeso que ya había estimulado su ano, “¿todo bien?” le pregunte sin querer entrar en muchos detalles, el sonriendo solo me dijo “super bien” mientras caminaba por el consultorio.

Todo me hacia indicar que era homosexual, pero no solo eso desde que lo vi con el vestido pensé que podría querer ser mujer, aunque era pronto para saberlo, no todos los hombres que disfrutan de vestirse de mujer tiene esta condición y mas si usaba su pene para masturbarse.

La confianza fue creciendo entre los dos, y aunque tengo confianza con otros de mis pacientes, siempre pongo un alto en cierto momento, se sorprenderían cuantas mujeres han sugerido cruzar esa linea durante nuestras sesiones, pero con este chico era distinto, para empezar era el paciente mas joven que había tenido, la amistad con su padre y había algo mas que me hacia ser diferente con el, mas como amigos.

En una sesión decidí preguntarle si pensaba en los hombres sentimentalmente como para tener un novio, a lo que me respondió que si, y le pregunté si también había pensado en un hombre en lo sexual, el se apeno mucho y se tardó en responder pero insistí y me dijo que si, yo bromeando le pregunte que haría si tuviera un pene enfrente, el rio mientras caminaba por la habitación, “muchas cosas” dijo de forma risueña, “esta bien, estas muy chico para saber que hacer” le dije, el en forma retadora fue tras mi escritorio y llego a mi silla y se hinco frente a mi “quieres saber que haría?” me dijo retándome, yo le seguí el juego, porque pensé que eso era, un juego, a final de cuentas estaba muy sonriente.

Cual fue mi sorpresa cuando sus manos fueron a mi pantalón, desabotonaron el botón y empezó a bajar el cierre lentamente, pensé que en cualquier momento se detendría, que era una broma y nada mas, pero siguió hasta abajo y abrió mi pantalón dejando ver mis boxers, yo ahi me levanté y me volvía subir el zipper. “ok ok, ya entendí” el rió y siguió con su caminata.

Esta actitud me dejo muy pensativo, qué habría pasado si lo dejaba continuar?

Su padre ya quería hablar conmigo para que le diera avances de “mi tratamiento” con su hijo, y me parecía lo mas ético decirle ya la verdad y dejar de sacarle dinero, y digo sacar porque aunque claro que la terapia le estaba sirviendo a su hijo, esa no fue la razón por la que el me pagaba las consultas.

Lo hable con Alex, y decidimos que lo mejor era que estuvieran los dos ahi para cuando le diera la noticia, estando yo ahi no se atrevería a pegarle o algo así, el estuvo de acuerdo y claro estaba muy nervioso, llegaron los dos y se sentaron en mi consultorio y se lo dije a su padre, su hijo era homosexual y tenia que aceptarlo y comprenderlo pues eso no iba a cambiar. Pero mis explicaciones no bastaron, y explotó, el tipo estaba hecho una furia, conmigo, con su hijo y creo que hasta con el mismo, pobre hombre, lo compadezco, por mas tonto que me lo parezca su sufrimiento y frustración era real, aun en su coraje sus ojos estaban llenos de lágrimas.

Tu no eres bienvenido mas en nuestra casa, le gritó a su hijo tras salir de ahí enfurecido.

Alex estaba mudo, espantado y triste sin decir media palabra, y cuando por fin reaccionó rompió en llanto, yo intente consolarlo.

– tienes donde quedarte esta noche?
– no se
– algún familiar?
– no, mi familia está en Zacatecas
– algún amigo del colegio?
– no, no tengo amigos
– mira, hoy te quedas conmigo no te preocupes, ya lo resolveremos, tu madre hará entrar en razón a tu padre, ya veras.

Lo lleve a mi casa, solo tenia de ropa el uniforme del colegio que traía puesto y la ropa de mujer que le habia comprado. El seguía consternado y triste, le sugerí que se pusiera la ropa de mujer para que se relajara un poco, el no quería, en ese momento el odiaba lo que era, insistí diciéndole que lavaría su uniforme, lo convencí, y se cambió mientras yo echaba toda su ropa a lavar. Ya con su ropa de mujer se sintió mejor, merendamos y llego la hora de dormir, pensé en mandarlo a dormir en el sofá, pero después del terrible día que tuvo tenia miedo de dejarlo solo, así que le dije que durmiera en mi cama, es suficiente grande para que los dos cupiéramos sin tener contacto, el aceptó. Al ser verano solo me quede en mis boxers y nos dormimos, a media noche, como a las 2 y algo me despertó, era su mano acariciando mi pene, me tarde un rato en reaccionar pues estaba aun medio dormido, “que haces?” le pregunté, el muy apenado no me respondió y dejó de mover su mano aunque la dejo ahi, yo aun tratando de despertar y entender lo que pasaba me tome unos segundos y el volvió a mover su mano acariciando mi pene que por cierto ya estaba erecto, “espera, no sigas” le dije de forma firme, el quito su mano y salió de la recamara corriendo muy apenado, yo salí detrás de el con mi verga fuera de los boxers, lo encontré en la sala y me senté a su lado “no estoy molesto” le dije tranquilizándolo, “es solo que me sorprendí” le explique.

– por que lo hacías?
– solo tenia curiosidad
– si, pero no es correcto, uno tiene que tener permiso antes de tocar los genitales de alguien
– no pensé que te despertarías
– esa no es ninguna escusa
– lo siento, dijo muy apenado
– anda, vamos a dormir

Regresamos a la cama, y claro, ni el ni yo podíamos dormir, mi erección ahi seguía y es difícil dormir así, pensé en masturbarme pero el ahi y aun despierto lo hacía imposible.

Tras algunos minutos donde el y yo sabíamos que estábamos despiertos, me dijo:
– me das permiso?
– de que?
– de tocarlo
– por que quieres hacerlo?
– no lo se, lo quiero hacer
– no es correcto, eres mi paciente, ya te lo había dicho
– no, no lo soy, mi padre no pagará más consultas
– si, pero, aun asi y aun no acababa de contestarle cuando su mano llegó de nuevo a mi verga y la empezó a acariciar bajo las sábanas y yo intentaba decirle algo, pero el placer que me daba su mano era superior.
“Aparte eres menor de edad, y yo mayor, no es correcto” continúe diciendole pero sin quitarle su mano y mientras yo le hablaba su mano empezó a masturbarme mas en forma, a jalarlo, a apretarlo, a acariciarlo primero suave pero fue subiendo de intensidad, “aparte eres muy chico, yo te llevo muchos años” seguia diciendole, pero el seguia y algo en mi no queria que se detuviera, “siento que me estoy aprovechando de ti” le dije, al acercarse el orgasmo quite las sabanas encima de mi verga para no mancharlas y el siguió hasta que eyacule sobre mi estomago y mi pecho y sus dedos, Alex parecía fascinado por ver lo que había logrado, llevo sus dedos al semen regado en mi cuerpo, tomó un poco y se lo llevó a su boca y lo probó.

– que haces?
– lo pruebo
– no habías probado el tuyo?
– no, nunca

parecía gustarle que volvió a llevar unos dedos a mi semen y se lo volvió a llevar a su boca, como que no lograba descifrar bien el sabor y la textura. Después el intentó empezar a lamer mi semen de mi cuerpo asi que yo me levante rápidamente y me fui al baño a limpiarme.

Regrese a la cama y le dije “anda ya duérmete” y yo dormí inmediatamente. Al día siguiente lo mande a la escuela, era importante para el que siguiera con su vida lo mas normal que pudiese para superar este trauma, en su escuela al parecer no sabían nada y mientras la mensualidad estuviera pagada podría ir, me imagine.

Yo seguí también con mis consultas, al llegar a casa le dije que teníamos que ir a comprar mas ropa para el, asi que salimos y compramos tanto ropa de hombre como ropa de mujer, ropa interior, pantalones, playeras, ropa para dormir, calcetines etc.

Llegamos a casa, merendamos y yo le prepare el sofá para dormir, pensé que era lo mejor, a el no parecía importarle dormir ahí, y así lo hizo.

El hablaba con su madre por telefono, pero lamentablemente su padre no aceptaba su regreso, y aunque su madre tampoco estaba feliz con saber que su hijo era gay, si deseaba que regresara a casa, siempre con la esperanza de poderlo cambiar.

Al día siguiente llegue del consultorio, Alex estaba en la mesa aun haciendo tarea en su uniforme, lo llame para merendar, merendamos y me fui a la cama, veía la tele cuando se abrió la puerta y muy apenado me dijo “me puedo quedar contigo?” cosa que me dio mucha ternura, el aun traía su uniforme y le dije, Alejandra se puede quedar hoy aquí, el sonrió y se fue para regresar ya con un lindo camisón que le había comprado, los labios pintados y la peluca puesta y entro lentamente pidiendo mi aprobación, yo le sonreí y le hice saber que podía pasar, se metió a la cama y nos dormimos.

Por ahí de las 2 o 3 de la noche sentí su mano de nuevo en mi verga masturbándome, esta vez parecía no importarle si me despertaría o no, “que haces traviesa?” le pregunte, ella me sonrió y me dijo “nada” pero siguió haciéndolo, era una noche particularmente calurosa, asi que quite las sabanas completamente descubriéndonos a los dos, se veía tan tierna con esa pequeño camisón que dejaba ver sus piernas. Ahora ella podía ver mi verga y mi cuerpo sin estorbos, yo disfrutaba de su mano cuando por sorpresa sentí que su boca daba pequeños besos en el tronco y después intentó meterla en su pequeña boca, era algo torpe, era su primera vez, pero aun así se sentía tan bien que termine eyaculando en su boca, al menos los primeros chorros, pues se la sacó de la boca al ver que no podría tragar todo y termine de hacerlo en mi vientre. Ella tragó lo que tenía en su boca y se puso a lamer lo que había en mi vientre hasta dejarlo completamente limpio, y asi, sin decir palabra nos dormimos.

Los días pasaban, algunas veces pedía quedarse conmigo y otros días, quizás por cansancio de la escuela dormía en la sala, había días que aun quedándose en mi cama no pasaba nada y solo dormíamos, y una noche de nuevo su mano en mi verga me despertó de nueva cuenta, el acariciaba con sus suaves manos y yo estaba muy excitado que quite las sabanas, me incorpore en mis rodillas sobre la cama y lo coloque en cuatro, el se espantó un poco, dos de mis dedos fueron a su ano y lo empece a penetrar con ellos, al principio me los escupía para afuera, pero poco a poco los fue aceptando “ponte flojita” le decía tiernamente para relajarla y fue dando resultado, saque mis dedos y empece a meter mi verga, empujaba la cabecita lentamente, pacientemente, porque ella tenia miedo de perder su virginidad, seguí hablándole y tranquilizándola y empezó a entrar, no entro mucho, la cabeza y un poco mas, suficiente para que yo empezara a moverme, su ano estaba tan apretado y caliente que si acaso logre darle 6 empujones y empece a eyacular dentro, fue delicioso. No use condón, sabía que el era virgen y sano por lo que no había problema.

Después de eso a la mitad de la noche lo hacíamos, me dejaba penetrarlo, la segunda vez fue todo mas fácil, yo ya estaba preparado y habia comprado lubricante y el ya sin el miedo de la primera vez, su ano me dejaba entrar mas y mas que pronto ya lo hacíamos en mas posiciones, no solo de perrito sino de misionero, de lado o cucharita, su ano era una delicia!

Una vez desperté y el estaba recostado de lado dandome la espalda, yo estaba muy excitado asi que levante su camisón e hice a un lado su ropa interior y empece a acariciar su ano por fuera lentamente y después a intentar meter la punta de mi dedo, fue ahi que se despertó, volteo su cabeza y me sonrió y me dejo continuar, yo empece a meter la punta de mi dedo, puse saliva en el y volví a intentar, iniciaba asi el lento y excitante ritual de ir preparando su ano, metí parte de un dedo y después empece a meter el segundo, habia comprado un delicioso perfume de mujer y se lo ponia en su cuello para mi, el estiro su brazo para alcanzar mi verga que ya estaba completamente erecta y me la acarició, yo saque el lubricante y puse en su ano y mis dedos y empece a moverlos dentro y fuera, después le puse a mi verga e inicie la penetración poniendo la cabeza en su ano y empece a empujar, poco a poco iba cediendo mientras yo le decía al oido “flojita bebe” e iba entrando lenta y deliciosamente, lo tome de la cintura y empece a moverme dentro de el, a penetrarlo, sus gritos de dolor y placer me hacían penetrarlo cada vez con mas fuerza y mas adentro, los dos gemíamos de placer, “mas duro papi” me decía para alentarme, su apretado y caliente ano me hicieron explotar teniendo un delicioso orgasmo, llenando su ano de mi semen caliente y fue ahi cuando sucedio, nos besamos por primera vez, no se si fue el o si fui yo quien dio el primer paso, simplemente pasó, nos besamos en la boca, su primer beso, fue algo torpe pero pronto fue encontrando la forma, besamos nuestros labios, aun con mi verga dentro de el, al principio fue un beso tranquilizador, pequeños besos después del orgasmo, aun con nuestra respiración agitada, saboreamos nuestras bocas y después el beso empezó a subir de tono e instintivamente mi lengua entro en su boca, algo nuevo para el pero que acepto, no sabia bien que hacer con mi lengua, pero después empezó a acariciarla con la suya, fue un largo beso que nos dejo excitados a los dos, su mano fue a mi verga mientras nos besábamos y pronto ya estaba de nuevo erecta, la jalo y acaricio hasta que me hizo eyacular, nos dormimos abrazados.

Ese beso cambió nuestra relación completamente, nunca nos habíamos besado, y nunca teníamos calentamiento previo a nuestras relaciones, mas que su mano a mi verga y después la penetración, pocas caricias, pero desde esa vez previo a la penetración nos besábamos largamente, y no solo eso, algo desperto en el/ella que tras besar mi boca iba a mi cuello, a mis hombros, besaba todo mi torso, mi vientre, besaba mis piernas, se tomaba el tiempo para recorrerme con su boca y su lengua, yo besaba de sus hombros para arriba nada mas, aunque si acariciaba su espalda y sus nalgas, pronto lo enseñe a sentarse encima mio y montar mi verga, tanto de frente como de espaldas, siempre buscabamos nuevas posiciones, aprendía rápido, sus gemidos de placer y dolor eran increíbles.

Los fines de semana el se reunía a escondidas con su madre, aunque la mayoría del tiempo teníamos sexo aprovechando que no había ni trabajo ni escuela.

Su madre y su familia empezaban a preocuparse de que el se quedara conmigo, no querían abusar de mi hospitalidad, y yo también me preocupaba por lo que diría su padre si se enterara, o bien mis colegas. La mensualidad de su escuela terminaría y tendría que dejar de ir, esto lo sabíamos todos, su madre, el mismo Alex y yo. Una de sus tias divorciadas en Zacatecas había iniciado los tramites para cambiarlo de escuela y de recibirlo en su casa, aunque ella era conservadora y muy católica acepto darle casa y comida, por lo que el se tuvo que marchar.

Pasaron 7 meses masomenos de su partida, y Alex estaba en la capital de visita, y quería verme, asi que la cite en mi casa, y cual fue mi sorpresa al verla, llevaba seis meses tomando hormonas, casi no la reconocía, su voz era mas delgada, su cabello era lo suficientemente largo para ya no necesitar de pelucas, había aprendido muy bien a maquillarse y a vestirse, era ya una linda señorita, entró y platicamos, y aunque su intención era saludarme y contarme como iba todo, empezamos a besarnos en el sofá, fue un beso apasionado, empezamos a quitarnos la ropa, desabroche su blusa y mi mano fue a su pecho, gracias a las hormonas tenía unos pequeños senos naturales de niña, y se veían preciosos, la tome de la mano y la lleve a la recamara, todo era muy distinto, era muy femenina tanto al hablar como al moverse, tenía grasa en las caderas, ya en la cama volvimos a besarnos, mi manos fueron a sus pechos para acariciarlos y luego mi boca fue a lamer y chupar sus sensibles pezones, cogimos toda la noche, y no solo eso, se quedó todo el fin de semana, yo no use nada de ropa desde ese viernes que regrese del trabajo, y ella, coqueta solo usaba linda ropa interior para ocultar su pene, cogimos a todas horas y en todas las posiciones, tanto en la cama, como en el baño, acostados, parados, etc.

Ella no tenia novio allá, al ser una ciudad muy conservadora era casi imposible que eso pasara, por lo que su cuerpo realmente extrañaba el mio y vaya que me lo demostró, me dejaba agotado!

El fin de semana termino y al despedirse me invitó a pasar mis próximas vacaciones alla en Zacatecas, con ella, cosa que haré próximamente y ya les contare como me fue.

Después de esta experiencia y de haber dado ese paso entre doctor y paciente decidí que si alguna paciente se me insinuara sexualmente le daría entrada, pero esas historias las contare en otra ocasión.

relato exclusivo