Esta es la historia, mi historia de como me inicié en el hermoso incesto, todo empezó por una casualidad, viendo a mi tía bañarse descubrí lo bello del cuerpo de una mujer, tanto me gustó que espié a todas las mujeres de mi casa cuando estas se bañaban, y así seguí hasta coseguir los favores de una de mis hermanas, disfruten de uno de los pasajes más bellos de mi vida…

-A raíz de ver a una de mis tías cuando esta se bañaba… me hice adicto al vouyerismo, específicamente a espiar mujeres cuando estas se bañaban…

-todo comenzo circunstancialmente, recuerdo que mi madre me había regañado por alguna travesura que había hecho, por esa razón me escondí en el cuarto que había en el baño, si acaso alguien me buscaba sería difícil que me encontraran…

-asimilando el regaño de mi madre no me di cuenta que mi tía Mauricia (una preciosa morena de 20 años) había entrado dispuesta a darse su ducha acostumbrada de todos los dias, reparé al oir el sonido del agua y vi a mi tía desnuda debajo de la regadera, de pronto no supe que hacer, ¿debía salir o debía quedarme dentro del cuartito mirando hacia la pared? o mejor ¿debía yo ver a mi tía desnuda a través de las rendijas de la puerta?…

-sin decidirme, levanté y dirigí mi mirada hacía mi tía y lo que vi me dejo impávido, mi tía quien estaba prácticamente frente a mí se enjabonaba su pubis, y era un pubis completamente poblado de vellos, vellos negros como la noche, el monte de venus de mi tía era inmenso, hoy… muchos años después de eso puedo decir que mi tía Mauricia es la mujer más velluda de la panocha que he visto (y miren que he visto peludas eh)…

-pero dejenme describirles como era mi tía en ese tiempo, era una morena de 20 años, entre 1.65 y 1.70 de estatura, tal vez por mi edad pero yo vi que poseía un cuerpo casi perfecto, una tetas grandes y redondas, una piernotas preciosas y un culo hermoso, y su panocha… peluda como sólo ella lo podía tener, vaya agasajo que me di con mi tía…

-bien, después de agasajarme viendo en todo su esplendor a mi tía no pude dejar de hacer esto, y esto se volvió una adicción para mí, hacía lo mismo con quien fuera, tuve la fortuna de tener en ese tiempo alrededor de 8 mujeres a quien poder espiar, y fue así que todos los días al llegar de la escuela mi sitio preferido fue el cuartito del baño…

-viendo desnudas a todas las mujeres de mi casa aprendí a masturbarme, me había hecho de la llave del cuartito, así yo podía estar ahí sin que nadie se diera cuenta, todos los días tenía mi espectáculo asegurado, mi mamá, mis hermanas y mis tías me daban función gratis todos los días, quería saber sobre todo quien de ellas estaba más peluda que mi tía pero… nadie le ganó a la morena..

-tal vez durante un año estuve mirando a mis mujeres bañándose, en el cuartito tenía una cubetita con agua para depositar todo el semen que mis mujeres me hacian desechar, sin embargo, fui creciendo y descubrí que existía otro lugar donde depositar ese semen, un lugar más hermoso que me daría mayor placer, por meses había despesperdiciado “mi lechita” en alguna prenda, en el suelo y en el agua, no quise perder tiempo en salir a buscar a la calle lo que yo nesesitaba, así que lo yo quería… lo busqué en mi propia casa…

-puse mis ojos en la más grande de mis hermanas, la más bonita, con la que mejor me llevaba, con la que más jugaba, la que estaba siempre conmigo pero, ¿cómo conseguir sus favores?… comencé a flirtear con ella, la abrazaba, la acariciaba más de la cuenta, jugando le agarraba sus tetitas, le palmeaba su culito, ella me decía que parara, que no estaba bien lo que yo le hacía, que éramos hermanos, pero lo que me animaba a seguir era que mi hermana no se enojaba, ni le avisaba a mamá lo que yo le hacía, me daba cuenta que tal vez insistiendo lograría mi cometido…

-otra vez, no quize perder tiempo y aprovechando que mi hermana tiene el sueño sumamente pesado me introduje a su cuarto una noche, ella dormía plácidamente sin saber de mis intenciones, le hablé en repetidas ocasiones pero no me escuchó, confiado pero nervioso comencé a acariciarla, mi hermana dormía y no iba a despertar, excitado me saqué la verga y comencé a masturbarme cerca de su cara, excitado froté mi miembro en la cara de mi hermana, en su boca, mi glande jugaba con sus labios, ella no despertaba y yo continuaba frotándole mi verga, cuando ya no aguanté me retiré y “me vine”, luego me fui a dormir pero, había comprobado que con mi hermana tendría lo que tanto deseaba…

-cada día, cada noche era un regadero de semen, en el día mirándolas bañarse, por la noche masturbándome con mi hermana, cada noche repetía lo mismo con ella, pero yo deseaba más, ya no me confirmaba con pasarle mi verga por toda su cara, ahora me acostaba junto a ella y simulaba cogérmela, mi proceder dependía de como estaba ella acostada, mi hermana se acostaba de dos maneras: de lado y boca-arriba, por ejemplo: si ella estaba acostada de lado, yo me acostaba atrás de ella, me sacaba la verga y se la empujaba en su culo, le metía le verga entre sus piernas hasta venirme, la dejana toda embarrada y si ella estaba acostada boca-arriba… la destapaba, le subía su vestido y me le encimaba ligeramemente, ella quedaba entre mis piernas, yo le metía mi verga entre sus piernas y así me movía sobre ella hasta “venirme”, dejaba toda su ropa íntima llena de “leche”, ojo, le hacía todo esto a mi hermana siempre con su pantaleta puesta, todavía no me animaba a quitársela o echársela a un lado…

-mi hermana jamás se dio cuenta de todo lo que yo le hacía, salvo una vez que me descubrió en el cuartito del baño, pero ella pensó que yo estaba ahí casualmente, no que la estuviera espiando, no le dijo a nadie, lo tomó como si nada, yo seguía día a día con lo mismo, pero los días y los meses pasaban hasta que…

-casi dos años tuve que esperar para dar el siguiente paso, esto sucedió en navidad en casa de mis abuelos, habíamos brindado por lo mismo y todos (hermanas y hermanos) nos quedamos a dormir ahí, no acostamos todos juntos y óbviamente yo busqué a mi hermana y me acoste atrás de ella, cuando ella ya dormía me armé de valor y le subi su falda, poco a poco le fui bajando su pantaleta, fue fácil pues todos mis hermanas usaban pantaletas de algodón, cuando se la bajé lo suficiente me saqué la verga y me pegué a ella, fue la sensación mas hermosa que hasta ese entonces había sentido, sentir la piel caliente de mi hermana pegada a la mía fue lo máximo, la abracé por su cintura y lentamente comencé a moverme, mo me importaba que mis hermanos estuvieran junto a nosotros, yo seguía con mis movimientos de cadera sobre el culo de mi hermana, mi verga entraba y se deslizaba por toda la “raja” de mi hermana, por mi inexperiencia no la penetré, pero no me importó, había logrado acercarme más a mi objetivo (su vagina), mi verga ya había hecho contacto con su vulva y pronto iría más alla, y así estuve hasta que me vine, “mi leche” volvió a inundar las partes íntimas de mi hermana, quien por supuesto no despertó, habiendo “terminado”, le subí su pantaleta y me dormí…

-por motivos que no vale la pena contar, tanto mi hermana como yo nos fuimos a vivir con mis abuelos,
las “cosas” no cambiaron estando ahí, por el contrario fue más facíl, pues en mi casa cada quien tenía su cuarto, ahora en casa de mis abuelos ambos dormíamos en la misma habitación, noche a noche después de las once me pasaba a la cama de mi hermana para “hacerle el amor”, a veces por atrás y a veces por arriba, pero ahora ya le bajaba su pantaleta o se la hacía a un lado, pero no la penetraba, me conformaba con sólo pasarle mi verga por su vulva, inconcientemente sabía que penetrarla podía despertarla si la penetraba, si mi hermana despertaba se me acababa la fiesta…

-todo lo que hacía lo hacía a obscuras, no veía claramente a mi hermana y yo deseaba verle su “puchita” , me hice de una lámpara de mano y con ella me metía entre su cobija, fue así que descubrí que a mi hermana ya le estaba “floreciendo” su “panocha”, eso me excitó a más no poder, yo miraba y miraba su peludita “panocha”, y después de “venirme” sobre ella me fascinaba ver “mi leche” sobre sus vellitos…

-sin embargo, no sé como mi abuela se dio cuenta de mis actos con mi hermana, un día, ella me dijo que ya sabía lo que yo le hacía a mi hermana, que sabía que yo me acostaba con ella, no me regañó, pero me dijo que “eso” estaba mal, que no debía hacerlo porque era mi hermana, que si yo “quería mujer” que le dijera y ella me daría dinero para ir con una prostituta, tal vez le prometí no volver a hacerlo, pero esa promesa no la iba a cumplir, dejé de “hacerle el amor” a mi hermana por unas noches, noches en las cuales mi abuela entraba a nuestro cuarto y revisaba las partes íntimas de mi hermana, al no encontrar nada dejó de hacerlo y yo volví a la carga…

-sin embargo la insensibilidad de mi hermana estaba por terminar y una de tantas noches que yo le “hacía el amor”…

-esa noche mi hermana estaba acostada boca-arriba, la destapè y suavemente le bajé su pantaleta hasta dejar al descubierto su “pucha”, yo ya estaba desnudo de la partre de abajo y me coloqué arriba de ella, primero la besé a placer, luego le puse mi glande en su “rajita” y comencé a moverme, yo me calentaba más y más, mi verga entraba entre sus piernas, se deslizaba por toda la vulva de mi hermana, era tanta mi caletura que estaba dispuesto a llegar más alla, yo continuaba, más fuerte, más rápido, ya no me importaba sangolotear a mi hermana, yo quería “explotar” sobre ella, y estaba a punto de hacerlo, “mi leche” ya venía cuando mi hermana abrió sus ojos y me dijo:
Mi_Hna: “¿qué me estás haciendo?”…

-yo sólo la escuché y moviéndome con fuerza sobre mi hermana terminé de “venirme”…
Mi_Hna: “¿qué me estás haciendo te digo?”…
> > : “nada”…
Mi_Hna: “como que nada, mira como estoy embarrada, ¿qué me echaste?”…
> >: “nada”…
Mi_Hna: “abuelita… abuelita”…
> > : “cállate”…
Mi_Abue: “¿qué está pasando aquí?”…
Mi_Hna: “abuelita, mi hermano estaba ariiba de mí no sé que me estaba haciendo, pero mire, tengo mi calzón abajo y no sé que me echó”…
Mi_Abue: “límpiate y súbete los calzones, y tu chamaco vete a dormir, mañana hablamos”…

-mi hermana hizo lo ordenado y yo me fui a mi cama, a la mañana siguiente mi abuela primero habló con mi hermana y luego lo hizo conmigo, me volvió a decir que eso que le había echo a mi hermana estaba muy mal, porque era mi hermana, que buscara otras mujeres, me pregunto en otra palabras si yo le había metido mi verga a mi hermana, yo le dije que no, quizo asustarme y me dijo que si volviá a “meterme” con mi hermana Dios me iba a castigar, me hizo prometer que no volvería a hacerlo y yo se lo prometí, si faltaba a mi promesa le avisaría a mi abuelo y mi abuelo si me daría una tunda…

-a mi hermana no sé que le dijo, pero mi hermana tomó lo ocurrido como cualquier cosa, dejé de meterme en su cama por algún tiempo, pero mi hermana era una pinga y cuando jugábamos siempre me preguntaba que le había hecho, y que era “esa cosa pegajosa” que le había hechado, yo le decía que no le había hecho nada, pero ella insistía en saber todo, tanto me preguntaba, que un día le dije que si ella quería saber que le había hecho y que le había echado se lo volvería a hacer, y una de tantas veces ella me dijo que sí…

-y una madrugada me metí en su cama, ella ya me esperaba dispuesta a saber que le había hecho y que le había echado, pero esa noche yo llegaría hasta el final y mi hermana sería mía completamente, me entregaría su virginidad y a partir de ahí haríamos el amor como desesperados, todas las noches, después cogeríamos a todas horas, en todos lo lugares, por muchos muchos años…

-esta fue una parte muy bella de mi vida, la recuerdo cada día, cada noche, esos momentos vivirán conmigo para siempre, espero le haya gustado, si hay comentarios a mi favor les contaré en otro relato como desfloré a mi hermana… Adios

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