Me llamo Alejandro, soy padre de familia de 37 años, con mi esposa de 33 y mi hija de 15 años, somos una familia normal, que vive en un pequeño departamento que lucha día a día para tener dinero para mantener a la familia.

Hace unos meses nos endeudamos para hacerle su fiesta de 15 años a mi hija, Paula es una niña ejemplar, va bien en la escuela, ayuda siempre en las labores de la casa, es la hija ideal, y no es por nada pero es muy bella, se veía divina en su vestido de 15 años, es delgada y su cuerpo esta en esa etapa que sus curvas ya se van formando y en un par de años terminara de aflorar totalmente.

Su madre, mi esposa, también es una mujer muy bella, delgada con hermosos senos, piernas torneadas y un trasero muy bien formado, es la envidia de todos mis amigos y conocidos.

Con la deuda encima por la fiesta tuve la mala suerte de perder mi empleo, prácticamente todo nuestro dinero lo gastábamos en la renta, la comida y pagar la deuda del salón, del vestido, de las bebidas, del grupo musical etc etc etc, inclusive tuvimos que racionar lo que compramos de víveres, nada totalmente indispensable, y lo mas barato posible, no mas pan de caja, no mas refrescos, ni cervezas, nada que no fuera indispensable. Pero ahora sin mi salario la cosa era muy grave, no pudo haber sido peor momento, yo conseguí trabajos temporales de todo tipo, de pintor, de jardinero, de cuidador pero solo alcanzaba para poder comer.

Obviamente no nos alcanzo para pagar la renta completa, primera vez que nos pasaba, empezamos a recibir llamadas del casero, lográbamos ganar tiempo, incluso le depositamos la mitad de la renta ante la insistencia, mi esposa era la que siempre hablaba con el pues yo estaba en la calle buscando trabajo, desconozco el tono de las llamadas, ella no abundaba mucho en eso, pero ya conocen como son los cobradores de agresivos.

Toda esta situación nos tenia muy mal en la familia, mi esposa y yo peleábamos mucho y nuestra hija lo notaba, se la pasaba triste todo el día, se sentía en parte culpable por los gastos de la fiesta. Mi esposa y yo no teníamos sexo, yo me masturbaba en las mañanas en la regadera, ella no se si lo haría durante el día o no.

Una noche mi esposa me hizo una confesión, el casero le había hecho una insinuación, no le entendí muy bien, una insinuación sexual después me explico aunque no me dio muchos detalles, yo explote, discutimos mucho esa noche, le reclame que porque no me lo había dicho, muchas cosas pasaron por mi mente, que tanto le decía este hombre por teléfono a mi esposa, que hacia ella en la casa sola, etc etc etc. Ella intentaba tranquilizarme, dijo que no era para tanto, solo era una posibilidad me dijo. Yo le grite diciéndole que esa no era una posibilidad, que prefería robar e ir a la cárcel que permitir eso.

Las cosas fueron empeorando y yo no conseguía trabajo y se acercaba de nueva cuenta el pago del siguiente mes, las llamadas fueron mas amenazadoras, recibimos una carta en la cual se nos decía que nos iban a desalojar si no pagábamos, nuestro matrimonio se venia abajo con tanta tensión y tantas peleas, vendimos la televisión, y varias cosas mas. Ya se imaginaran como era la situación en una casa llena de tensión y sin poder si quiera distraernos con la tv.

El casero fue a la casa cuando yo no estaba, mi esposa lo recibió, la cosa según me cuenta se puso bastante fea, el se metió a la casa sin permiso y exigía el pago, ella trato de tranquilizarlo, aunque estaba muy asustada e incluso lloro, esta vez el casero fue muy directo, si mi esposa se acostaba con el nos daría mas tiempo para pagar la renta, me imagino que el conocer a mi esposa, su bello cuerpo lo motivo mas para esto.

Mi esposa realmente estaba pensando en la posibilidad, sacrificarse para salvar el departamento y salvar a la familia que se desmoronaba a pedazos. Ella intentaba convencerme y por mas que me doliera, nuestra situación era tan grave como para que lo empezara a contemplar. Hasta le dije a mi esposa, “pero si te acuestas con el eso seria ya el pago de un mes de renta no?” ella me dijo “si, eso seria excelente”, los dos ya no veíamos la idea de tan mala gana, no teníamos otras opciones.

El sábado siguiente el casero volvió a tocar a la puerta, esta vez mi hija estaba en casa y ella le abrió, mi esposa rápidamente apareció para ver quien era, mando a mi hija a su cuarto y empezaron a negociar el “pago”, mi esposa dijo que aceptaría si a cambio nos perdonaba un mes de la renta, el no quería aceptar, fue cuando el propuso “acepto perdonarles un mes de renta, pero ahora quiero acostarme con la niña”

Cuando regrese ella me contó todo, yo estaba furioso, eso no pasaría nunca le dije, ella lloraba desconsolada, y yo seguía gritando, nadie le quitara lo virgen a mi princesa, mi hija Paula nos estaba escuchando, no se desde cuando sabia de esto, entro a la habitación y abrazo a su madre, y nos dijo, “yo lo hago, no llores” los dos le dijimos que de ninguna manera eso iba a pasar, que preferíamos vivir en la calle o ir a la cárcel que permitirlo. Ella reacciono como nunca la habíamos visto, dijo que no permitiría que nuestra familia se destruyera por su culpa.

Fue un momento muy difícil, nos abrazamos los tres y decidimos dormir los tres juntos, Paula en medio como cuando era mas chica, como la familia feliz que solíamos ser. En medio de la noche sentí que acariciaban mi pene, yo aun entre sueños pensé que era mi esposa, fue hasta minutos después que recordé que mi hija estaba en la cama, así que me desperté inmediatamente y vaya sorpresa que me lleve al ver que era mi hija la que me estaba masturbando, mi verga ya estaba erecta, le tome la mano y la detuve, no quería despertar a mi esposa por lo que con su mano tomada la saque de la cama y la lleve a su cuarto, al llegar ahi le pregunte molesto que había sido eso.

Ella me respondió “papa no quiero perder la virginidad con el casero, tengo miedo” yo le respondí “eso no lo permitiré ya te lo dije! pero aun no me respondes porque hacías eso en la cama?” ella dijo “quiero que tu me enseñes a hacer el amor, para que pueda hacerlo con el casero y nos perdone la deuda”. Me causo mucha ternura saber que mi hija se quería sacrificar por la familia, y a la vez me causo excitación su petición, yo me quede mudo, pensativo, viéndola, ella insistió “anda, si alguien me va a quitar la virginidad que mejor que seas tu mi papa”.

Mi verga seguía erecta dentro de mis boxers, había tenido ya mucha abstinencia, ella volvió a poner su mano en mi verga mientras sus ojos me miraban con una mezcla entre ternura y cachondes, empece a besarle las mejillas en agradecimiento por ser tan considerada, ella besaba las mías y no se como paso, si fue ella o fui yo, pero nuestras bocas se unieron y empezamos a besarnos apasionadamente, nuestras lenguas jugaban y poco después ya estábamos acostados en su cama.

Sus manos buscaban torpemente sacar mi verga de mis boxers y yo acariciaba sus bellos senos aun desarrollándose, cuando logro bajarme los boxers mi verga brinco, sus ojos no le podían apartar la vista, así que deje de besarla y permití que la observara mientras la acariciaba, no estaba seguro de que nunca había visto una, pero por como veia la mía parecía que si, yo estoy orgulloso del tamaño de mi verga, no es nada extraordinario pero sus 19 centímetros es mas que el promedio, ella la acariciaba con sus dos manos, con cada una ella le perdía el miedo y lo hacia con mas fuerza, a veces volteaba a verme a ver si le decía nada, yo solo le sonreía mientras disfrutaba, a la tercera vez que me volteo a ver le dije “besala”, ella titubio y seguía mirándola ahora de mas de cerca, así que le volví a decir, “princesa, anda besala” y por fin empezó a besarla. Ya con su boca dándole besos en el tronco yo tome mi verga con la mano y la metí en su boca, ella la chupo torpemente pero lo suficiente para que yo no podía soportar mas, asi que la recoste en la cama y coloque la cabeza de mi verga en su vagina y poco a poco empece a empujar, ella soltaba ligeros quejidos de dolor pero cuando yo me detenía y la miraba me decía, “sigue papi”, asi que lentamente yo seguí hasta sentir su himen romperse y seguí hasta que entro poco mas de la mitad, y ahí empece mi movimiento dentro y fuera de ella.

Estaba super apretada y no quería lastimarla, aunque moria de ganas de meterla mas, seguí penetrándola, con mi pulgar le masajeaba su clítoris, sus gemidos fueron mas de placer, aunque también mezclados de dolor cuando empujaba de mas, ella se vino rápidamente con mi masaje en su clit, yo saque mi verga y me vine en su pecho.

Puse mi cabeza en su vagina y empece a comérmela lentamente, la lamia, la besaba, y después empece a meter mi dedo, no quería que el casero la fuera a lastimar, el no iba a ser tan delicado como yo, así que tenia que acostumbrar su vagina, asi que con mi dedo masajeaba sus paredes internas mientras seguía chupando su clítoris, poco a poco metía mas mi dedo, ella soltaba gemidos de dolor pero yo seguí hasta que se fue acostumbrando, después empece meter otro dedo, los giraba, los metia y sacaba, cada vez mas adentro pero sin lastimarla, ahi mi nena tuvo su segundo orgasmo en mi boca, yo lamí y disfrute todos sus fluidos. Para ese entonces una vez mas estaba erecto, asi que la coloque de perrito y empece de nuevo a penetrarla, esta vez fue mas sencillo entrar. Pude meter mas mi verga dentro de ella, la tome de la cintura y empece a jalarla hacia mi coordinando nuestros movimientos, a veces estiraba mi mano para alcanzar uno de sus senos y apretarlo. Ella de nueva cuenta termino antes que yo, yo seguí penetrándola hasta que no pude mas y eyacule en su espalda y terminamos abrazados dándonos tiernos besos en la boca.

La mande al baño a limpiarse, yo hice lo propio y después los dos regresamos a la cama con mi esposa.

Siguieron días con negociaciones familiares, hasta que todos estuvimos de acuerdo con que Paula tuviera sexo con casero, acordamos que solo iba a ser 1 hora, no habría sexo oral ni anal. Llego el día, yo estaba muy celoso, enojado, preocupado, quería matar a aquel hombre, pero no había otra opción, así que paso. Salvamos nuestro hogar gracias a ella, los siguientes días fueron un poco tensos entre todos, hasta que un dia ella se acerco a mi y antes de irse a dormir me susurro al oído “te extraño”.

Esa noche mi esposa y yo nos fuimos a la cama, espere a que ella se durmiera y yo fui al cuarto de Paula, ella estaba despierta, como si me estuviera esperando, le pregunte si podía entrar, ella dijo que si y alzo las cobijas invitándome a entrar a su cama, ella estaba completamente desnuda, después sentí como también estaba ya húmeda, seguro se estaba masturbando antes de que yo llegara.

Nuestras sesiones de sexo se hicieron ya una costumbre, nuestros amorosos encuentros se hicieron cada vez mas intensos y maravillosos.

Yo pude conseguir un empleo y pronto nos mudaremos para olvidarnos del casero, mi hija nunca hablo sobre lo que paso con el casero y claro nunca le he preguntado.

relato exclusivo

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