Amada otra vez…

Hola, me llamo Ernestina, hace unos dìas leì el relato de una mujer que tiene el deseo de follar con su hijo y eso me hizo sentir la necesidad de contarles todo lo que vivì con mi hijo mayor hace algunos años…

Tuve 11 hijos, 2 murieron siendo bebès, de los 9 vivos, 8 son de mi esposo y el ùltimo me lo engendrò mi primogènito, pero dèjenme explicarles… me casè a los 16, mi primer hijo naciò un año despuès, y a la edad de 29 años ya habìa tenido ¡¡7 hijos!! uno de los cuales muriò, a partir de entonces mi esposo se dedicò a beber y a beber(alcohol) por lo que decidì ya no tener relaciones sexuales con èl, era insoportable tenerlo cerca, si en sus cinco sentidos era un adicto al sexo imagìnense borracho, ademàs se volviò muy agresivo por lo que decididamente y de acuerdo con mis hijos le cerrè la puerta de mi cuarto, pero principalmente le cerrè mis piernas…

Aunque yo “aullaba” por tener sexo me aguantaba, mi esposo me acostumbrò a coger a cada rato, pero ahora èl ya no estaba y yo me consolaba como podìa, jamàs pasò por mi mente conseguirme un amante, aunque de vez en cuando sì pensè revolcarme con mi cuñado, pero mis hijos ya estaban grandes para hacerles algo asì, asì que aguantè mi “calentura” y reprimì mis deseos sexuales lo màs que pude…

A pesar de prohibirle la entrada a mi cuarto, mi marido borracho entrò y me forzò a coger con èl, la fuerza del macho se impuso y siendo yo una mujer demasiado fèrtil me embarazò a la primera, tuve una linda hija a los 31 años, a los 33 hizo lo mismo y volviò a embarazarme, naciò una niña que a los pocos meses muriò, y a los 34 se repitiò la historia y tuve otra niña, tanto mi esposo como yo èramos fèrtiles a màs no poder, tres veces… tres hijas, a pesar de la felicidad que sentìa con mis hijas lo sucedido me molestò y molestò a mis hijos mayores, por lo que obligaron a su padre alcohòlico a respetarme y a no entrar a mi habitaciòn o de lo contrario lo acusarìan de violaciòn, mi esposo jurò no volver a hacerlo y lo cumpliò…

-Pero con casi 35 años, yo anhelaba sentir las caricias de un hombre, querìa sentirme amada, penetrada por quien fuera a como diera lugar, y hubo sucesos que cambiaron para bien o para mal el sentido de las cosas…

Tina, mi hija de 14 años me confesò que ella y su hermano mayor habìan tenido relaciones sexuales cuando ella tenìa 12 o 13 años, y que muy probablemente habìa abortado un hijo de èl, lo que me dijo me dejò en shok, le preguntè si todavia tenìan relaciones sexuales Tina me dijo que ya no, que su abuela los habìa sorprendido en plena acciòn y los regañò, y que desde ese dìa jamàs volvieron a hacer nada…

Quedè intrigada y le preguntè a mi mamà al respecto, ella me confirmò lo dicho por mi hija, me dijo que muchas veces los vio en pleno acto sexual pero que no hizo nada al principio, pero que ya despuès preocupada por temor a que mi hijo embarazara a su hermana decidio terminar con esa relaciòn, le preguntè a mi mamà que hacer, ella serena me dijo que nada, que eran mis hijos, que ademàs eso ya habìa pasado, sin embargo me dijo que no perdiera de vista a mi hijo y a Mae mi otra hija, mi mamà tenìa sospechas de que mi hijo mayor tenìa “algo” que ver con su otra hermana…

Alertada por mi madre sobre una posible relaciòn extranormal entre mi hijo mayor y otra de sus hermanas me dispuse a observarlos, notè que ellos se llevaban demasiado bien, Mae lo atendìa en todo, siempre estaban juntos, ya sea en el cuarto de mi hija o en el cuarto de èl, iban a pasear, al cine, a bailes, a fiestas, pero siempre juntos, ademàs de eso lo que confirmò las sospechas de mi madre era que mi hija no tenìa novio, sin embargo ella se bañaba y arreglaba todos los dìas ¿para quièn?… yo le preguntaba que por què no tenìa novio… ella me respondìa que no le interesaba, esto a pesar de los muchos pretendientes que ella tenìa…

Jamàs cruzò por mi cabeza una relaciòn màs allà de lo normal entre ellos, pero lo Tina que me habìa dicho me llevò a espiarlos cuando ellos estuvieran en alguno de sus cuartos, y efectivamente, una noche inquieta por esa situaciòn me levantè y me dirigì al cuarto de Mae, su hermano estaba con ella, oi que platicaban, reìan y màs tarde oi los jadeos de mi hija, mi primer impulso fue entrar y sorprenderlos pero me contuve, no sè por què no lo hice, una sensaciòn extraña invadiò mi cuerpo, imaginando follar a mis hijos comencè a excitarme, suavemente entreabrì la puerta y pude ver como mi hija era embestida salvajemente por su hermano, Mae tenìa sus piernas hasta su cabeza, su hermano la tenìa penetrada hasta el fondo de su ser, no pude màs con esa imagenes y me fui a mi cuarto, ahì, pensando en como cogìan comencè a masturbarme hasta lograr el ansiado orgasmo, quedè inmòvil pensando que hacer con mis hijos, ¿los debìa enfrentar? ¿para què? ¿què podìa conseguir hacièndolo? sòlo me disgustarìa con ellos, èramos una familia relativamente feliz, si ellos tenìan sexo de comùn acuerdo pues allà ellos…

Cada noche era un martirio para mì, el saber que mis hijos estaban cogiendo me hacìa sufrir, ellos se entregaban al placer y eso me excitaba a màs no poder, imaginaba a mi hijo encima de mì, lo soñaba hacièndome suya, deseaba estar en el lugar de mi hija cuando èl se la estuviera cogiendo, despertaba sudada y mojada, que Dios me perdone pero empecè a desear a mi hijo desesperadamente, ese deseo se volviò una obsesiòn para mì, recordaba cuando lo bañaba, èl era un niño de 12 años y siempre se excitaba al pasarle el jabòn, yo no sentìa nada entonces, pero ahora èl era un hombre de 18 años, guapo, alto, esbelto y con todo el ìmpetu dentro de èl, mi hijo usaba bermudas frecuentemente y yo notaba cuando èl tenìa el pene erecto, se le hacìa un bulto enorme, yo pensaba: -“dichosa mi hija de gozar con esa cosota”… le debìa medir de 17 a 19 centimetros, màs grande que la de mi marido, Dios mìo perdòname pero yo deseaba tener ese miembro viril dentro de mì…

Veìa feliz a Mae, radiante de felicidad, al parecer esa relaciòn le hacìa bien, coger con su hermano y recibir toda su “leche” la asentaba de maravilla, eso me causaba envidia, ella con 15 años tenìa a su hermano a la hora que ella quisiera, mi hija es bonita, la màs bonita de sus hermanas, alta, delgada, pelo largo, con una bubis no dignas de su edad, pero con tantas mamadas seguramente que le daba su hermano le habìan crecido ràpidamente, que dichosa era Mae, que envidia sentìa yo…

Yo estaba desesperada, anhelaba tener a mi hijo conmigo, ¿pero còmo?, no tenìa el valor para decirle -“hazme tuya”, pero estaba dispuesta a conseguirlo como fuera, no me importaria compartirlo con mi hija, lo que yo deseaba era hacerlo mìo, mìo…

Deseàndolo desesperadamente llegò mi cumpleaños, cumplìa 36 años, en tres meses màs mi hijo cumplirìa 19, un macho en todo su esplendor, despuès del festejo y de que todos los invitados se fueron yo un tanto mareada me dirigì al cuarto de mi hijo y le pedì que viniera a mi habitaciòn, èl me dijo que sì, yo me fui a mi cuarto y me despojè de mis ropas, sòlo me puse una bata sin nada abajo, mi hijo llegò minutos despuès…
-“ya lleguè mamà ¿para què me quiere?”…
-“sièntate, quiero platicar contigo”…

Mi deseado hijo se sentò a la orilla de mi cama, hice tremendos esfuerzos por no tumbarlo en mi cama y comèrmelo a besos, luego sin rodeos le preguntè:
-“¿verdad que tù y tu hermana son amantes?”… mi hijo no supo que decir…
-“responde, ¿verdad que te estàs acostando con Mae?”…
-“¿yoooo?…
-“sì, tù”…
-“no”…
-“no lo niegues que lo sè todo”…
-“no, de verdad”…
-“es inùtil que lo niegues, tambièn sè que te acostaste con Tina”…
-“no deveras, ¿quièn le dijo eso?”…
-“ella me lo dijo”…
-“¿quièn?”…
-“Tina”…

Ante eso èl ya no dijo nada sòlo agachò la cabeza aceptando su culpa, luego le volvì a preguntar:
-“ahora dime ¿verdad que te estàs acostando con Mae?”…
-“sì”…
-“¿desde cuàndo?”…
-“desde hace un año”…
-“¿la obligaste a acostarse contigo?”…
-“no”…
-“¿y a Tina?”…
-“tampoco”…
-“con razòn, nunca me dijo nada hasta hace poco, ahora comprendo por què tu hermana no tiene novio y todo el tiempo està metida contigo, chamacos hijos de la fregada”…
-“¿nos va usted a acusar?”…
-“¿quieres que yo lo haga?”…
-“no”…

Ahora tenìa a mi hijo en mis manos, podìa pedirle lo que yo quisiera, si èl se negaba yo podìa amenazarlo con acusarlos a èl y a su hermana de su romance, decidida le dije:
-“no los voy a acusar con una condiciòn”…
-“¿cuàl?”…
-“que tambièn te acuestes conmigo”…
-“¿què?”…
-“que tambièn me hagas el amor a mì”…
-“¡mamà!”…
-“¿por què te sorprendes?, ¿acaso no te acostaste con tus hermanas?, ¿acaso yo no soy mujer? ¿acaso no te gusto?”…
-“si pero…”…
-“¿pero què?”…

Antes de que èl respondiera me despojè de mi bata y ante los ojos de mi hijo quedè como Dios me trajo al mundo…¡desnuda!, èl se me quedò mirando, su naturaleza emergiò y notè como su miembro iba creciendo aceleradamente, yo le volvì a preguntar acariciando mis tetas:
-“¿entonces sì o no?”…
-“està bien,sì”…
-“acèrcate”…

Se acercò a mì e inmediatamente vi el tremendo bulto que su verga hacìa entre sus pantalones, se lo desabrochè y le dije que se los quitara, èl obedeciò y tambièn se quito la playera, quedò desnudo frente a mì, su inmensa verga apuntaba hacia mi cara, le dije que se subiera a la cama y lo hizo, luego tomè su verga entre mis manos, no dije nada sòlo acariciè esa hermosa verga llena de venas, esa verga que habìa desflorado las vaginas de mis hijas, esa verga que era de mi hija y que ahora serìa para mì, yo la acariciaba desde la base hasta la punta, luego le dije…
-“acuèstate”…

Ya acostado comencè a lamerle el pito de arriba a abajo, se lo empecè a mamar como seguramente nadie se lo habia mamado antes, si acaso Mae se la habìa mamado pero nada comparado conmigo, le succionaba la verga como si quisiera sacarle toda la leche que èl traìa en esos momentos, mi hijo sòlo se agarraba de la cama ante tal placer, sentìa que iba a “venirse” en mi boca, continuè chupàndosela sin parar, ya tenìa roja la verga de tanta fricciòn sin embargo el placer que sentìa no se comparaba con nada hasta ese momento, yo metìa sus huevos en mi boca, me tragaba su verga, lo hacìa como una puta profesional, me di cuenta que mi hijo estaba a punto de “venirse” y le dije…
-“¿te quiere salir verdad?”…
-“sì”…
-“cuando sientas que ya “venga” me dices para parar”…
-“aja”…

Todavìa le mamè la verga unos instantes màs hasta que me dijo:
-“ya mamà, ya me quiere salir”…

Dejè de chuparle y me acostè junto a èl, luego le dije:
-“ahora chùpame tù”…
-“pero”…
-“no me digas que no te gusta”…
-“es que casi no lo he hecho”…
-“¿ni a tu hermana?”…
-“casì no”…
-“¿por què?”…
-“porque una vez que se la chupè me dio tos y desde entonces ya no lo hago”…
-“a lo mejor estaba sucìa, pero yo estoy limpiecita y no te va a pasar nada, anda chupa”…

Abrì mis piernas y acercò sus labios a mis gruesos “labios vaginales”, comenzò a lamer mi “panocha”, su lengua surcaba mi cerrada “rajada”, supongo que mi “concha” no le sabìa mal, al contrario èl disfrutaba chupàndola, con mis manos guiaba sus lamidas, al tocar su lengua mi clìtoris yo apretaba su cabeza contra mi “concha”, le decìa que chupara y estirara mis labios menores, èl me los jalaba como si fueran una liga, metìa su lengua hasta donde esta llegara, mi “panocha” es grande, seguramente nada que ver con la “conchita” de su hermana, eso si la “concha” de Mae debìa ser mucho màs chica y ajustada, mi “concha” es ancha, grande, consecuencia de tantos hijos que me salieron por ahì…

Èl continuaba chupando mi “panocha”, esperaba que yo le dijera ¡¡ya cògeme!!… èl mamaba y chupaba, succionaba y estiraba mis “labios menores”, y de tanto sexo oral que me hizo mi amado hijo me provocò el orgasmo que tanto habìa esperado por tantos y tantos años, quedè exhausta, cansada, agotada pero no vencida, apenas me recuperè y viendo el “màstil” de mi hijo en todo su esplendor le dije:
-“ahora si cògeme mi amor”…

Abrì mis piernas y lo recibì entre ellas, su verga buscò su destino y lo encontrò, le fue fàcil penetrarme, su verga se perdiò completamente en mi vagina, yo lo agaarrè para que no me la sacara…
-“espèrate”… le dijè, -“dèjala ahì, dèjame sentirla aahhh aahhh”…

su verga palpitaba en mi interior, èl querìa sacàrmela y metèrmela sin cesar, luego de unos momentos le dijo:
-“ahora sì, muèvete”…
comenzò el mete-saca continuo, yo gozaba cada vez que èl me embestìa y me llegaba hasta el fondo de mi “panocha”, yo sòlo gemìa y decìa:
-“aahhh aahhh, sì asì, cògeme cògeme, aahhh aahhh”…

Èl entraba y salìa de mi vagina, su verga abrìa y penetraba materialmente mi “concha”, mi “concha” que no habìa sido tocada por años, yo gozaba con el pito de mi hijo, estàbamos embarradìsimos de tantos jugos, yo sentìa “venirme” mientras èl gozaba metièndome su verga, luego me provocò otro orgasmo…
-“sì sì, màs màs, cògeme cògeme, hazme tuya hazme tuya aahhh aahhh aahhh”…

Evitando eyacular y echar a perder el momento se saliò de mì, su verga estaba al màximo, un poco màs y hubiera “explotado” dentro de mì, yo estaba rendida de placer, pero èl no me iba a dejar asì, habiendo pasado el momento de querer eyacular volviò a la carga y me puso en cuatro patas, separò mis piernas y agarràndome por el culo volvìa a penetrar mi “concha”, me montò cual perro monta a su perra, hubiese querido que mi hijo me abotonara y quedarme pegado a èl como lo hacen los perros pero eso era imposible, me hundiò cientos de veces su verga, yo estaba vencida, 2 orgasmos fueron suficientes para quedar a merced de mi hijo…

Mi hijo me cogìa como a una puta, luego de varios minutos asì… sentì que èl estaba a punto de “explotar”, mi hijo ya no iba a poder impedir que su torrente de “leche” me invadiera, me volteò y quedè boca arriba, èl sòlo me miraba, separò mis piernas y las colocò en sus brazos, luego su verga buscò mi mojada “panocha” y la penetrò hasta el fondo, su verga y mi vagina estaban unidas, eran una sola, su exceso de vellos contrastaban con los pocos pelos que yo tenìa, me tenìa bien prensada, mis ojos se perdieron en el infinito, mi hijo se me fue encima materialmente, mis piernas casi rozaban mi cabeza, me tenìa como a su hermana… totalmente doblada, completamente penetrada, ya no dije nada, sòlo abrì la boca como dicièndole:
-“mètemela, mètemela mi amor, mètemela toda”…

Èl entraba y salìa de mi maltrecha vagina, su verga estaba a punto de “explotar”, mi vagina estaba calientìsima lista para recibir todo el semen de mi amado hjio, luego de varios minutos màs cogièndome como a una perra ya no aguantò màs y me dijo:
-“¿se lo echo?”…
-“èchamelo mi amor, èchamelo todo, quiero sentir tu leche caliente dentro de mì”…

Me embistiò salvajemente, no le importo que yo fuera quien le dio la vida, cinco, diez, veinte, mil veces tal vez me embistiò, sentì como su “leche” llenaba mi vagina, eyaculò completamente dentro de mì, todo el impetù de sus 18 años quedaron dentro de mì, cuando terminò se recostò sobre mi pecho y acariciò mis senos, esos senos que èl habìa olvidado tocar por el afàn de penetrarme, su verga continuaba dentro de mì, sentìa como mi vagina se contraìa, era como si esta jalara la verga de mi hijo hacìa adentro, luego de un rato asì se saliò de mì y nos abrazamos, habìamos pasado una noche increible, una noche inolvidable…

luego de tan fogoso encuentro con mi hijo le preguntè:
-“¿te gustò?”…
-“sì, ¿y a usted?”…
-“tambièn”…
-“¿con quièn aprendiste?”…
-“con quien aprendì què”…
-“a hacer lo que hicimos”…
-“ah, con mi tìa Lupe y con Mary”…
-“¿con tìa Lupe y Mary?”…
-“sì”…
-“¿desde cuàndo?”…
-“uuu desde hace… 5 años”…
-“con razòn ya tienes experiencia, ¿y con quièn màs haz tenido relaciones?”…
-“con Tina, con Mae y como con 4 o 5 novias”…
-“ay cabròn, bien que ya tienes camino recorrido”…
-“aja, y ahora con usted”…
-“¿vas a seguir cogièndote a Mae?”…
-“sì”…
-“¿no la vas a dejar por mì?”…
-“no”…
-“¿por què?”
-“porque la quiero, ademàs tengo para las dos”…
-“canijo, ¿le vas a decir lo nuestro?…
-“no”…
– bueno, este va a ser nuestro secreto pero, vamos a recuperarnos porque todavìa quiero màs”…

Y habièndonos recuperados del primer encuentro sexual mi hijo y yo volvimos a coger, volvimos a entregarnos al amor, cogimos como nunca, lo cabalguè al derecho y al revès, lo cabalguè como mi hija segùn èl no lo hacìa, me provocò orgasmos intensos, eyaculò en mì como seguramente no lo hacìa en su hermana Mae, estuvimos amàndonos hasta el amanecer, y asì inciamos un romance que durò entre 8 o 9 años, romance del cual naciò un niño el primer año de nuestra relaciones…

en fin, lo que vivì con mi hijo jamàs lo olvidaremos, tenemos a alguien que nos lo recuerda permanentemente, mi hija no sabe que en el mismo tiempo en que su hermano se la cogìa a ella me cogìa tambièn a mì, tal vez algùn dìa se lo diga para no llevarme ese secreto a la tumba. FIN…

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