Me llamo Karina, tengo 14 años, soy muy alta para mi edad, aunque mi cuerpo aún no se desarrolla del todo, mi senos aún son muy pequeños, apenas están creciendo y mi trasero también lo es, pero lo tengo paradito, es lo que más me gusta de mi cuerpo.

Desde hace como cinco o seis años mi padre tiene los viernes sus noches de póker con sus amigos, el juego es tan importante para el que compró su mesa especial, un estuche de fichas que parecen de casino de las Vegas, y claro una baraja muy bonita. Los amigos de mi padre ya son como de la familia me conocen desde pequeña. Los viernes yo y mi madre nos arreglamos para recibirlos, le ayudo a mi madre a prepararles bebidas en un pequeño bar que tenemos, algunas botanas que les cocina o prepara, los atendemos un pequeño rato y nos subimos al otro piso de la casa y los dejamos jugar y hablar de sus cosas, ellos beben, fuman puros, juegan y apuestan hasta altas horas de la noche.

Yo desde chica y por imitación también me hice aficionada al póker, mi padre me lo enseñó y algunas veces lo juego con él o bien en la computadora.

En esta ocasión mis padres tenían una boda por lo que se cancelaría la tradicional noche de póker, oí a mi padre al teléfono cuando se lo dijo a alguno de ellos, por lo que escuche le pidieron poder jugar en la casa aunque él no estuviera, él lo consulto con mi madre. Son gente de confianza, los oí conversar, y me pidieron mi opinión, les dije que yo no tenía problema, lo hablaron y decidieron que se hiciera el juego, inclusive dijeron que era mejor que yo no estuviera sola tanto tiempo y que la casa tuviera movimiento.

El día llego, me arregle como todo viernes y les fui abriendo la puerta como iban llegando, ellos siempre han sido muy atentos conmigo, me saludan de beso y me dicen lo linda o guapa que me veo, aunque conformo crezco los saludos han cambiado un poco, ya no me pellizcan los cachetes por ejemplo!

Llegaron, son tres, les pregunte que querían beber y les prepare sus bebidas y me serví una para mi aprovechando que no estaban mis padres, los veía jugar desde lejos, quería jugar pero me daba pena pedírselos, hasta que me arme de valor y me ofrecí a ser la repartidora de cartas. Ellos gratamente sorprendidos me preguntaron si sabía hacerlo, les dije que sí, e incrédulos me dejaron, así que barajee y repartí las cartas y siguieron jugando, bebiendo y fumando puros.

Ellos cambian dinero real por las fichas, y al final del juego las cambian de nuevo si es que conservaron algunas. Yo quería jugar y les pregunte si podía hacerlo, claro, no tenía dinero o fichas, tras mi insistencia decidieron que cada uno me daría algunas fichas para que pudiera jugar, no muchas, las suficientes para un par de rondas. Jugamos, la primera vez no aposte pues tenía muy malas cartas, la segunda si entre pero no dure mucho pues no salían buenas cartas, hasta que por fin, jugué hasta el final y gane, no mucho pero podía seguir jugando, jugamos varias manos más hasta que las perdí todas. Jugaron algunas manos más y yo volví a pedir jugar, ahora no parecían querer regalarme las fichas, ya estaban un poco tomados, más porque ahora no habían comido botana.

Uno de ellos Alejandro, me dijo que daría dos fichas si me dejaba que me diera un beso, le dije que sí, que aceptaba, se paró de su silla se acercó a mí y me dio un beso en la boca! Yo me sorprendí, pensé que me lo daría en la mejilla, ese era la primera vez que alguien me besaba en la boca! Y aunque fue corto no fue el típico beso de piquito sino un poco más, los otros tres reían, la verdad es que me gustó la sensación, otro mas dijo que también quería el mismo trato pero yo le dije que en la boca no, el acepto, se levantó y se acercó, yo ya estaba preparada para esquivarlo por si intentaba algo, él fue a mi mejilla pero beso mi cuello, el tercero también se levantó y el beso mi cuello, pero del otro lado, ya con mis fichas jugamos algunas manos, algunas las gane y otras las perdí, yo ya estaba cansada y algo mareada por el humo y por mi bebida, perdí todas mis fichas y les dije que era hora de que me fuera a la cama.

Notaron mi mareo al pararme de mi silla, uno de ellos se me acerco y me detuvo, pretendía acompañarme pero al verme trastabillar mejor me cargo, los otros se preocuparon y le ayudaron por las escaleras a llevarme a mi cama. Le dije cuál era, entramos, Alejandro me puso en la cama y me empezó a quitar los zapatos, calcetines y mi vestido dejándome en ropa interior, los otros dos le preguntaron por qué lo hacía, “si vomita la ropa su madre sabrá y estaremos en problemas”, yo le dije “estoy bien, solo me maree al pararme”, pero no parecían hacerme caso. Otro le dijo a Alejandro que fuera a buscar una cubeta, y el salió del cuarto, después los otros dos, Fernando y Rodrigo me quitaron mi corpiño y mis bragas dejándome totalmente desnuda, regreso Alejandro y puso la cubeta en el suelo al lado de mi cama, “por qué la desnudaron?” Preguntó sorprendido, “para que no la manche”, Alejandro se molestó, “no era necesario quitarsela toda”, me acosto de lado y puso unas almohadas en mi espalda para que durmiera de lado, me dio un beso en la boca y dijo a los demás “listo, salgamos”, cada uno me dio un beso, todos en la boca, apagaron la luz y salieron.

Me dio un poco de pena que entraran a mi cuarto y vieran mis muñecos de peluche y como tenia adornado mi cuarto, no les daré detalles pero es algo infantil.

No supe si siguieron jugando o no, seguramente lo hicieron, yo me quede dormida. Al día siguiente desperté con un terrible dolor de cabeza y el estómago revuelto y aun algo mareada. Estaba totalmente desnuda, nunca había dormido así, y debo de reconocer que fue rico dormir así, el sentir el rozar de las sabanas en mi piel fue rico.

Cuál fue mi sorpresa que en mi buro encontré tres tarjetas de presentación, eran de los amigos de mi padre y tenían escrito con pluma sus teléfonos celulares. No tenía planeado salir de mi cama así que tome el celular y sin pensarlo mucho los agregue, tenían whatsapp que es lo que más uso. Les mande una carita sonriendo para que ellos pudieran agregarme, deje el celular y prendí la tele.

Recibí un mensaje, pensé que sería de alguna de mis amigas, pero no, era de Alejandro
• Hola! como amaneciste?
• fatal
• mucha resaca?
• sí, me duele la cabeza horrible
• ya te tomaste algo?
• no
• necesitas algo? quieres que te lleve algo?
• no sé, me siento mal
• ok, iré para allá y te llevare algunas cosas
• ok

Casi nunca mis papas me dejan sola, y aparte enferma, la verdad es que si estaba asustada y los necesitaba, pero no podía hablarles para decirles que tenía resaca, aparte no podrían hacer nada por ayudarme. Por lo que la ayuda de él me venía como la gloria.

Al poco tiempo sonó el timbre, aun no me vestía así que agarre una pequeña bata y baje a abrirle, el traía una bolsa del súper con algunas cosas. Subimos a mi recamara, el empezó a sacar las cosas en mi buro, una botella de agua, una botella de suero hidratante, una caja de alka-seltzer, pastillas para el dolor de cabeza, etc.

Me preparo un par de alka-seltzer y me lo tome. “Acuéstate”, me dijo, y yo le obedecí. Él se recostó a mi lado, “con esto te sentirás mejor, y después te vas a empezar a rehidratar ok?” dijo mientras prendía la tele con el control remoto. Estaban las caricaturas, en ese momento me dio mucha pena, y le dije apenada “cámbiale”, el me volteo a ver, me sonrió, y me dijo “no, está bien” así que nos pusimos a verlas, ahí me di cuenta de que esa pequeña bata dejaba ver todas mis piernas pero no podía hacer mucho para taparme. Mi dolor de cabeza empezó a disminuir poco a poco, pero en eso me sentí mal y salí corriendo al baño, me hinque frente al inodoro y empecé a vomitar, el me siguió y me acompaño mientras lo hacía, me pare con su ayuda y me enjuague la boca y me llevo de nuevo a la cama. Nos recostamos y me tomo de la mano, me la acariciaba, odio vomitar, realmente quería estar con mi mama, por lo que agradecía mucho que él estuviera ahí, me acerque a él y le di un beso en la mejilla, él se sorprendió “y eso por qué fue? me preguntó, “nada más” le conteste. El seguía acariciando mi mano para tranquilizarme, “ya te sientes mejor?” me preguntó, “si, creo que un poco mejor” le respondí. No había notado que tras regresar del baño mi bata se había abierto dejando ver mi sexo, mi vientre y uno de mis senos.
• Tu dolor de cabeza mejora?
• si, ya me duele menos
• y de tu estomago? lo hizo mientras llevo su mano a él y lo acaricio
• creo que se está tranquilizando
• qué bueno, dale unos traguitos a tu suero
yo le obedecí, y me levante un poco para tomar, y al recostarme de nuevo, ahora el me dio un beso en la mejilla.
• y eso por qué fue? le pregunte imitando su pregunta
• para que te sientas mejor
• gracias, le dije apenada
• sirvió?
• si
• quieres otro?
no sabía que responder pero le dije que sí. Él se acercó pero me dio un beso en la boca, se quedó ahí pegadito a mi esperando mi reacción, yo no hice nada ni dije nada por lo que me dio otro, esta vez fue de un par de segundos, yo intente corresponderlo aunque no se besar, y nos volvimos a besar, esta vez más largo, yo intentaba imitarlo, torpemente quizás, cerré mis ojos y fue ahí que empecé a disfrutarlo realmente, su mano fue a mi estómago y lo empezó a acariciar, luego subió su mano a mis pechos, primero a uno y luego a otro, los acariciaba deliciosamente, jugaba con mis pezones. Detuvo su beso y me pregunto “te gusta pequeña?” yo asentí con la cabeza con una sonrisa y volvió a besarme, sus manos ahora bajaban a mi estómago y luego a mi vientre, y siguió bajando, yo tome su mano y lo detuve, sus dedos seguían acariciando, estaba ya en mi bello púbico, bueno, los pelitos que apenas me han salido, después de un momento intento bajar de nuevo, lo volví a detener pero ya estaba en mi sexo, y ahí empezó a acariciar mi clítoris, dios mío! se sentía tan bien!!! mis piernas se abrieron, yo no le deje de agarrar la mano, seguimos besándonos hasta que yo estalle en un delicioso orgasmo, y él me abrazo y ahora me daba pequeños besos en la boca hasta que recupere la respiración.

Seguimos viendo las caricaturas, compartíamos risas, y me fue dando traguitos del suero hidratante. El recibió un mensaje en su celular y me dijo que tenía que irse. Me dejo ahí recostada “te acabas todo el suero eh!” me dijo y se fue.

Tome el celular, tenía mensajes de los otros dos señores, preguntándome también como estaba, y como aún estaba sensible les conté de mi resaca, claro que no les conté quien había venido a cuidarme.

Uno de ellos, Fernando, me respondió, y platicamos, le platique de mi dolor de cabeza, de que vomite, estuvimos bromeando un poco, me pregunto si ya estaba bien, le dije que ahora tenía mucha hambre, que no había comida nada, ya eran como las 2 de la tarde.

• tienes que comer?
• no lo sé, quizás haya algo en el refri
• no has visto?
• no, no he salido de la cama
• y a qué hora llegan tus papas?
• en la noche
• quieres que te lleve algo? que se te antoja?
• una pizza
• de que la quieres?
• de pepperoni
• ok, yo te la llevo al rato
• ok, gracias

Sin duda los amigos de mi padre son unos lindos, y se preocupan por mí, realmente nunca pensé que les gustaría cuidar de mí. Y que bueno porque cuando estoy enfermita realmente me pongo muy chípil. Y no suelo estar solita cuando me enfermo.

Sonó el timbre, me cerré la bata y baje a abrirle, traía una caja de pizza y una bolsa con refrescos, pasó y no sabía bien donde poner las cosas, el me miro, y yo le dije, “en la mesa de la cocina?”, él se dirigió a la cocina y puso las cosas en la mesa y empezó a sacar los refrescos, eran dos refrescos grandes y dos cervezas, cuando las saco me vio y me dijo, “esas son para mi eh!”, tu que refresco quieres? elegí uno, y fue ahí que lo pensó bien, “que tu estas malita, te subiré las cosas a tu recamara”, yo no supe que decirle, y ante mi duda él dijo de nuevo “anda, súbete para tu cuarto”, y yo acepte, “ok, pero déjame ayudarte”, tome el refresco y me subí, el me siguió, me senté en mi cama, destape el refresco y me lo serví en un vaso, él puso la caja de pizza en medio de la cama, y puso sus dos cervezas en el otro buro. Abrió la caja y me separo una rebanada, “los platos!” dijo, se preparaba a pararse para ir por ellos, y le dije que no eran necesarios. Me dio mi rebanada y el tomo la suya y empezamos a comer, yo moría de hambre! Prendió la tele y oh que pena de nuevo las caricaturas, yo intente tomar el control remoto y cambiarle, pero él no me dejo, “déjalo, tu eres la enfermita y vengo a consentirte” me dijo cariñosamente.

Estuvimos comiendo, riendo con las caris, yo con mi refresco y el con su cerveza, que se me antojo, “se me antojo tu cerveza” le dije un poco apenada, “es mía” me dijo bromeando, yo le hice puchero, “ay yo quiero!”,
• estas segura?
• si por?
• te vas a poner borracha otra vez
• claro que no
• y ayer por qué si?
• es que tenía el estómago vacío, no había merendado
• ok, está bien
y tomo su segunda cerveza y me la dio, yo en realidad solo quería un trago y no toda!, pero empecé a tomármela.

Terminamos de comer, el quito la caja y la puso en otro lado, nos recostamos en la cama mientras yo me terminaba la cerveza,
• te llenaste nena?
• uff si
• qué bueno, y de la cabeza?
• ya se me quito el dolor, creo que era de hambre
• qué bueno nena
yo le tome la mano y le dije “gracias, no me gusta estar sola enferma” el me la acaricio y me dijo, “no agradezcas si te conozco desde chiquita”, se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla.
• por cierto, creo que ayer nos sobrepasamos con los besos
• no, no te preocupes estábamos jugando
• sí, pero no sé, creo que fue el alcohol y sin la botana se nos subió de mas
• ósea que solo soy besable estando borracho?
• no, claro que no!, respondió muy apenado

le solté la mano y le hice puchero, él se apeno aún más, busco mi mano y me la tomo, “si tú eres muy bonita”, “pero ni digas, que tu solo me dejaste darte un beso por mis fichas!” me dijo y los dos reímos. “Ok estamos a mano” le dije sonriendo.

Él se me acerco lentamente como para tentarme, para ver mi reacción, yo no sabía qué hacer, solo sonreía, y me dio un picorete en mi boca, espero mi reacción, no hice nada, y me beso, ahora uno largo que le correspondí, estaba yo loca! no sé qué me estaba pasando, pero el hecho de tener un hombre ahí en mi cama y yo casi desnuda me tenía excitada, mas con lo que pasó en la mañana con su amigo Alejandro.

Ahora ya sabía mejor lo que era besar, y nos estuvimos besando, pero el empezó a meter su lengua en mi boca, cosa que me desconcertó, no sabía qué hacer, por lo que la rechazaba y me separaba de él, seguíamos con el beso normal y de nuevo intentaba lo de la lengua y yo volvía a detenerlo esta vez con mi lengua, y empecé a sentir rico. Su mano fue a mi pecho y empezó a acariciarlo, estrujaba mis dos senos y mis pezones. Su boca dejo la mía y fue a mi cuello, sentía delicioso, besaba mi cuello, usaba su lengua, fue al lóbulo de la oreja, me estaba derritiendo! y mi vagina se humedecía. Bajo por mi cuello y fue a mis hombros, creo que era precavido, pensó que lo detendría, y parte de mi pensaba en detenerlo y otra parte de mí solo quería disfrutar. El siguió, su boca llego a uno de mis pechos, lo beso, después fue a mi pezón, lo lamió, lo chupo, jugo con él y se fue al otro, donde le hizo lo mío, mis pezones se pararon como creo que nunca lo habían hecho, yo no sabía qué hacer, solo estaba inmóvil, a veces cerraba los ojos del placer y sacaba unos ruiditos. Su boca bajo a mi estómago, metió su lengua en mi ombligo y siguió bajando por mi vientre, yo ya estaba entregada a él sin ninguna resistencia, y llego a mi sexo, de hecho se movió para acomodarse bien entre mis piernas y empezó a comerme! Dios mío, mi cuerpo jamás había sido besado ni tocado y ahora lo tenía a él ahí, besándome y chupándome mi vagina y mi clítoris, mis piernas estaban bien abiertas para él, gimiendo incontrolablemente, y el seguía con su boca haciéndome llegar al cielo, ya no sabía que hacia exactamente con su lengua o boca, simplemente sentía y sentía y tuve un delicioso orgasmo, mejor que el de la mañana.

El dejo mi vagina y subió a mi boca, me abrazo y me consintió con pequeños besos mientras yo recuperaba el aliento. Y así nos quedamos abrazados unos minutos.

Él se despidió y se fue, ellos tiene esposas y era entendible que no pudieran estar mucho tiempo, yo me quede dormida. Me desperté unas horas más tarde, sonó el teléfono, era mi madre, preguntaba cómo estaba todo, como me había portado, si había alguna novedad etc. etc. etc., y le pregunte a qué hora llegaban, y me dijo “para eso te hablábamos, nos invitaron a quedarnos una noche más” y yo con cara de QUE?!, y aunque para ese entonces ya me sentía bien y no me preocupaba tanto que no estuvieran conmigo, si me enoje con ella. “Quieres que le hablemos a alguien para que te vaya a cuidar?” me preguntó, y yo “ay mama si no soy una bebe”, yo le di el avión y nos despedimos.

Revise mi celular y tenía varios mensajes de Rodrigo con el que ya habia platicado durante el dia:

– perdón por no contestar, me quede bien dormida
– no te preocupes, como te sientes?
– de salud ya bien, lo que necesitaba era comer y dormir
– qué bueno, pero por que dijiste que de salud
– es que me hicieron enojar
– por? Que te hicieron?
– mis papas me hablaron, que no regresan hoy
– uy y eso?
– les vale si me pasa algo o si tengo de comer y así
– no digas eso, seguro fue un imprevisto
– 🙁
– necesitas algo?
– aquí tengo todavía pizza de la comida
– ahí está, aprovecha, invita a unas amigas
– pues si
– has una noche de póker
– amo el póker, pero a mis amigas no les gusta
– y eres buena eh
– nah, ni tanto, me ganaron
– es que nosotros somos profesionales jaja
– jaja cálmate presumido
– algunas manos si les gane
– sí, te digo que eres buena, solo necesitas practica
– pero mi papa nunca quiere jugar conmigo
– que mal
– quieres venir a jugar?
– sí, claro!
– ok

La verdad es que si odio estar sola en esta casa tan grande, más en la noche. Me metí a la ducha, me bañe, me vestí y me arregle. Sonó el timbre y baje a abrirle y le ofrecí un trago, por la costumbre, y yo me prepare una cuba. “estas segura que es buena idea?” Me preguntó, yo le respondí que solo sería una. Nos pusimos a jugar, esta vez teníamos muchas fichas ya que no tuvimos que cambiarlas por dinero. Jugamos un buen rato, anocheció mientras lo hacíamos y el terminó ganándome todas las fichas. Decidimos que era suficiente, el me ayudo a guardar las fichas en sus estuches. Ya hacia hambre así que le ofrecí pizza que ya estaba en refri, entre los dos nos la acabamos. Eran cerca de las nueve de la noche y le pregunte si quería ver una película, subimos a la sala de tv, él se puso a revisar en nuestro librero y escogió la película de Anabelle, la había comprado mi padre y no me había atrevido a ver, quise negarme pero no quería verme muy infantil.

Apagamos la luz y nos La pusimos a ver, yo moría de miedo, gritaba y me tapaba los ojos, a media película yo ya estaba pegada a él y tomándole el brazo, a él solo le daban risa mis gritos, me tapaba la cara con su cuerpo, el estiro su brazo por mi hombro y me pegaba a él para que no tuviera miedo, y es que en ratos temblaba! Por fin la película término, prendimos la luz. Yo estaba a punto del llanto, me volteo a ver y me pregunto con una sonrisa burlona “te gustó?” yo le respondí que no, vio mis ojos llorosos y me abrazo, “me hubieras dicho y la quito bebe”, yo solo me le quede viendo.

Vio la hora y se levantó, ya es hora de irme me dijo, yo seguía muy asustada, “no te vayas!” Le dije, el rio un poco y me dijo “como que no me vaya?”. Él es el único soltero de los tres amigos que vienen al póker, por lo que bien podría quedarse a dormir sin tener problemas. “Si te vas me muero, en serio”, el me volvió a abrazar, ahí se dio cuenta que mi miedo era de verdad y cambio su actitud hacia mí. “Y dónde quieres que me quede?”, “quédate en el cuarto de mis papas, anda” le respondí, después de algún tiempo logre convencerlo. Bajo, metió su coche al garaje y vimos un rato la televisión en la sala hasta que me mando a dormir, le di un beso en la mejilla en agradecimiento y me fui a mi cama, me quite la ropa, me deje solo mis bragas y me puse un camisón. Él se fue a la habitación de mis padres. Yo no pude dormir, mi casa es muy ruidosa, así que fui al cuarto de mis papas, la puerta estaba emparejada, me acerque para ver si aún estaba despierto, pero ya todo estaba apagado, y no se oía nada, estuve ahí un rato y regrese a mi cama, pero mi miedo solo aumentaba, regrese al cuarto de mis papas pero esta vez entre y me subí a la cama, él se dio cuenta, no sé si estaba despierto o lo desperté pero me pregunto qué pasaba, “no puedo dormir” le dije apenada, el solo levantó las sabanas y yo me metí, me pegue a él y lo abrace, ahí me di cuenta que solo llevaba su ropa interior. Ahí estábamos los dos abrazados en la cama, el acariciaba mi espalda, yo le sonreí y el me pregunto si podía besarme, yo le dije que sí, el pregunto si le iba a prohibir hacerlo en mi cuello o en mi boca como en la mesa de póker, yo le dije que podía hacerlo donde quisiera, él se acercó lentamente a mi boca y nos besamos, fue un beso muy apasionado, yo acariciaba su espalda y luego su torso, nunca había acariciado a un hombre, ni sentido su piel, y me encantaba hacerlo, tenía algo de vello, no mucho, me jalo hacia él y me puso encima de él, el metió su lengua en mi boca y yo se lo permití e intente imitarlo, se sentía tan bien y tan sensual jugar con su lengua. El me quito el camisón y acaricio así mi cuerpo, primero mi espalda luego mi trasero, mi pecho desnudo estaba pegado al de él, su pierna entro entre las mías y frotaba su muslo contra los míos, yo me empecé a humedecer, sentía como su sexo crecía dentro de su ropa interior. Me puso de lado y su mano fue a mi ropa interior y me acaricio sobre ella, seguramente sintió lo mojada que estaba y me la quito para acariciarme directamente. Mis piernas se abrieron para él y sus caricias, mi mano fue a su vientre y lo acaricie torpemente, tenía curiosidad de sentir su sexo pero no me atrevía así que solo lo acariciaba en círculos en el borde de su ropa interior, el detuvo su beso y me dijo “hazlo, sin pena”, y baje mi mano a su bulto, su pene, se sentía grande y duro, yo no sabía cómo acariciarlo así que solo le pasaba la mano para sentirlo, el entonces se sacó su ropa interior, y volví a llevar mi mano y ahora si lo sentí, estaba parado, duro y caliente, lo tome con mi mano y lo acariciaba torpemente, el quito las sabanas para que no estorbaran, el beso mi cuello y luego fue a mi pecho, beso, chupo y lamió mis pezones, muy lentamente, volvió a subir a mi boca, y luego me preguntó “te gusta?” yo asentí con mi cabeza, empezó a bajar con su boca besándome lentamente, llego a mi ombligo, le metió la lengua y siguió bajando hasta que llego a mi sexo y empezó a lamerlo, besarlo y chuparlo, abrí las piernas para él y me hizo llegar a un intenso orgasmo. Subió a mi boca a besarme y nos abrazamos.

• quiero que tengas uno tú, le dije
• Ok, pero ayúdame
El llevo mi mano a su pene y me indico como debía acariciarlo, yo movía mi mano recorriéndolo

• con fuerza, no tengas miedo
Yo le hacía caso
• apriétalo, jálalo
Y mi mano le obedecía, veía su cara como disfrutaba de mis caricias, nos besábamos de vez en cuando mientras lo masturbaba, hasta que él se puso sobre de mí y con su mano se acarició más rápido y tuvo su orgasmo, echo una gran cantidad de líquido sobre mi estómago y pecho mientras el gemía de placer. El líquido era espeso, blanco y caliente, aunque se enfrió rápido, fue una gran sorpresa para mí.
• perdón, es que no quería manchar la cama de tus papas
Yo no sabía qué hacer con todo ese líquido encima, estaba inmóvil, me daba curiosidad tocarlo con las manos pero no me atrevía, el cuándo se recuperó se dio cuenta y me dijo que no tuviera miedo que no me pasaría nada.

• vamos a darnos un baño, para quitarte eso.
Yo le obedecí y nos fuimos a la regadera de mis padres, nos metimos y el muy tiernamente me baño, me enjabono y me quito todo su liquido de encima, y ahí siguieron las caricias y los besos, acariciaba y besaba todo mi cuerpo y yo el de el con espuma de jabón, se hinco y empezó a comerme la vagina mientras yo estaba parada bajo el agua muy caliente y tuve un enorme orgasmo que hizo temblar mis piernas, el me abrazo y beso, su pene ya estaba de nuevo muy grande y duro, yo se lo acaricie, el llevo mi mano a sus bolas y me dijo que las sintiera, se sentía muy chistoso, como de plastilina, se las masajee y después el pidió que le diera unos besitos en su pene, dude un poco, pero él me convenció, “es solo piel”, “está muy limpio” y claro que lo estaba, yo misma le había pasado el jabón varias veces.

El me hinco y tímidamente y torpemente empecé a darle besitos en su pene, después de algunos besos le perdí el asco, era solo piel así que seguí, él lo tomo con su mano y fue metiéndolo en mi boca, yo la cerré pero siguió insistiendo y deje que entrara,
• ahora chúpalo, me dijo
Yo le obedecí y empecé a chupar
• usa la lengua
Yo intentaba complacerlo pero tras un rato el saco su pene de mi boca y empezó a acariciarse el solo con fuerza hasta que lanzo su liquido en mi cara, aunque esta vez el agua pronto lo quito de mí.

Me paro y nos abrazamos y besamos, nos salimos de la ducha y nos fuimos a la cama con unas toallas y ahí nos secamos y nos quedamos dormidos.

A las 5:30 de la mañana me desperté, estaba ahí desnuda al lado de un hombre también desnudo, abrazándolo, aun no podía creer la locura que había pasado con él en la noche, bueno, con los tres, pero más con él, sabía que después de ese día sería imposible vivirlo de nuevo, incluso verlos a solas, independientemente de eso, ver su cuerpo me provocaba acariciarlo así que lo hice, mis manos terminaron en su pene, esta vez estaba flácido, pequeño, nunca lo había sentido así, se sentía igual de chistoso que sus bolas, lo toque y acaricie, jugué con él , quite las sabanas y lo coloque apuntando a su ombligo y lo observe detenidamente, lo mismo que a sus bolas que también masajee, mis caricias fueron aumentando y su pene empezó a reaccionar, a crecer y a levantarse, inmediatamente voltee a ver si se había despertado pero no, así que seguí hasta que estaba completamente erecto, empecé a besarlo y a pasarle la lengua, fue ahí que se despertó, sorprendido pero con una sonrisa en su cara.

• que haces traviesa?
yo solo le sonreí y me detuve
• sigue, no te detengas
y aunque estaba apenada por ser descubierta seguí haciéndolo
• mételo en tu boca, anda, sin miedo
yo sin decir palabra lo hice y empecé a chuparlo como mejor pude, el estiro su mano y acaricio mi cabello.
“Voltéate”, me dijo, yo no le entendí bien pero con su ayuda me coloque encima de el pero dándole la espalda, no entendía porque me había puesto así hasta que sentí su lengua en mi vagina, mi cara estaba frente a su pene y así los dos podíamos darnos placer y así lo hicimos. El lamia, besaba y chupaba mi vagina y mi clítoris mientras yo hacía lo mismo con su pene, se sentía tan bien que empecé a gemir y tuve un delicioso orgasmo en su cara, el aún no lo tenía así que seguí chupándolo cuando de repente sentí como chorros de su leche inundaban mi boca, empecé a tragar para no ahogarme y para no ensuciar las sabanas de mis padres, cuando el termino de lanzar esos chorros yo corrí al baño, pensé que vomitaría, pero al llegar al lavabo me di cuenta de que ya había tragado todo, el me alcanzo para saber si estaba bien, le dije que sí, él se disculpó por hacerlo pero después rio al ver la cara de susto que tenía, me enjuague la boca con agua y el me abrazo y lleno de besos y los dos terminamos riendo, nos vestimos y me ayudo a tender la cama para dejar todo igual y sin señas de lo que ahí había pasado. Nos despedimos y se fue, al poco tiempo mis padres llegaron y no se percataron de nada.

Yo seguí hablando con mis tres hombres por mensajes y alguna llamada telefónica en la semana hasta que llego el viernes de póker, una vez más me arregle para recibirlos, me saludaron como sin nada y me decían lo de siempre, “que guapa y que grande ya estas”, mi cuerpo reacciono al ver a cada uno de ellos de nuevo, me humedecí y excite de tener a los tres ahí.

Yo y mi madre nos subimos para dejarlos jugar, pero yo después regrese y me senté en las escaleras para oírlos platicar mientras jugaban, mi excitación seguía por lo que metí mi mano bajo mi ropa interior y empece a tocarme, sin pensarlo llegue al orgasmo, un rico orgasmo pero que tuvo que ser silencioso para que no me oyeran.

Me fui a dormir, pero esta historia no acaba aquí.

relato exclusivo