Hola, omitiré mi nombre, tengo 27 años, dos de casada sin hijos y vivo en una gran ciudad donde el tráfico es algo de todos los días, me dirigía a casa en mi auto, era un lindo día y yo estaba excitada, el tráfico estaba peor que nunca, casi detenido por completo, como estaba cachonda decidí disimuladamente primero empezar a acariciar mis pezones, voltee a ver otros autos y nadie me observaba, después aprovechando que traía falda decidí subirla y acariciar lentamente mis muslos, era la primera vez que hacía esta locura pero pronto me di cuenta que nadie podía verme asi que decidí ir a mi vagina, empecé a acariciarme por encima de mi ropa interior, masajeaba mi clítoris lentamente, a veces tenía que detenerme para avanzar unos metros el auto, se sentía muy bien, el hecho de estar en público me excitaba aun mas, estaba mojándome. Tenia mi música favorita puesta, la ventana abierta con una rica brisa que pegaba en mi cara, y un sol hermoso.

Metí mi mano dentro de mi ropa interior y empece a masturbarme directamente y así lo hice por uno minutos pero era algo incomoda sacar la mano para manejar y volverla a meter así que decidí bajarla a mis tobillos y sacarla de mi pie derecho para evitar accidentes, cada vez estaba mas y mas excitada, mi mano iba a mis pezones a apretarlos, cuando para mi sorpresa vi una camioneta grande y lujosa a un lado mio, pero no reaccione inmediatamente hasta que me di cuenta que podría haber alguien de copiloto que podría verme por estar mas alta, rápidamente cubrí mi vagina con mi falda y puse mi mano al volante y disimuladamente voltee a ver, estaba un hombre viéndome, por su cara parecía haberme visto, me sonrió aunque más parecía como una pequeña risa, yo moría de vergüenza, puse mi mano en mi frente tapando mis ojos, lo voltee a ver de nuevo y el ya estaba hablando con el conductor mirándolo, el un muchacho joven, quizás de mi edad o menor, era guapo y lo que llegue a ver se veía bien vestido, y claro que la camioneta en la que iba llamaba la atención, espere unos segundos casi estática pero mi vagina pedía a gritos que la siguiera acariciando, voltee y el seguía hablándole al conductor asi que pensé ignorar el hecho de que me haya visto, jamas lo volvería a ver y en cualquier momento mi carril avanzaría así que mi mano fue de nuevo a mi vagina y segui masturbándome, oi de repente como se abría una ventana y la voz de un hombre “hola amiga como estas?”, era el, yo baje mi música y le dije “bien gracias” cortésmente.

  • Estas muy guapa amiga
  • Gracias le respondí soltando una risa nerviosa
  • Esta horrible el trafico verdad?
  • Si, horrible
  • Muero de aburrimiento pero veo que tu no tanto
  • Yo rei nerviosamente y no le dije mas, ansiaba que avanzaran
  • Me dejas entrar para no estar platicando asi

Yo estaba sorprendidisima de su pregunta, me le quede viendo, era lindo asi que despues de pensarlo le dije que si, el se bajó y fue a la puerta del copiloto, yo rápidamente baje mi falda, no me había dado cuenta que la tenia hasta arriba todo este tiempo, le abrí y él entró.

“Hola me llamo Roberto”, me dijo mientras me ofrecía su mano, olía muy bien, le di la mano y lo salude, “mucho gusto” le dije sin decirle mi nombre, estaba muy nerviosa y aun excitada, “tu si que sabes disfrutar de este tráfico”, yo moría de vergüenza, “pues es que si no uno termina enojada y con dolor de cabeza, mejor tomarlo con calma” le respondí. “Me dejas ayudarte?” dijo mientras se acercaba un poco, “a que te refieres?” le dije haciéndome la tonta, y muerta de pena, “creo que necesitas una mano”, insistió, yo tomándome la cara con la pena llena de pena le dije que si, su mano fue a mi muslo y empezó a acariciarme mientras subía lentamente llevándose consigo la falda, pronto llego a mi clítoris y empezó a masajearlo, se sentía delicioso por lo que cerré los ojos, era realmente bueno con sus dedos, recorría toda mi vagina y con mis fluidos la masajeaba, sus dedos resbalaban y yo soltaba pequeños gemidos contenidos por la pena, lentamente empezó a meter un dedo dentro de mi, no me dio tiempo de decir no, cuando lo dije ya era demasiado tarde, mis piernas se abrieron mas, estaba tan excitada que hice algo inimaginable, mas de lo que ya estaba pasando, mi mano fue a su sexo y empecé a acariciarlo por arriba de sus jeans, para después desabotonar su pantalón y bajarle el cierre, a mi mano le urgia sacarle la verga y asi lo hice, y empecé a regresarle el favor, pronto su verga ya estaba erecta, la verdad es que era hermosa, buen tamaño y grosor y circuncidado, avanzamos un poco con el auto y regresabamos a lo que estábamos haciendo, ponía el auto en parking para no tener un accidente, estaba viviendo algo delicioso con un desconocido, me sentía tan sucia pero tan bien, le dije “me avisas si avanzan”, el un poco confundido me respondió “si claro, yo te aviso” y no se como me atrevi pero me incline y empece a chupársela, el detuvo su masajeó y decidió disfrutar, yo chupaba, lamia y besaba su verga, la metía en mi boca y jugaba con mi lengua, el acariciaba mi cabello y soltaba gemidos, “espera hay que avanzar” me dijo, yo me incorpore y avance el auto, y regrese a su verga a seguir chupándolo, “para que me voy a venir”, me puse muy nerviosa, sentí que si lo sacaba de mi boca eyacularía en el auto,si mi marido veia una mancha de semen en mi coche me metería en un enorme problema, así que seguí y seguí hasta que eyaculo en mi boca, yo trague y trague todo su semen que fue bastante, y le limpie bien su verga con mi lengua. Al terminar el volvio a llevar su mano a mi sexo, a masajear mi clítoris y a penetrarme con su dedo que entraba cada vez mas, yo ya gemía, llevaba ya mucho con esto y necesitaba tener mi orgasmo, “vamos hazme terminar” le dije y el intensificó sus caricias, “así, así, mas, mas” le decía con los ojos cerrados y tuve un enorme orgasmo que me dejo hasta desorientada, yo solo voltee a verlo sonriendole mientras me recuperaba, en eso el me sorprendió y me beso la boca, yo no planeaba besarlo pero mi boca le respondió y nos besamos por unos minutos, un beso largo donde nuestras lenguas jugaron. El se metió su verga en su ropa interior y se cerro los pantalones, sacó su cartera y me dio su teléfono, “te dejo mi tarjeta, deberíamos repetirlo” me dijo, yo aun un poco sorprendida por mi fuerte orgasmo no pude ni responderle cuando el bajo de mi auto y se subió a la camioneta que ya estaba algunos autos adelante.

Guarde su tarjeta en mi bolsa, llegue a mi casa aun sorprendida por lo que había pasado, no podía creer la locura que había hecho, pero mi cuerpo aun disfrutaba de la travesura que hice.

Las cosas con mi esposo siguen como si nada, ya ha pasado una semana y ahí tengo su tarjeta, he pensado en hablarle pero no me he atrevido, debería de haberla tirado hace mucho pero no lo he hecho.