Se dio a conocer una investigación de cárceles en la ciudad de México donde presos tienen que ceder como prenda sexual a sus esposas, hijas, hermanas y hasta madres para tener seguridad de su integridad física o hasta de su vida.

En las cárceles de mujeres son ellas mismas las que tienen que dar su cuerpo para recibir beneficios, saliendo varias de ellas embarazadas por funcionarios penitenciarios.

Todos estos casos se dan bajo el conocimiento de la autoridad que no hace nada.