Lo que voy a relatar ocurrió hace unas semanas atrás. Mi nombre es Carlos, y soy de Santiago de Chile. Por motivos personales, tuve que ausentarme de la oficina en la tarde. Sin embargo había un trabajo pendiente que tenía que ser entregado sin falta al otro día, lo que me llevó a volver justo cuando mis compañeros se estaban retirando. Como hacía un calor de los mil demonios, y estaba solo, bajé a comprar una pack de cervezas bien heladitas para beber mientras hacía mi labor.

Había transcurrido como media hora, cuando siento unas llaves en la puerta de mi oficina. Me levanté para abrir la puerta y me encontré con la señora Meche, una veterana de unos cuarenta y tantos años que hacía el aseo día por medio después que nosotros nos retirábamos. -¡Uy! Pensé que ya no había nadie… Es que me atrasé, y tengo que terminar un trabajo para mañana. Si quiere vuelvo más tarde… No, como se le ocurre, no me molesta, al contrario, así no me siento tan solo, además ya estoy terminando.

Para no molestarlo, empezaré haciendo el aseo de las otras oficinas mientras tanto. Ella entró y se metió al baño a cambiarse de ropa. La cerradura del baño se echó a perder hace bastante tiempo, y como buen chileno, se optó por colocar un cierre manual más arriba. En más de una ocasión pudimos ver a nuestra compañera de trabajo mientras iba al baño, sorteándonos con mi otro compañero quien miraba.

Me acerqué a la puerta y miré por la cerradura. La señora Meche se encontraba sentada haciendo pis. Al levantarse pude ver una tremenda mata de pelos en su concha, mientras se limpiaba. Se levantó, y empezó a sacarse el vestido que traía puesto para colocarse el delantal. Sus pechos eran tremendos, y colgaban llegándole casi a la cintura, pero lo que más morbo me causó fue su tremendo culo, ¡Descomunal!… aún con unos calzones grandes se podía ver que apenas le cabían. Se puso su delantal y cuando empezó abrochárselo, volví a mi escritorio.

Empezó a pasar la aspiradora en la oficina de al lado. Al rato me dieron ganas de ir al baño y al pasar por la oficina de al lado, pude ver como ese delgado delantal blanco marcaba toda su ropa interior. Entré al baño y traté de mear, pero con la verga como la tenía me fue muy difícil apuntarle a la taza. Volví a mi escritorio, ya no me podía concentrar. Hacía como dos semanas que había terminado con mi novia y no había podido conseguir ninguna mujer en esas semanas y el culo de la señora Meche lo tenía grabado en mi mente. Ya había oscurecido, solo faltaba limpiar mi oficina. Me preguntó si podía entrar… Al estar limpiando el escritorio de mi compañero, pude apreciar que en el bolsillo de su delantal llevaba una cajetilla de cigarros.

Empecé a buscar en mis cajones… ¡Que lata!, juraría que tenía un cigarro por acá…seguí buscando. -Yo tengo cigarros, pero no son de buena marca….. -Uffff no sabe como se lo agradecería, el tomar cerveza me pide a gritos un cigarro. Ella saca uno y me lo da. Al prendérmelo, puedo ver como sus tetas forman una hermosos canal entre su escote. Destapo otra cerveza y se la paso. …-¿Como se le ocurre? -¿Qué tiene de malo?… -No puedo, se imagina si llegan a saber que estoy tomando en el trabajo… -Pero, ¿quien lo va a saber?… Siéntese ahí y descanse un poco, disfrute la cerveza, que no tiene nada de malo, yo tampoco debería estar tomando.

Ella lo duda un poco y al final accede. Da un gran sorbo a la lata. -Mmmmmmmmmm. Está rica. Muchas gracias… Su piel se notaba sudorosa, ero eso no me importaba, además yo ya me había tomado tres cervezas y estaba en la cuarta, y como no había comido nada, ya estaban haciendo efecto.

Se sentó en el escritorio de al lado. -Si quiere fumar, por mi no se preocupe…le acerqué un cenicero y prendió un cigarro. -Realmente está rica – me dijo… yo me reí, -Es que es una cerveza prohibida, y todo lo prohibido sabe mejor ¿o no?. -Eso tiene razón… Yo en el otro edificio donde trabajo, no dejan fumar. A veces me escabullo a la escalera de emergencia y prendo un cigarro y sabe mejor que cualquiera que me haya fumado… Yo me río… -En eso no estoy de acuerdo…-¿Usted sabe cual es el mejor cigarro que uno se fuma?….-No, ¿Cuál? -El que se fuma uno después de haber tenido sexo… ella se mata de la risa…. las cosas que dice usted don Carlos… pero dime si no es cierto, -¿O usted no fuma después de tener sexo con su marido?

-Eso es verdad, pero de eso ya hace mucho tiempo…uf ni me acuerdo ( se ríe ), … -Mi marido no me hace un cariñito hace como dos años… -No le puedo creer… -De verdad, cuando no llega a esta edad, el sexo pasa a segundo, no, a cuarto plano… (se ríe)… -No me diga que hace dos años que no tiene relaciones… -¿Y que quiere que le yaga?, si mi marido ya tiene 64 y ya no le trabaja la cosa (se vuelve a reír )…. -Pero ¿y donde queda usted¿… ¿o acaso no le dan ganas?…. -La verdad ya no, me acostumbré, además tendría que buscarme un amante por ahí, y con este cuerpo. Dudo que lo encuentre….jajajaja.

-Pero señora Meche, a nadie le falta, además a su edad igual debe atraer las miradas de alguien por ahí ¿o no?… ¡Con que ropa!… mire los gorda y vieja que estoy, quien se va a fijar en mi… Pero señora Meche, perdóneme que se lo diga, pero usted tiene de sobra algo que nosotros los hombres nos fijamos muchos (le miro picaronamente los pechos), además la gordura es parte de la hermosura. Que cosas dice don Carlos (se ríe)… Le aseguro que si usted quiere encuentra a alguien por ahí… ¿ no le gustaría?… (Mientras destapo la otra cerveza y se la paso)… no es mala la idea, A ver si encuentro un viejito por ahí para recordar viejos tiempos… (Me paro y me acerco por detrás de ella)… a lo mejor no es necesario que sea tan viejo…

Mi mano le acaricia la espalda…Ella se queda inmóvil… con una de mis manos le agarro un pecho…. Don Carlos, ¿que está haciendo?… Su mano sujeta la mía…pero tengo más fuerza que ella y no me la puede mover. Se para y trata de soltarse… ¡Don Carlos, déjese de juegos!… ¿Acaso no le gustaría?… No… ¿Como se le ocurre? Parece que las cervezas le hicieron efecto… mis manos en su cintura la acercan fuertemente a mi cuerpo….¡Claro que hicieron efecto! ¿O no lo nota? le dije, mientras rozaba mi verga contra su culo…Ya don Carlos, déjeme ir…. Mi cuerpo estaba aprisionándola contra el escritorio, mientras mi mano izquierda se perdía por debajo de su delantal…. Sus forcejeos eran cada vez menores… mis dedos acariciaban su concha a través del calzón, podía sentir esa tremenda mata de pelos que había visto hace poco en el baño…

De repente echa la cabeza hacia atrás y da un largo quejido….ummmmmmmm parece que te está gustando ¿o me equivoco?… mmmmmmm…¡No se equivoca, se siente muy rico su mano en mi cosita!… ¿ Te gusta como te toco?..Mmmmmmmmmmmmmm siiiiiiiiiiii me encanta….. (con la otra manos empecé a desabrochar su delantal ….. ummmmmmmm. Que hermosas tetas tienes, déjame chupártelas… Ella se da vuelta y la siento en el escritorio. Desbrocho se delantal completamente y le saco el brasier. Un descomunal par de tetas quedaron a mi disposición. Me senté en la silla y cómodamente empecé a chupárselas fuertemente… ella me miraba y se quejaba…mmmmm Siiiiiiii me encanta…. dime que te gusta que te las chupe…..Siiiiiiii…. ¡Dímelo!…..me exitas más cuando hablas… mmmmm, Don Carlos… chúpemelas… así… más fuerte….. chúpeme la otra… muérdame el pezón… mmmmmm… (eran tan grandes que con una sola mano no podía abarcarla)

Mientras seguía chupando sus tetas, ya sin mis manos, empecé a acariciar su conchita…mmmmm que mojadita está señora Meche. ¿ Le gustaría que le diera unas chupaditas ahí también?…¡como se le ocurre don Carlos!. …dejame hacerlo.. Noooo, nunca me han hecho eso… déjame hacerlo… No por favor. Pero era muy tarde, mi cabeza estaba entre esas dos piernas tratando de llegar a su conchita, pero debido al exceso de carne no podía llegar…
Abre las piernas… no por favor, suba acá.. Béseme los pechos… ¡No, te la quiero comer!, abre tus piernas…. no quería, pero luego de unos forcejeos logré llegar a ella…. su olor era bastante pasoso, pero con la calentura que tenía no me importó. Mmmmmmm, pasaba de arriba abajo mi lengua. Ella cada vez abría más las piernas, ummmmmmmm, está mojadita… ¿le gusta?

La señora ya no me contestaba, parecía que iba acabar… Por favor pare que me voy a acabar… notaba que nunca había tenido una sesión de sexo tan completa… tomé la lata de cerveza y empecé a vaciársela entre sus nalgas, bebiendo lo que caía en su culo…luego de saborear un rato me levanté y le apoyé la verga en la entrada de su culo, pero no hubo forma de meterlo, era demasiado estrecha y le dolía mucho.

En la misma posición le puse mi verga en su concha y lentamente se la fui metiendo… la tomaba de las caderas… tenía un culazo descomunal…. ella al principio, con un poco de dolor, fue acelerando el ritmo, hasta que ya bruscamente mi verga entraba y salía de su concha. Ella se quejaba…. con grandes embestidas y gemidos terminó acabando, mojándome entero… debe haber acabado unas dos o tres veces, yo sentía todas mis piernas mojadas con sus jugos… pero yo ya había llegado a ese punto donde después de tanto culear uno se pone más duro y cuesta acabar. Así seguí por un rato metiéndoselo hasta el fondo…

Don Carlos, por favor acabe que ya me está doliendo… ¿Quiere que pare?…Si… Pero es que no he acabado y eso es injusto…. déjeme masturbarlo hasta que acabe… no, así no tiene gracia… se me ocurre otra idea… yo me masturbo y acabo en su boca… ¡En mi boca!…ok, pero ya sáquemela que me está haciendo daño…

La doy vuelta y la hago arrodillarse…me la chupa un rato,… luego cuando voy a acabar, se la saco de la boca. …me la agarro y me la empiezo a mover….. ¡Abre la boca!…ella con los ojos cerrados abre la boca…. trato de apuntarle a su boca, pero el primer chorro sale directo a su cara… me la apreto con fuerza para detener el segundo… casi entrando a su boca, me la suelto y el segundo y tercer chorro entran completamente en su boca.

Los demás nuevamente en su cara… terminé muerto, boté litros y litros de semen en su cara… ella escupe en su ano el semen que había caído en su boca… se trata de limpiar la cara… le acerco el mismo paño con que estaba sacudiendo y termina de limpiarse….se para y se dirige al baño a terminar de limpiarse… yo me quedo exhausto…. al rato sale con su pelo un poco mojado …se sienta en la otra silla… yo la miro y me río. Ella también ríe…. ¡Que locura don Carlos!… le recojo los cigarros, prendo dos y le paso uno… ¿tengo o no tengo razón de este cigarro?… ella se mata de la risa…

Al otro día, aquí no ha pasado nada….

Autor: Hechicero del amor

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