Esto ocurrió en mi época de colegio, en lo que tenía yo 18 años, y me encontraba estudiando mi penúltimo año de estudios secundarios,
no quiero hacer una apología de mí, soy una chica común, como muchas de las que usted ve por las calles de su ciudad, mido 1.72
metros, peso 60 kilogramos, como se pueden dar cuenta soy un mujer delgada, tengo unas largas y delgadas piernas, mi mayor atractivo
son mis senos por ser grandes y escasos en estas tierras. Mis demás compañeras de salón no tenían nada de nada, estaban en etapa de
formación. Yo no era virgen, pero tampoco muy recorrida sexualmente. Hasta antes de este encuentro sexual que estoy narrando no
había sentido lo que sentí, por eso recuerdo tanto esta ocasión y por eso mismo la estoy relatando hoy.

Volvamos a mi época de colegio, todos los días me recogía el bus en la puerta de mi casa, nos dirigíamos al colegio, con mi falda gris
oscuro, mi blusa gris claro, muy claro, prácticamente blanca, mis medias blancas y mis zapatos negros. Yo tenía un novio que estaba ya
en la universidad y nos veíamos todas las tardes, para platicar, besarnos, acariciarnos, y si podíamos algo más. En el colegio siempre me
llamó la atención un chico que se iba en el bus, y estaba en mi aula, un chico muy tímido serio y buen estudiante del recinto estudiantil,
tenía pocos amigos. Siempre andaba con su grupo de amigos (todos hombres por cierto), dedicados a hablar de sus cosas bobas y sus
bromas estúpidas para mi gusto, pero me gustaba este tío, un tío de 17 años, alto 1.75 metros, delgado, lampiño ( no me gustan los
peludos ), inteligente y tímido, siempre me han gustado los tipos que son callados, que meditan, que piensan. Yo era prácticamente la
única chica del aula con la quien hablaba , en el curso se rumoreaba que todos los chicos de este grupo eran vírgenes, un día en
conversaciones con él le pregunté esto, se puso rojo como un tomate y no respondió nada, no volví a preguntar, él no tenía novia, ni
amigas especiales, ni nada por el estilo, por lo que supuse que sí lo era, esto me llamó más la atención en él, pues en mi corta experiencia
sexual, no lo había hecho nunca (ni lo he vuelto a hacer hasta el día de hoy), con un novato, inexperto, principiante, primerizo,
primíparo, conocido popularmente como “Virgen”. No sé por qué pero le tenía confianza a este chico y le contaba mis cosas, él me
contaba de las suyas, un día en clases, me encontraba un poco distraída y él se me acercó y me dijo que me sentara mejor que se me
veían las pantaletas, me acomodé en mi asiento, me llamó la atención que hasta el momento sólo él se había percatado de mi posición y
no me lo había dicho con morbo, sólo se limitó a decírmelo, sabiendo que tal vez nunca en su vida había visto unos calzones tan lindos y
puestos en una mujer de verdad, ningún otro chico habría hecho esto, otro hombre le habría dicho a sus amigotes que miraran, y al yo
verlos a todos mirándome la entrepierna, me habría puesto brava y habría cerrado las piernas, él no hizo eso. Otro día, pasó algo
inesperado, invité al chico a mi casa estudiar química, una materia en la que nos iba mal a los dos. Él llegó a las 3 P.M. la hora acordada,
yo estaba durmiendo la siesta me levanté y le pedí que siguiera él entró a mi cuarto sin tocar y me vio con una camiseta puesta y en
calzones, se quedó petrificado se devolvió y cerró la puerta con mucha cautela y serenidad, yo le grité: ven, no cierres sigue que no me
demoro cambiándome, no se hizo de rogar, entró a mi habitación y cerró la puerta, me miraba de arriba abajo me desnudaba con la
mirada, no pensé que me fuera a incomodar pero sí, me puse nerviosa me sentí desnuda delante de él, me sentí exhibida, me sentí
expuesta, no sé pero me puse lo primero que encontré a mano unos shorts, con los que regularmente voy al gimnasio. Estudiamos por
ahí a eso de las 7 de la noche llegó mi novio y el tímido se fue a su casa.

Al día siguiente me le acerqué a primera hora y le advertí que no le fuera a contar a nadie que lo que había visto el día anterior, que no
me quería meter en problemas con mi novio, me prometió, me juró, que no diría nada, incluso me dijo que le había costado trabajo
recordar sobre que le estaba hablando. Pasó una semana y no se oía ningún rumor, ni chisme en el colegio, estaba segura que no había
abierto su boca si no ya se sabrían en los rumores de corredor del colegio. 15 días después de este hecho volvimos a estudiar química,
esto sería un día lunes, volvió a mi casa a las 3 P.M. otra vez, otra vez llegó y me vio en interiores, me reí, mientras buscaba algo que
ponerme, le pregunté:

¿Te gusta? ¿Qué? Lo que ves. A ¿tí? ¿Es eso lo que ves? Sí, ¿qué más? ¿Te gusto? Sí Ven

Se acercó a mí, estaba vez, no me sentí desnudada por su mirada, me sentía bien, segura y con dominio absoluto de la situación

Escoge unos para ponerme mañana

Le señalé la sección de pantaletas de mi armario, se quedó estático un rato, me volteé y me puse una pantaloneta para estar más cómoda,
al voltearme allí estaba el con unos interiores en sus mano derecha, mis preferidos sin él saberlo, había escogido mis pantaletas
preferidas, unas blancas, con flores en los bordes, y una especia de bordado en forma de hojas, hermosos, lindos, mis preferidos me
gustaban mucho por el bordado de las hojas.

¿Por qué te gustaron esos? Me gustó, el bordado de las hojas ¿Sabías que son mis preferidas? No lo sabía Sí, me encanta el bordado
Hummm Mañana me las pondré, ahora a estudiar

Al día siguiente, como lo había prometido me puse mis panties preferidos, me fui a estudiar, nos llamaron a todos a ir al laboratorio para
unas demostraciones de comportamiento físico, cuando salíamos se me olvidó mi cuaderno de apuntes, me tocó volverme por él, pero
no me arrepentí, mi chico y sus amigos eran los últimos en salir del aposento, esperé a que sus amigos salieran y cuando él estaba
cruzando la puerta lo llamé, salían las ultimas personas del aposento, él se fue hasta donde yo estaba, le dije que se hiciera al frente de
mí, cuando estuvo allí me levanté la falda escolar y le dejé ver que me había puesto los calzones que él había querido que yo me pusiera,
sus ojos casi se salen de sus pupilas, me maravillé al verlo tan anonadado, me reí y salí del salón, él se quedó mudo, congelado,
paralizado, mi reacción había sido totalmente inesperada por él. Él se quedó, rato después sus amigos lo fueron a buscar al aula y salió de
allí en compañía de ellos, como me lo imaginaba no comentó nuestro incidente con nadie y nadie sospechaba nada, eso me gustaba
mucho, atesoraba una relación estable y no la quería arriesgar por algo inseguro, joven, inmaduro e inexperto, por esto su silencio me
gustaba mucho.

Nada volvió a pasar en unos 3 meses, mis estudios iban bien los de él también, un día estaba en mi casa, y me sorprendió ver por la
ventana de mi habitación al tímido llegando a mi casa, me puse algo rápido y lo recibí. Me buscaba para invitarme a una fiesta que darían
esa noche unos amigos de él, no iría nadie del salón ni del colegio, me dio mucha risa, le dije que no, él insistió y me dejó la dirección y
el teléfono de la casa de la fiesta por si me animaba a ir, me pareció inusual que él viniera a hacerme esa invitación él nunca tomaba una
iniciativa de éstas por eso me agradó la idea decidí ir, me desocupé rápido de mi novio, lo invité a la fiesta, no quiso ir, estaba cansado,
había jugado fútbol con sus amigotes y decidió irse para su casa temprano a dormir ( eso me dijo a mí, yo no le creí ), llamé a mi mejor
amiga y nos fuimos para la fiesta. Llegamos al sitio de la reunión, como es común en estas reuniones había mucha gente afuera, pero en
ésta en especial todo el mundo estaba afuera, no vi a mi amigo afuera, mi amiga se encontró con unos amigos de ella y se quedó afuera,
yo entré y el tímido estaba con el tío de la música, apenas me vio sonrío impresionante sus dientes brillaron en todo el hall bajo la luz de
neón del estorbar de la pista de baile, me saludó y nos quedamos adentro, no me gustan las multitudes por eso no voy nunca a conciertos
ni vainas de esas, hablamos por un buen rato, me descrestó su facilidad de palabra, no hablaba mucho, pero en lo poco que habla se
ponía ver que era un chico maduro, consciente, responsable, tímido, cariñoso, mi mente empezó a maquinar ideas sobre que ponía hacer
con ese prepucio… se me despertó el libido, todas mis energías vitales se dirigían hacia un solo camino, el sexo.

Se acercaba el final de año, mi única falencia para superar mi año lectivo era química, me preparé para el examen final de esta materia
desde temprano, repasé todos mis apuntes, hice todas las tareas y leí lo que pude, un jueves cayó festivo aquí, era el día de la
independencia, mi novio estaba en finales y no lo vería sino hasta el lunes en la noche, pensaba pasarme todo el jueves estudiando, mi
padre tenía el viernes libre del trabajo y se fue con mi madre fuera de la ciudad y no llegarían hasta el domingo en la tarde. Mi mejor
amiga me acompañó a estudiar temprano, su novio llegó a mi casa, me pidieron mi cuarto prestado para hacer sus cosas, para no
quedarme allí, me fui a la tienda cercana para distraerme y no incomodar al par de tortolitos, en la calle vi al tímido haciendo nada me
saludó y nos pusimos a hablar me invitó a su casa, me iba a prestar unos exámenes de química de años anteriores para yo usarlos como
ejercicios de repaso para el examen final.

Estábamos en su apartamento, nos dirigimos a su habitación, me mostró los exámenes empezamos a conversar me excitó su forma de
hablar su seguridad me inspiré, y me acerqué a él y lo besé, él no se fue con rodeos de una vez me mandó la mano a mi entrepierna,
metió sus manos entre mis piernas corrió la minifalda que llevaba la empezó a subir, y sentí sus dedos en mis pantaletas, me levanté y lo
cacheteé.

¿Quién crees que soy? ¿me crees una zorra o qué? ¿Por qué? ¿Qué pasó?

Me quedé mirándolo, su madre oímos un ruido en el hall, me paré y le dije ven a mi casa y hablaremos con más calma del tema – ¿Qué?
¿Cuándo? ¿A qué horas voy? Lo más pronto posible, en el día de hoy.

Llegué a mi casa despedía a mis amigos, revisé en mi cuarto y esperé en el trecho de retorno a mi casa me sentía extraña, al irse mis
amigos me revisé, fui al baño y me quité mis interiores, mi calzones estaban humedecidos, mojados debido a la excitación a la que había
sido sometida en la casa del chico, esto nunca me había pasado antes, ningún preludio amoroso me había causado tanta excitación que
me había mojado en las pantaletas, mis labios estaban muy abiertos y yo estaba muy sensible, a la media hora de esperar llegó. Mi
respiración se aceleró, sentí un hormigueo recorrer todo mi cuerpo, mis pezones reaccionaron a los impulsos y deseos reprimidos, estaba
deseosa, quería que la acción empezara lo antes posible, al cerrar la puerta nos besamos, sin mediar palabra, nos besamos largamente su
lengua recorrió toda mi dentadura, se detuvo en mi lengua y me hizo excitar aún más de lo que estaba, al estar besándonos nos
apretamos el uno al otro y allí logré sentir que su miembro escondido aún bajo sus ropas estaba en buen estado y que mis besos sí
surtían el efecto deseado, que era poner de pie a tan honorable miembro de su cuerpo. Mis manos tomaron su pene fuertemente, lo
apreté, lo amasicé, lo acaricié, él me besaba y me dijo al oído:

No tan rápido, me harás venir antes de lo previsto. Vamos a la habitación de mis padres.

Subimos sin mediar palabra simplemente me desnudé, me quité toda la ropa que llevaba, el tímido venía detrás de mí, no sé por qué
tardó tanto en subir pero al llegar al cuarto yo estaba completamente desnuda, con mis piernas abiertas de par en par, toda la longitud de
mis piernas estaban estiradas, abierta y prestar a recibir su polla, me estaba acariciando mi coño, la vascularización de mi vagina y mi
potencial orgásmico se habían incrementado al máximo, al verlo entrar por la puerta, al verme se quedó petrificado, y se vino
directamente hacia mi cosita, sin más ni más, se dirigió a mi clítoris, me lo empezó a besar, a comer, a lamer, lo succionaba, lo chupaba,
lo estimulaba, me masajeaba con su lengua toda la zona en círculos, suave y rítmicamente, al mismo tiempo que metía dos de sus dedos
(anular y corazón) en mi vulva y yo gemía, gritaba y respiraba profundo, recorría alrededor de mi tesoro y de vez en cuando lo
encontraba dándole un empujón con la lengua, una chupada y lo besaba, estaba en un éxtasis que no podría definir, no era yo, no me
encontraba, estaba viajando por el espacio sideral, lo único que atinaba decir:

Más, así, más, rápido, duro, lámeme.

Él trató de alejarse de mi coño, sin yo haber empezado a tener un orgasmo, lo cual no iba a permitir, con mis manos lo empujé
bruscamente y le dije:

Todavía no estoy lista, sigue allí, así, más duro y más rápido, no te detengas, me vas hacer venir como nunca.

Esto lo motiva más, tomó fuerzas de quién sabe dónde, me chupó así, como yo quería, era un cunnilingus excelente, era el mejor sexo
oral que una mujer podría desear, tenía al hombre en mi poder, lo dirigía a mi manera, le indicaba qué hacerme, con las yemas de los
dedos, juego con mi vello público, pellizco mis labios mayores, juntándolos y besándolos lentamente. Con su nariz se abrió paso entre
mis labios, permitiendo que su lengua acariciara mi sexo. Formó círculos lentamente con la nariz, los labios y la barbilla, apretó los labios
a mis labios superiores, exteriores, les permitió sentir la extensión de su cara, su piel se sentía más suave que nunca al contacto de mi
vulva. Acto seguido empezaron los besos, besos superficiales, cortos, largos, más largos y profundos, sus besos se fueron erectando, se
ponían más largos, fuertes y profundos.

Mordisquéame y chúpame suavemente el clítoris.

Fueron mis ordenes las cuales cumplió sin dar más tiempo de espera, me mordía, me tomaba y se centró en mi clítoris, mi órgano de
éxtasis estaba recibiendo su merecido, intentó tomar el clítoris entre sus labios, esto me puso muy caliente, estaba chorreando cantidades
industriales de líquido vaginal.

Cuando notó mis labio externos bañados en sudor y liquido, los sopló suavemente, provocando en mi una sensación muy agradable.
Formó una “U” con la lengua, propiciándome unas largas y suaves lamidas, comenzando en el clítoris y acabando en la entrada de la
vagina, metiendo todo lo que pudo su lengua y nariz dentro de mí. Endureció la lengua, jugó con ella en la entrada de la vagina,
introduciéndola dentro de mí de nuevo, llevándome a un paseo por las nubes.

Su boca lamiendo mi sexo, en una perfecta conjunción donde el sudor, excitación, placer, pasión y deseo aumentan y crecen hasta
estrellarse en los muros del placer máximo llamado orgasmo, pero mucho más sensual que intenso, le dije que me metiera otra vez los
dedos en la vagina, mientras me estimulaba oralmente la vulva, no era muy coordinado por la falta de practica, pero era sencillamente era
bueno, el riego sanguíneo de mi vulva, me permitía tener una serie de sensaciones placenteras preorgásmicas, indescriptibles,
inenarrables, e imposibles de explicar.

Era muy excitante la forma en que me daba placer, en un momento de lucidez tuve una duda, quería saber si el tímido estaba erecto, si
estaba teniendo placer al besarme, las pocas veces que mi novio me había besado, en la mitad de ellas estuvo erecto y cuando lo estuvo,
no me esperó sólo me besó rápidamente y me penetró, para saciar mi curiosidad le indiqué que tomara un poco de liquido mentolado
para el aliento que lo deja frío y un poco de agua fría que fuera rápido que yo ardía de placer, al él levantarse y dirigirse al baño, lo, pude
ver, estaba tan yo diría más erecto que al yo tocarlo abajo, fue en un par de segundos, segundo en los cuales, aproveché, para ponerme
en cuatro o la posición del perrito, él llegó y me siguió besando al primer lengüetazo, sentí una corriente energética recorrer todos los
poros de mi cuerpo erizarlos, erectar mis pezones y llevar mi cabeza al comienzo del más prolongado, excitante, caliente y sexual
orgasmo jamás vivido en la historia de la humanidad. Me recorrió toda la vagina con su lengua, todos los rincones de mi vulva fueron
estimulados, y besados por sus labios, me espulgó de arriba abajo los genitales y me permitió sentir cosas a las cuales no estaba
acostumbrada, descubrí que toda la zona genital es un punto erógeno, donde me tocó allí, sentí vibraciones, estimulación y deseo, estallé,
al llegar a mi clítoris y estimularlo constantemente después de haber recorrido toda mi vagina, cuando estaba tan extasiada, excitada,
poseída, y veía pajaritos, estaba en otro planeta, todos mis nervios se pusieron de punta y se reportaron en mi cabeza, sabía que estaba
teniendo un orgasmo, sentí una serie de contracciones que afectaron fundamentalmente mi vagina y mi útero, y secundariamente a todo
mi cuerpo, acompañadas de una intensa sensación de placer.

No solo uno, era una marejada de impulsos nerviosos, un sinfín de ataques de placer a mi cerebro, no sabía qué hacer con todo este
vendaval de clímax, alcancé a sentir que el tímido se alejó de mí clítoris y empezaba otra ronda por todo mi cuerpo, pero era el momento
que él había esperado toda su vida, era el momento el que me penetrara, me poseyera, me la metiera, me la hundiera, era el momento de
tener sexo.

Ven acuéstate, boca arriba. Le dije.

Se acostó juicioso, estaba su cosa parada y lista para recibirme, era un asta a la espera de una bandera a ser izada allí, un tenedor ante un
pedazo de carne a pinchar, me senté en su cosa, lo acomodé, puse mis manos en sus tetillas, y me senté firme, fuerte, de un solo envío
en su pene, recorrió toda mi vulva, le calculé muy bien , estaba tan excitada, tan lubricada y tan abierta , que entró todo de una, lo sentí
entrar, lo sentí penetrarme, lo sentí cuando, cada uno de sus centímetros, alcanzaban a tocar, las profundidades de mi vulva, su pene se
trasladó por toda mi femineidad, me hizo suya, me poseyó, me sentí verdaderamente devorada, comida y pichada. Sentí que sus manos
se posaron en mi trasero, mis nalgas esparcidas, abiertas y separadas por sus manos, me asusté por un momento pensé que él trataba de
meterme uno de sus dedos en mi ano, en este momento de satisfacción no me habría importado pero me sorprendió, pero poco a poco
fui descubriendo sus verdaderas intenciones, él me estaba insinuando y obligando a pararme de su pene para volver a ensartar, está
llevando el ritmo sexual, está marcando el paso a seguir en nuestro momento de pasión, estaba eufórico, podía sentir en sus manos un
leve temblor de nerviosismo al poseerme, acaté sus ordenes no explícitas de moverme y me levanté de su pene, sentí salir su miembro de
mí me gustó más la entrada, por eso sin esperar ni un segundo más, al sentir que salía por completo, me volví a sentar en él, y la volví a
sacar, estábamos ya en plena acción, sentí la respiración profunda, a través de su tetilla izquierda sentía que el palpitar de su corazón
estaba al máximo, si hubiera sido una doctora me habría dado miedo porque no creo que sea normal en una persona que su corazón
bombee sangre de esa manera, estaba muy excitado, estaba en un clímax, que podría decir me alcanzaba, en la escala de placer, sus ojos
estaban entreabiertos, si no hubiera sido por un par de gemidos, diría que el tímido estaba sufriendo un ataque cardiaco.

Y sucedió el momento tan esperado después de nuestro preludio y unos minutos de penetración, de sentirnos unidos por un pedazo de
carne, el clímax llegó, como una culminación placentera de nuestro acto sexual, tenía una extraña sensación de gozo, tranquilidad y
emoción, mis músculos vaginales se contraían de manera involuntaria, se movían y sentí que la unión de mi vagina y algunos músculos
de mi ano también se movían involuntariamente, está muy sensible sentí que mis pezones se erectaban más de lo normal, se querían
salir, eran como dos puntillas de acero, sentí todos mis senos, mi piel se puso como la de una gallina, no veía, mi vista se nubló por unos
segundos, mis manos apretaron las tetillas del tímido, grité y después desfallecí. Segundos después al recuperarme, por primera vez en mi
vida sentí el fluir del semen dentro de mí, sentía que se estallaba su polla, por eso me retiré, y la saqué de mí, al sacarla vi salir
borbotones, disparos y disparos de semen, salía en cantidades alarmantes, esto sin contar todo lo que tenía dentro de mí, salía y salía sin
parar, no lo podía creer, creo que se podía hacer una tasa de semen con todo lo que este chico expulsó de sí.

Caí rendida el tímido gemía y gritaba me apretaba las piernas con sus manos fuertemente, cuando paró de emanar semen, se calló, se
quedó callado por un rato, cuando me acerqué a él para acariciarlo, se rió, me dijo que estaba muy sensible, que era increíble, que fue
espectacular, se levantó fue al baño y se lavó el pene, se limpió los rastros de semen y con una toalla limpió el semen que se encontraba
en la cama, se vistió y se fue así no más, no nos dijimos nada, no me importó.

Nuestra relación no cambió después del sexo él me buscó un par de veces, pero lo nuestro fue tan perfecto, tan intenso, que me dio
miedo echar a perder un gran recuerdo, por eso nunca más lo volvimos a hacer, el tímido tiempo después consiguió una novia, pero un
día me comentó que no era como yo que nadie le hacía sentir lo que yo.

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