Cuando llegamos a casa aquel día en que cambio mi vida, mi hijo Jorge de 18 años estaba llorando en el salón, yo le pregunte que le ocurría pero el no quería responderme, se limitaba a lloriquear como un niño asustado.

“Es evidente lo que le pasa Maribel, le habrán vuelto a dar alguna leche en el colegio, esta claro que este niño no tiene pelotas y es el tontito de su clase”

Como de costumbre mi marido Enrique en vez de ayudar solo empeoraba la situación, no se parecía en nada a nuestro hijo Jorge, mi esposo era un hombre de 44 años, camionero de profesión, con muy mal carácter y que aunque nunca había tenido un físico espectacular si que tenia la bastante mala leche como para que nadie quisiera meterse en discusiones con el, mi hijo Jorge en cambio era un chaval mas bajito y delgado de lo normal para su edad que desde el colegio había sido victima de las burlas de sus compañeros.

Yo entendía perfectamente la preocupación de mi hijo ya que de adolescente yo había sido una chica bastante gordita por no decir gorda y también había sufrido muchos ataques por mis compañeros de clase y incluso por mis amigos, con los años me puse en forma y a mis 42 años no era una modelo pero desde luego tenia un físico bastante atractivo para mi edad y una media melena bastante favorecedora, ya no quedaba nada de aquella niña gorda de hacia 30 años.

“Deja de llorar como una niña cojones, en el colegio como en la vida comes o te comen chaval, yo a tu edad le partía la cara a todo el gilipollas que se atrevía a insultarme”

“Como puedes decirle eso al niño Enrique, pegar nunca es la solución, las cosas se arreglan dialogando”

“Ya esta aquí Maria Teresa De Calcuta, la culpa es tuya Maribel, siempre ha estado bajo tus faldas y como es hijo único le has consentido todos los caprichos y sacado de todos los problemas, por eso ahora es casi un adulto que no tiene ni puta idea de defenderse, yo me largo a trabajar que estoy harto de lloriqueos”

Mi marido se fue a trabajar y yo hable con mi hijo, cuando logre que se tranquilizara le prometí que yo arreglaría lo que le estaba pasando, que no se preocupara que yo le ayudaría.

Al día siguiente cuando mi hijo se fue al Instituto yo espere 30 minutos y fui para allá también, quería hablar con el director para que castigara a los culpables de hacerle la vida imposible a mi hijo.

Cuando llegue al Instituto pude ver a un grupo de chicos sentados fuera de clase, en la tapia del Instituto, reconocí a uno de ellos, había sido vecino nuestro hacia años, se llamaba Marcos y yo conocía a su madre, por ella sabia que su hijo era capitán del equipo de fútbol del Instituto y también un chico bastante popular entre los chicos y también entre las chicas, pensé que hablar con el director podía empeorar las cosas para mi hijo, que podrían llamarle chivato y cosas así y entonces decidí hablar con Marcos.

Me acerque al grupo y a Marcos, obviamente era el líder del grupillo

“Hola Marcos, no se si me recuerdas…”

“Emmm… si, no recuerdo su nombre pero si, éramos vecinos hace años ¿no?”

“Si, esa soy yo, mi nombre es Maribel”

“Si, ya, ya la recuerdo, usted es madre de bicho palo”

Bicho palo es uno de los motes que sabia que mi hijo tenia en aquel Instituto, por el cual le conocía todo el mundo, incluso sus amigos le llamaban así cuando discutían.

“Mi hijo se llama Jorge y es muy buen chico, por eso quería hablar contigo, sabes que tengo buena relación con tu madre y quería pedirte un favor”

“Adelante, dígame que quiere de mi”

“Se que tu eres un chico muy popular y había pensado que tu y tus amigos podíais ayudar a mi hijo a ser mas popular, muchos de sus compañeros le insultan y llega muchos días a casa llorando, si pudierais hacer algo por el…”

“Tranquila Maribel, usted era nuestra vecina y se que todavía queda con mi madre de vez en cuando para tomar café, no se preocupe, ayudaremos a su hijo”

Eso me tranquilizo y me fui de allí pensando que las cosas irían mejor para mi hijo Jorge, de echo en la siguiente semana no llego a casa ningún día llorando, desde luego eso ya era todo un avance, habían pasado 10 días desde mi conversación con Marcos y yo estaba en casa limpiando, mi marido estaba trabajando y mi hijo en clase, yo era ama de casa y en ese momento iba a ir a la habitación de mi hijo a hacerle la cama cuando sonó el timbre de la casa.

Cuando conteste el telefonillo me sorprendió la voz que escuche al otro lado

“Maribel, soy yo Marcos, el nuevo amigo de su hijo”

Abrí la puerta aunque me extrañaba que estuviera allí en vez de estar en clase como mi hijo, cuando entro me contó que habían faltado algunos profesores y que había pensado en hacer una visita a mi hijo, me alegro escuchar aquello y saber que mi hijo estaba haciendo nuevos amigos, le dije a Marcos que mi hijo no estaba en casa y que no había vuelto de clase así que supuse que sus profesores no habían faltado, le ofrecí a Marcos tomar una coca cola y el acepto, cuando se la traje de la cocina el me dijo que yo estaba muy guapa, desde luego su madre tenia razón, su hijo era un adulador porque en aquel momento yo no podía estar muy atractiva con un pantalón de chándal y una camiseta y mucho menos para un chaval con veintitantos años menos que yo.

Estaba hablando con Marcos cuando sonó el teléfono, curiosamente era su madre, le dije que justo en ese momento estaba allí su hijo, que habían faltado unos profesores y había venido a ver a mi hijo, ella se sorprendió ya que al parecer no sabia que mi hijo y el suyo fueran amigos, estaba hablando con ella mientras Marcos se tomaba la coca cola cuando me dijo que estaba haciendo una dieta nueva, yo le dije que me la tenia que pasar, que necesitaba perder unos kilitos que había ganado en la pasada navidad.

Justo en ese momento escuche la voz de Marcos detrás mía a escasos centímetros

“Pero que dices Maribel, si estas buenísima”

Al mismo tiempo que decía aquello, aquel muchacho de 18 años me agarro de los pechos desde atrás estrujándolos, yo me quede en estado de shock, completamente sorprendida por lo que acababa de suceder, trate de pensar rápido y le dije por teléfono a su madre que tenia que dejarla, que tenia una cosa en el horno, que la llamaría mas tarde.

En cuanto colgué el teléfono me di la vuelta y le di una bofetada a Marcos

“Pero que coño crees que haces niñato”

“Te digo que no te hace falta dieta Maribel, menudo pedazo de culo tienes”

Al decir esto me agarro nuevamente pero esta vez del culo, yo separe su mano inmediatamente de mi culo con un fuerte manotazo y le pedí que se fuera de mi casa inmediatamente.

“Venga Maribel, seguro que te apetece una buena follada, ¿es que acaso no te gusto?”

“Pero que tonterías dices, estoy casada y tu eres amigo de mi hijo, si hoy o el otro día malinterpretaste mis intenciones te digo que yo no…”

“Que malinterpretar ni que ostias, ¿creías que iba a convertir al pringado de tu hijo en uno de los populares a cambio de nada?, tu hijo es el mas pringado del Instituto, recuerdo que ya era el mas pringado del colegio, yo puedo convertirle en el tío mas guay del Instituto pero será a cambio de tu coño Maribel”

“Te has vuelto loco, sal ya de mi casa o llamo a la policía, tu no sabes lo que dices”

“Te lo advierto Maribel, ya sabes lo mierdecilla que es tu hijo, si yo y los míos le machacamos podemos convertir su vida en un infierno mucho mayor de lo que ya era antes de que me pidieras mi ayuda”

Yo no sabia que decir, sabia que aquel chico hablaba en serio, podía verlo en su mirada, también conocía la debilidad de mi hijo y ya hacia tiempo que tenia miedo de que su situación en el Instituto le llevara a cometer una locura, también sabia que cambiar de Instituto o de barrio no era la solución, ya lo habíamos hecho cuando termino el colegio y su situación no había cambiado, mi hijo era un chico débil, sin carácter y puede que mi marido tuviera razón en parte al decir que en parte su falta de carácter fuera culpa mía.

Como no había dicho nada ante lo que Marcos había dicho pude ver como se había acercado un par de pasos hacia mi y en ese momento me besó en los labios, le dejé hacer unos segundos y luego le quise apartar pero él me sujetó la cabeza con fuerza.

Era un joven de al menos 1.80 y bastante atlético, mucho mas fuerte que yo y me era imposible separarme de el, tras unos segundos se separo de mi y dijo

“Dime algo y me largo, pero ya sabes que tu hijo sufrirá las consecuencias, de ti depende de que se convierta en un campeón o que acabe como un mierda”

Tampoco respondí así que volvió a besarme, esta vez no tuvo que sujetarme, yo no me movía, me daba pequeños besos al tiempo que me decía groserías

“Gracias a tu coño tu hijo será tan popular como yo”

“Te voy a rellenar como a un pavo”

“Ahora eres mi putita”

Mientras me decía aquellas cosas había llevado sus manos a mis pechos y me los acariciaba lentamente por encima de la camiseta.

Aun tuve fuerzas para negarme y tratar de separarme pero el me agarro con fuerza de los pechos y me atrajo hacia el

“Piensa en tu hijo Maribel, piensa en como venia llorando a casa como un bebe antes de que yo me hiciera cargo de el”

Yo volví a quedarme quieta, el seguía dándome besos al tiempo que acariciaba mis pechos pero esta vez una de sus manos fue deslizándose hacia abajo, traspasando el elástico del pantalón del chándal.

Con la mano que masajeaba mis tetas fue subiendo mi camiseta hasta dejarlo enrollado sobre ellas, no llevaba sujetador así que pudo verlas desnudas en cuanto dejo la camiseta enrollada sobre mis tetas, dejo de besarme para observar mis pechos mientras yo seguía inmóvil.

“Vaya tetas Maribel, unas tetas preciosas, no están tan erguidas como las de las chicas de mi edad pero nunca había estado con unas tetas así de grandotas, debes usar al menos una 100 y para tu edad no están nada caídas”

Mientras con su mano por dentro del chándal comenzó a tocarme por encima de las bragas con su otra mano comenzó a acariciar suavemente mis pezones, los pellizcaba y tiraba de ellos delicadamente como si yo simplemente fuera una amante y no una mujer a la que estaba forzando.

Se acerco con su boca a mis tetas y comenzó a lamer mis pezones

“¿Ves como soy amigo de tu hijo Maribel?, estoy mamando las mismas tetas que el mamo hace años”

Yo no respondí nada ante aquella humillación, la mano que estaba dentro de mis pantalones se metió esta vez por dentro de mis bragas al mismo tiempo que su boca comenzaba a succionar de mi pezón derecho, su mano llego a mi rajita y Marcos acaricio mi clítoris suavemente para después introducir un dedo poco a poco.

“Noto que solo tienes una línea de pelito Maribel, me encantan los coñitos así” me dijo sacándose el pezón de la boca.

Ahora ya eran dos los dedos que se movían en mi entrepierna entrando y saliendo de mi interior, me empujo hacia atrás dejándome caer sentada sobre el sillón al lado del teléfono y me bajo los pantalones del chándal y las bragas, me quito mis zapatillas de andar por casa y me dejo descalza sacándome completamente los pantalones y las bragas y lanzándolas a un lado, me dejo desnuda de cintura para abajo con mi camiseta enrollada sobre mis tetas que estaban brillantes por la saliva que Marcos había dejado en ellas, yo seguía quieta como una estatua, bloqueada, el se arrodillo ante mi, me miro a los ojos, miro hacia mi pubis y sonrió.

“Bonito coño Maribel, me lo voy a comer enterito”

Dicho esto paso mis piernas por encima de mis hombros y comenzó a comerme ahí abajo, su cabeza se incrustó en mi entrepierna y Marcos comenzó a recorrer todo mi interior con su lengua.

En ese instante sonó el teléfono, pude ver en el display que se trataba de mi esposo Enrique, deje que siguiera sonando a pesar de que por un momento pensé en pedir ayuda, pero pronto me di cuenta de la situación y de que ya había difícil vuelta atrás.

“¿Quién es?” pregunto Marcos

Yo no respondí y el me metió un dedo de golpe en mis partes haciéndome un poco de daño

“¿Que quien coño es?

“Es mi marido maldito cabron, mi marido”

Marcos sonrió, agarro el teléfono y me lo paso al mismo tiempo que volvía a reanudar su comida de coño.

Yo me encontraba con el teléfono sobre las tetas y con Marcos entre mis piernas pasando mi lengua por mis partes, la voz de mi esposo se escuchaba por el auricular, agarre el teléfono y me lo lleve al oído.

“Maribel?… estas ahí?… que haces?… puto teléfono… me oyes?”

“Si, cariño, aquí estoy”

Me costaba hablar con claridad, no solo por lo violento de la situación sino porque el cabron de Marcos sabia lo que hacia y aunque yo trataba de negar lo que estaba pasando mi cuerpo no podía y lo único que sentía era que una lengua experta se movía por mi clítoris.

“Joder, que coño pasa, ¿no me oías?”

“Si cariño, es que estaba limpiando y se me había caído el teléfono al responder”

“Llamaba para decirte que al final llegare para la cena”

“Muy bien cariño, te haré tu cena favorita”

Yo trataba de no jadear ante la comida de coño de Marcos y el muy cabron lo sabia, a veces levantaba la mirada para verme hablar con mi marido, yo podía escuchar el sonido que hacía la lengua de Marcos al pasar por mi coño.

“Jorge esta en clase ¿no?”

“Si, esta en clase, yo estoy aquí sola limpiando un poco, ahora…mmm…ahora…haré la comida”

Marcos seguía con mis piernas sobre mis hombros, su cabeza enterrada en mi entrepierna pero ahora había llevado sus manos hasta mis pezones los cuales pellizcaba en ocasiones con fuerza para obligarme a gritar mientras hablaba con mi marido, yo me mordía el labio para impedir que mi esposo se diera cuenta de nada.

“Yo estoy a unos 300 km de casa”

“Muy bien cariño”

La lengua de Marcos me penetró bastante profundo y yo estuve a punto de correrme lo reconozco, nadie me había comido ah abajo ni siquiera mi esposo y todas aquellas sensaciones aunque forzadas eran nuevas para mi, por suerte para mi Marcos bajo mis piernas y quito su cabeza de mi entrepierna.

Me alegre ante aquello pero mi alegría duro poco, Marcos se quito la camiseta dejándome ver un torso sin pelo y bastante trabajado, luego se quito los pantalones y los calzoncillos, nada mas bajarse todo pude ver como su polla estaba ya erecta, era distinta a todas las que yo había visto hasta entonces, he de decir que solo había visto 4, una era la de mi esposo, otra la de mi hijo y otras dos eran de novios anteriores a mi esposo, aquella polla era mas grande que ninguna que yo hubiera visto, unos 18 cm y sobre todo lo que me sorprendió es que no tenia nada de pelo ni en el pubis ni en los testículos, yo trate de acelerar la conversación con mi esposo sabiendo lo que Marcos pretendía pero mi esposo seguía enrollándose al otro lado.

Marcos se volvió a arrodillar ante mi, yo había cerrado las piernas y el trato de abrirlas, yo hacia fuerza con ellas mientras seguía hablando con mi esposo así que el me pellizco en el muslo y yo no tuve mas remedio que abrir las piernas lo que Marcos aprovecho para situarse en medio con mis piernas abiertas a ambos lados de sus caderas.

Coloco su polla a la entrada de mi coño, recreándose en esos últimos instantes previos a penetrarme, cuando situó su miembro apoyándolo ligeramente sobre mi entrada supe que toda mi vida cambiaria en ese mismo momento, jamás había sido infiel a mi esposo hasta ese momento pero a partir de aquel momento me convertiría en la puta de aquel cerdo para ayudar a mi hijo.

Marcos comenzó a penetrarme lentamente, esa era la polla mas grande que jamás había estado en mi interior y yo emití un pequeño quejido de dolor, aquello le excito y aprovecho para dar un golpe de cadera y enterrármela por completo provocándome un suspiro que conseguí ahogar mordiéndome el labio hasta hacerme sangre mientras mi esposo seguía hablándome de su trabajo al otro lado del teléfono.

Marcos comenzó a follarme lentamente, despacio, poco a poco, mirándome a los ojos, quería que yo sintiera como su herramienta invadía mi cuerpo lentamente, entonces se agarro a mi culo levantándomelo un par de centímetros y empezó a moverse dentro de mi con mas rapidez.

“Te voy a reventar el coño” me dijo Marcos

“Maribel?, has dicho algo?”

“No cariño, sigue, sigue contándome”

“Así que quieres que siga guarrilla” me dijo Marcos

“PAP, PAP, PAP”

Los ruidos que Marcos hacia al golpear con sus pelotas cuando me la metía hasta lo mas hondo de mi ser cada vez eran mas audibles y mi esposo comenzó a oírlos a pesar de que no podía escuchar mis suspiros pues yo seguía mordiéndome el labio con fuerza.

“¿Que es ese ruido Maribel?”

“Es solo la música, estoy escuchando música mientras limpio, ahora te tengo que dejar cariño, necesito tiempo para prepararte tu cena favorita”

“Esta bien, luego nos vemos”

En cuanto mi esposo colgó Marcos me agarro mis tobillos levantando mis piernas y continuo follandome con toda la fuerza de la que era capaz.

“No tan adentro, no tan adentro… me haces daño”

“Vete acostumbrando Maribel porque tu coño va a ser mió siempre que quiera”

Me soltó las piernas y se agarro a mis tetas pellizcando nuevamente mis pezones al tiempo que buscaba mi boca para besarme sin dejar de embestirme.

Pronto se canso de esa posición para mi alivio y decidió sentarse el en el sofá, me pidió que me acercara y me subiera encima de el, yo ya no podía negarme a nada, había cruzado la línea y no había vuelta atrás.

Yo me puse encima suya, su polla erecta rozaba mi estomago al situarme sobre el y podía notar el calor de sus pelotas cerca de mis nalgas, Marcos me agarro la cabeza y me comió la boca, no puedo llamarlo de otra forma porque eso no era un beso, me enterró su lengua en mi garganta hasta donde pudo y cuando me saco la lengua de la boca me lamió los labios.

“Ahora agarra mi polla y dime lo que vas a hacer”

“Yo… no entiendo…”

“Claro que entiendes putita, agarra mi polla y dime lo que vas a hacer o se acaba nuestro trato y tu hijo seguirá siendo el pringado”

Yo sabia lo que quería, agarre su miembro y lo restregué sobre mi coño, luego lo situé sobre mi entrada y me empale yo misma en su polla al tiempo que le decía

“Te voy a follar”

Aquella herramienta se clavo completamente en mi interior, por la cara de Marcos supe perfectamente que eso era lo que el quería.

“Claro que si Maribel, tu me vas a follar, vamos, quiero verlo”

Con su polla clavada hasta lo mas hondo comencé a respirar lentamente, apoye mis manos en los hombros de marcos y me levante dejando solo en mi interior el capullo de la polla de Marcos para después volver a sentarme de golpe sobre esa polla que se incrusto hasta el fondo de mi coño, volví a repetir lo mismo a la vez que Marcos me agarraba de la camiseta y la rajaba con fuerza tirando el guiñapo que hasta entonces era mi camiseta a un lado.

“Así, te quiera desnudita completamente para mi, quiero ver como se mueven tus tetas”.

Es polla me dolía al clavarse en mi interior así que comencé a hacer aquel movimiento pero mucho mas despacio, me levantaba y me dejaba caer hasta el fondo, de esta forma no me dola pero podía notar como la polla de ese bastardo se enterraba centímetro a centímetro dentro de mi.

Marcos sobaba mis tetas a su antojo y mi nuevo ritmo no era de su agrado así que bajo sus manos a mis caderas para ser ahora el quien llevara el ritmo de la follada, poco a poco las penetraciones se fueron haciendo mas rápidas aunque por suerte para mi menos profundas, Marcos miraba fijamente mis tetas que subían y bajaban con cada embestida.

“Te gusta que te la meta hasta el fondo Maribel, yo se que te gusta”

“Vaya pedazo de polla que tengo Maribel, la de tu marido no te llega tan hondo verdad”

De repente soltó mis caderas y me dejo sentada sobre el, con su polla enterrada dentro de mi, me pidió que me levantara y me apoyara en la mesa del salón.

Yo le obedecí y me incline sobre la mesa del comedor con mis pechos aplastándose sobre la madera de la mesa donde comíamos.

Marcos se levanto del sofá, se meneo su polla y se puso detrás mía, puso el capullo de su polla nuevamente a la entrada de mi coño y de un fuerte empujón ya tenia nuevamente la polla de aquel cerdo enterrada en mi coño.

Esta vez Marcos se movía con una fuerza increíble, se agarro con fuerza a mis caderas y me follaba a placer, a lo bestia, entraba y salía de mi con toda su fuerza haciendo que mi cuerpo temblara ante sus embestidas.

“Me encanta ver como se bambolea tu culo Maribel”

“Me haces dañoooo” gritaba yo

“Cállate puta, me voy a correr, me voy a correr con mi polla incrustada en tu sucio coñete”

“No, por favor, eso no, hazlo fuera, dentro no, por favor”

“Esta bien puta, has sido una buena golfa y te voy a conceder tu deseo”

Sentí como sacaba su polla de mi interior y antes de que pudiera girar mi cabeza sentí como varios chorros de liquido caliente impactaban contra mi culo y mi espalda, cuando Marcos termino golpeo varias veces su polla contra mis nalgas y luego dio unos pasos hacia atrás.

Yo caí derrumbada en el suelo del salón con el semen de aquel chico manchando mi culo y mi espalda, cuando Marcos se vistió me dijo

“Bueno Maribel, por hoy ha sido suficiente, no te preocupes por el idiota de tu hijo que me lo voy a llevar al cine con la pandilla, así tienes tiempo para ducharte y prepararle su cena favorita a tu marido, ahora me voy pero en unos días te volveré a visitar”

“Y me llevo esto de recuerdo”

Marcos se refería a mis bragas, que había cogido del suelo y después de enseñármelas se las guardo en el bolsillo del pantalón.

Marcos salio de casa dejándome allí desnuda tirada en el suelo y manchada de semen, todo aquello lo había hecho por mi hijo y por desgracia…

No había hecho mas que comenzar.

Enviado por Merovingiox

Busquedas entrantes: